Política

El jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, y el gobernador bonaerense Axel Kicillof se reunirán el lunes a las 9 en la sede de Gobierno porteño para discutir una estrategia coordinada para la siguiente fase del aislamiento obligatorio. 

 

Se reúnen este lunes para unificar un discurso de cara al 18 de julio. Todo está supeditado al seguimiento de los números de contagios, muertos, camas ocupadas en terapia intensiva, pero desde ambos equipos dijeron a PáginaI12 que la idea es ir a un escenario de menores restricciones. En la letra chica se juegan las diferencias.

El jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, y el gobernador bonaerense Axel Kicillof se reunirán el lunes a las 9 en la sede de Gobierno porteño para discutir una estrategia coordinada para la siguiente fase del aislamiento obligatorio, después del 17 de julio. En ambos gobiernos existe la idea de que debe haber, como minimo, un regreso a las condiciones previas al 1 de julio. En la Ciudad tienen la idea de una reapertura progresiva. Hay tensiones para que no haya una descoordinación entre ambos distritos. Todo está supeditado al seguimiento de los números de contagios, muertos, camas ocupadas en terapia intensiva, mientras la pandemica sigue en su pico.

El encuentro entre ambos mandatarios será el previo a otros que seguramente tendrán con el Gobierno nacional. La idea es que lleguen con algo más o menos acordado. De las conversaciones de este diario con integrantes de ambos gobiernos surge que hay una idea común de que habrá un retorno a un escenario de menores restricciones al último endurecimiento de la cuarentena. No obstante, en la letra chica se juegan las diferencias. Desde el Gobierno bonaerense insisten en que la estrategia debe seguir siendo conjunta de todo el AMBA y, si bien en la gestión de Larreta no niegan esto, plantean que puede haber matices según la situación de cada distrito.

 

Larreta viene siendo presionado por el ala dura del PRO para que priorice la economía. También por la recaudación porteña, que cae junto con al actividad. El ex presidente Mauricio Macri dijo en su reaparición la semana pasada que se debía equilibrar la salud pública con "la salud laboral". También la dirigente Elisa Carrió le planteó un ultimátum a Larreta cuando se hizo el último anuncio. En un comunicado, le reclamó al jefe de Gobierno "que este sea el último gran esfuerzo que se le pide a la sociedad" y le planteó que se despegara de la provincia: “No es justo ni sanitariamente estratégico que la Ciudad tenga que atar su plan de salida ante la ineficiencia en la aplicación de políticas públicas de salud y seguridad que todos observamos en la gestión de la pandemia por parte de Axel Kicillof”. En ese contexto político se mueve Larreta.

Los datos duros

Las decisiones que deberán tomar el gobernador bonaerense y el porteño se dan sobre un fondo de datos duros: el promedio de contagios escaló por encima de los tres mil casos a nivel país y sigue por encima de los 1000 en Ciudad. Se incrementó un 22 por ciento en el promedio nacional. La cantidad de muertos también escaló un 33 por ciento (hasta 48 en un solo día).

El parte del domingo de la Ciudad indicó que hubo 1433 casos diarios, contando residentes y no residentes. Y 18 muertos. El índice de letalidad promedio del coronavirus es del 1,87 por ciento sobre los positivos. Se incrementa cuatro veces a partir de los 60 años (4,6) y después de los 70 años es del 9,6.

El otro factor a considerar es la tasa de duplicación (cuanto tardan en duplicarse los contagiados): según los datos del viernes pasado, en la Ciudad se tarda 26,46 días en duplicar los positivos, mientras que en provincia de Buenos Aires ocurre lo mismo en 17,76 días. Esto marca dos realidades diferentes, pero interconectadas (el 48 por ciento de las personas que trabajan en la Ciudad provienen de la provincia de Buenos Aires, según la dirección general de Estadísticas porteña).

