“Renuncia del gabinete de Alicia Kirchner”

Hace unas horas apareció un comunicado del gobierno provincial diciendo que la gobernadora le informó a sus ministros que aceptó la renuncia del jefe de Gabinete Leonardo Álvarez, pero no adelantaron quién está disponible para tal cargo.

De hecho, es una falla grave de comunicación oficial anunciar una renuncia y no decir, en el mismo acto, quién es el nuevo funcionario. Dicho así el gobierno tiene acefalía temporaria en el Ejecutivo.

Más allá de la pantomima increíble del “agradecimiento y la seguridad de que done te toque seguirás realizando tus aportes porque la provincia te necesita”, frase puesta en boca de Alicia Kirchner, nadie duda que Leonardo Alvarez, puede ser uno de los responsables del cansancio del pueblo que el domingo le dio la espalda al FPV, pero no es el único.

Si realmente la gobernadora quiere generar un cambio, en primer lugar debe barrer con todo el equipo de funcionarios que no funcionan y luego, girar 180º en sus desplorables políticas sociales, educativas, de seguridad, de obras públicas y contribuir a favorecer al pueblo con mejor reparto de los miles de millones de pesos que ingresan en Santa Cruz para sacar a los empleados públicos de la línea de pobreza, a los jubilados de la miseria y castigar a los funcionarios corruptos que atienden en los dos lados del mostrador en todos los organismos públicos. 

Eso sería hacer un cambio para enderezar la opinión de la gente sobre su gobierno. Cambiar algunos nombres, es más de lo mismo. Porque ninguno de los que salen de sus puestos, se van a su casa, recalan en otro lugar desde donde siguen haciendo los mismos negocios, como es el caso de Leonardo Álvarez, ícono de la incompatibilidad de funciones públicas que desarrolla y las empresas privadas que posee, las cuales desde hace muchos años contratan con el Estado y con las empresas que él mismo debe controlar.

Dicho esto, la salida de Álvarez es solo un enroque y no cambia absolutamente nada, a pesar de que la gobernadora lo quiera hacer ver como una decisión magnánima del Ejecutivo para refrescar la gestión.

Nada de eso ocurre y vamos a estar atentos al apellido que recambie a Leonardo Álvarez, para analizar a la persona, su procedencia, su perfil político y su historial, si es que lo tiene, en la provincia.

No dudamos que quien asuma, lo primero que debe hacer, es auditar y denunciar a su antecesor. Si no toma el cargo con beneficio de inventario y actúa en consecuencia, será cómplice de las acciones de quien hoy deja el cargo.

Como estoy prácticamente seguro que ello no va suceder (el que asuma no va a investigar nada), porque la gobernadora no pondrá  nadie allí para investigarse a sí misma y sumar un escándalo más a lo ya escandaloso de esta coyuntura, sin duda el que asuma va a “hacer borrón y cuenta nueva” con ese gingle gastado de “hay que mirar para adelante” “vinimos para trabajar” y cosas por el estilo y tendremos a un maniquí más de los tantos que visten la vidriera del gobierno K de Santa Cruz, que siguen órdenes, simulan proactividad y prometen cambios, pero en el fondo es un súbdito más de La Campora, Kolina y todos sus derivados. (Agencia OPI Santa Cruz)

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