El discurso de Larreta y sus funcionarios viene apuntando desde hace días a una posible reapertura. Indican que la tasa de contagiosidad (R) estaría por bajar de 1, que era el objetivo para empezar a abrir. Incluso circuló un borrador --a través del programa de Jorge Rial-- de cómo serían las distintas etapas de las reaperturas planeadas por la Ciudad: las primeras incluyen el regreso de los runners y salidas con niñas y niños todos los días. Eso sí, sin fechas establecidas.

El encuentro

Las discusiones entre Kicillof y Larreta han formado parte de los encuentros para definir las siguientes fases de la pandemia: antes del último endurecimiento, el gobernador bonaerense planteó que la situación sanitaria no dejaba más alternativa que restringir, pero Larreta se resistió todo lo que pudo. Finalmente, acordó dar marcha atrás con el cierre de 70 mil negocios no esenciales y con volver a los runners a su casa. Previo al encuentro en el que terminaron de acordar eso, Larreta había viajado a La Plata para participar de una conferencia de prensa con Kicillof y dar el mensaje político de que seguían coordinados. Atrás parecieron quedar, por lo menos de momento, las críticas de funcionarios bonaerense a las reaperturas porteñas.

El nuevo encuentro será mañana en la sede del Gobierno porteño en Parque Patricios. Kicillof llegará a las 9 para analizar nuevamente los indicadores y evaluar qué hacer después del 17. Si bien en el Gobierno bonaerense hay mucha cautela por ver cómo evolucionan los números de la pandemia esta semana, hay un espíritu de que a partir del 18 de julio habrá una fase menos restrictiva que la actual. "Soy optimista", había planteado Kicillof.

"De mínima, un regreso a antes del 1 de julio"; se imaginan cerca de Kicillof. "Vamos a plantear dejar el transporte público como está y mantener un control férreo de los accesos a Ciudad, pero abrir comercios no esenciales y aflojar algunas actividades", indicaban desde la provincia de Buenos Aires, donde ponen el énfasis en que las reaperturas deben ser coordinadas. "De todas formas, no vemos espíritu de ruptura en la Ciudad", indican.

“Si todo va en los números sanitarios que pensamos, podríamos volver a retomar la fase en la que estábamos antes paulatinamente. --indicó el vicejefe porteño Diego Santilli-- Lo antes que se pueda, en términos sanitarios, volver a la mayor normalidad posible, entendiendo que la normalidad hacia adelante seguramente sea distinta".

En el Gobierno de Larreta, en tanto, evalúan un escenario similar, aunque hay una urgencia mayor por responder a cierta base electoral y a las presiones de los dirigentes y reabrir, que habrá que ver si se concreta en los hechos. "Yo creo que van a acordar grandes líneas generales y que cada uno aplicará en particular algunas cosas de manera distinta", imaginaban cerca de Larreta, donde insisten en la situación de la Ciudad es distinta a la de la provincia. Allí se plantearán seguramente las tensiones: cuán diferentes serán las reaperturas. La discusión empieza el lunes.(pagina12.com.ar)

 

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Cristina Kirchner: "El mejor análisis que he leído en mucho tiempo"

 

La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner recomendó hoy leer la nota "La conducción política del poder económico", publicada por este diario, señalando en su cuenta de Twitter que se trata del "mejor análisis" leído "en mucho tiempo".

A través de sus redes sociales, la expresidenta de la Nación señaló sobre la nota publicada este domingo en Página/12 por Alfredo Zaiat: "El mejor análisis que he leído en mucho tiempo. Sin subjetividades, sin anécdotas. En tiempos de pandemia, de lectura imprescindible para entender y no equivocarse".

En el artículo, Alfredo Zaiat señala que el presidente Alberto Fernández convocó a los grandes agrupados en el G-6 "para sumarlos a la construcción de una nueva normalidad económica, que deje atrás el capitalismo neoliberal hegemonizado por las finanzas globales".

Agrega Zaiat: "Fue una apuesta oficial fuerte dirigida al mundo empresario concentrado, que desde hace más de 40 años ha intensificado el combate contra el proyecto de desarrollo nacional que hoy aspira a desplegar el frente político que gobierna".

En el artículo Zaiat también destaca que "el mensaje de Fernández es sencillo de entender aunque no es probable que haya sido aceptado por los interlocutores elegidos".(Pagina12.com.ar)

 

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El presidente, Alberto Fernández, y la vicepresidente Cristina Kirchner en la inauguración de las sesiones ordinarias en el Congreso

El “círculo rojo” ha venido construyendo en los últimos meses un curioso relato sobre quién manda en la Argentina, que sostiene que Cristina Kirchner es la que dirige, mientras que Alberto Fernández es un simple administrador del gobierno.

 

Una imagen que no se compadece con los datos de la realidad y que solo contribuye a nublar los repetidos análisis.

Esta visión, cercana al realismo mágico, incluye también la caracterización de ambos personajes y la relación entre ellos: el Presidente sin poder ni proyecto político, moderado, errante, sumiso, acorralado por su vicepresidente, ambiciosa, poderosa, vengativa, movilizada por su ideología y sus intereses personales, que mantiene la iniciativa y que controla el proceso de toma de decisiones.

Así, las acciones y declaraciones de Fernández y de Kirchner son interpretadas a la luz de este nuevo manual determinista, que circunscribe la realidad en la lucha entre los dos bandos antagónicos al interior de la coalición oficialista: los buenos, que no pueden hacer mucho porque no tienen poder, y los malos, que los dominan, y que logran imponer sus políticas.

 

Por supuesto, aquí no negamos la existencia de dos grupos, uno alineado con Cristina Kirchner y otro más cercano a Alberto Fernández. Pero, ¿son realmente tan diferentes?, ¿cuáles son los indicios para sostener que estamos ante un gobierno bifronte?

No debería sorprendernos que esta especie de novela de la tarde no haya encontrado constatación en los hechos. En efecto, las principales medidas del gobierno han sido apoyadas por los dos líderes de la coalición oficialista: el intento de intervención de la empresa Vicentín, la sinuosa negociación de la deuda externa, el anuncio del nuevo impuesto “a los ricos”, la estricta reclusión por el COVID-19, etc.

Incluso, el presidente Fernández ha tomado como propias las tradicionales batallas de Cristina contra el capitalismo, el sistema judicial, el campo y los empresarios.

Tampoco los dos bandos del peronismo han salido a disputar en los medios de prensa, con excepción de las críticas del ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, dirigidas a su par de la Nación, Sabina Frederic.

Resulta evidente que Alberto Fernández y Cristina Kirchner tienen un pacto y, en los hechos, que mantienen cierta distribución de temas, funciones, funcionarios y recursos políticos de acuerdo con sus intereses y objetivos. Pero todo como parte de un acuerdo, y no como resultado de la imposición. Podrán parecer diferentes, pero por ahora son lo mismo.

Incluso, en algunos casos el Presidente llegó a sobreactuar para mostrar tal cosa, por ejemplo, cuando sostuvo más de una vez que le consulta todo a su vicepresidenta, o cuando solicitó públicamente la pronta resolución judicial de los asuntos en los que está involucrada Cristina Kirchner.

Fernández y Kirchner coinciden en más temas de los que parece

Esto no significa que haya coordinación entre ellos, o un plan económico para sacar al país de la crisis; no es necesario para que Alberto y Cristina sean expresión de lo mismo. Tampoco supone que no haya conflictos en la coalición, que los hay. En todo caso, la duda está puesta en la viabilidad de un acuerdo político y electoral entre el que tiene la lapicera -el Presidente- y la que mantiene, por ahora, los votos -la vicepresidente.

El acuerdo entre ambos se expresa, sobre todo, en una visión compartida. Este es un dato fundamental para interpretar a Alberto Fernández y la orientación que ha tomado su gobierno.

En efecto, si nos detenemos en los principales hitos de su mandato, salta a la vista que Alberto Fernández casi siempre mostró una lectura binaria de los hechos, y generó una respuesta ideológica ante un problema o desafío de la realidad, como lo hace Cristina.

Por ejemplo, para justificar su plan de reclusión permanente por la pandemia el Presidente sostuvo que era un combate entre la vida y el dinero. Levantó la bandera de la “soberanía alimentaria” para intentar intervenir la empresa Vicentín. En política exterior, se peleó con los socios del Mercosur, apoyó al Grupo de Puebla integrado por ex presidentes “progresistas” jubilados, y confesó que extrañaba a Lula y a Chávez.

En un reciente mensaje a los empresarios, en vez de debatir con ellos cómo generar las condiciones para aumentar la inversión y el empleo para salir de la crisis, los conminó a replantear el capitalismo cuando finalice la pandemia.

En la misma línea, al festejar el día de la Independencia este 9 de julio, Fernández sostuvo que “vine acá para terminar con los odiadores seriales”, aunque no aclaró si se refería a la oposición política o más bien a integrantes de la coalición que él integra.

La posición de presidente-filósofo que decidió asumir Alberto Fernández desde la gestión pública se aleja de lo que él representaba durante la campaña electoral: un líder práctico orientado a la resolución de los problemas cotidianos y que mira más allá. Así, abandonó su discurso originario anclado en el futuro, adoptando referencias al pasado y la clásica lectura binaria entre buenos y malos. Tampoco encontramos en él la promesa de la tierra prometida, que caracterizó al peronismo desde sus orígenes.

¿Debemos culpar a Alberto Fernández por no ser lo que algunos pretendían que fuera, es decir, un líder que confronta con su mentora y que muestra vocación de crear algo propio y autónomo? No lo creo. En primer lugar, porque para gobernar se requiere de mayorías parlamentarias; ¿con quién las lograría el Presidente por fuera del kirchnerismo? ¿Con la oposición? Absurdo.

En segundo lugar, recordemos que Alberto Fernández prometió en campaña electoral “ser mejores”, no ser diferentes. La suya no fue una oferta de transformación, sino la de un pasado perfectible. Una nueva señal de que los argentinos hemos abandonado el sueño del progreso ante la demanda por resolver los problemas que arrastramos hace décadas, cuyo cumplimiento sigue pendiente.(Infobae.com

El expresidente analizará la coyuntura de América Latina en plena pandemia de coronavirus; para ver la entrevista online es necesario inscribirse previamente Fuente: Archivo - Crédito: Rodrigo Néspolo

Luego de cuatro meses de silencio público, y con el kirchnerismo como principal eje de sus críticas, el ex presidente Mauricio Macri dejó en claro que no se retira, y que está dispuesto a dar la batalla mediática por las "libertades" que considera bajo amenaza .

 

"Estoy más que nunca. Más cerca de los argentinos que nunca. Estoy tratando de darle un espacio al gobierno que fue elegido por el 48% de los argentinos para que ponga en juego lo que ellos piensan, sus propuestas, sus soluciones . Solamente [estoy] intentando levantar la mano y decir 'Cuidado, no avancen sobre nuestras libertades, hagan las cosas sobre lo que es el marco institucional', dijo el ex presidente en el diálogo virtual, parte del ciclo denominado La Otra Mirada, que duró casi una hora y en la que fue entrevistado por el periodista peruano Alvaro Vargas Llosa. 

"Acá lamentablemente hemos visto un gobierno que ha intentado en la pandemia avanzar sobre libertades, libertad de expresión, funcionamiento de la justicia, independencia de los poderes, la propiedad privada, pero lo que ha generado es una reacción monolítica, fuerte de la sociedad que se ha movilizado a expresarse en contra de estos abusos o avances. Lo mismo, por suerte, por parte de la oposición que se ha manifestado más unida", afirmó Macri, en defensa de las distintas manifestaciones contra el Gobierno.

" No hay que confundir la pandemia con una herramienta para afectar nuestras libertades, empezando con la libertad de expresión, la independencia de los poderes, el funcionamiento de la Justicia o la propiedad privada", dijo Macri. En una sola frase, Macri pareció aludir a las amenazas a periodistas, la causa por presunto espionaje que roza a miembros de su gobierno y la frustrada expropiación de Vicentín, parte de las posturas públicas que Juntos por el Cambio tomó en las últimas semanas.

Sus críticas se trasladaron, también, a la duración de la cuarentena en el país y sus efectos económicos. " Tiene que haber un equilibrio entre la prevención sanitaria y la salud mental y laboral de la gente. [...] No hay que dejarse llevar por el miedo y la intuición para tomar decisiones en momentos como estos, sino por los datos", afirmó Macri.

En cuanto a su futuro político luego de siete meses de retiro autoimpuesto, Macri eludió las definiciones, aunque dejó en claro que su intención es continuar en la arena política.

"Tengo un compromiso absoluto con mi país. Amo a mi país, es mi país y soy un ferviente defensor de las libertades, de la capacidad de elegir de la gente. En esa batalla yo estoy, estoy comprometido", afirmó el expresidente.

Y en relación a los nuevos liderazgos de Juntos por el Cambio, Macri hizo una apelación a la unidad, complicada por las disidencias internas. "Juntos por el Cambio está más consolidado que nunca (...) Mi primera tarea hoy es fortalecer la unidad de Juntos por el Cambio, fortalecer todos los liderazgos que están surgiendo , que el espacio crezca a partir del volumen de sus dirigentes. Esa es mi principal tarea. Seguiré tratando de ayudar a que esos talentos crezcan, que tengamos muchos líderes capaces de defender nuestras banderas", agregó el exmandatario, quien preparó la entrevista con varios exfuncionarios, como Fernando de Andreis , Hernán Iglesias Illa y Fulvio Pompeo .

En relación a la política internacional, que ocupó buena parte de la charla, Macri vislumbró "un EE.UU. focalizado en su política interna, pero yo no creo que haya una declinación como líder global", y fue moderado con China. "Ellos tienen su sistema, hay que respetar. China es una realidad hoy en términos económicos y culturales". Sobre la relación con Brasil, afirmó que "una relación estratégica que no puede ser afectada por diferencias ideológicas o personales circunstanciales entre dos presidentes". Con el régimen de Nicolás Maduro fue terminante, y pidió "seguir manteniendo la presión hasta que de adentro de Venezuela, surja una fuerza, dentro del Ejército venezolano, surja una decisión de terminar con este proceso de destrucción, de generación de pobreza, de persecución que vive Venezuela". Criticó nuevamente al presidente Fernández, porque "Argentina permanentemente se retira de las posiciones de aumentar el nivel de sanciones y de reclamos a Venezuela. Eso me duele mucho", se lamentó.(Lanacion.com.ar)

 

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El ministro de Salud consideró que es "una idea descabellada" separar a la ciudad de la provincia de Buenos Aires: "No vamos a creer que la General Paz o el Riachuelo puedan ser una frontera para el virus" Fuente: Archivo

 

l ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, dijo que la Argentina atraviesa "un momento delicado" en la lucha contra el avance de la pandemia del coronavirus, y proyectó que alrededor del viernes la curva de contagios podría comenzar a bajar. Según dijo, esto ayudaría a evitar que se colapse el sistema sanitario.

Este martes se confirmaron 62 nuevos muertos y 2979 contagioscon lo cual la cantidad total de fallecidos llegó a 1644 y la de infectados a 83.426. En diálogo con C5N, el funcionario oficialista consideró que los contagios "van a seguir subiendo por un par de días". Tal como explicó "la nueva cuarentena" apunta a "que esta curva realmente empiece a bajar", y evaluó: "Yo calculo que eso será dentro en dos o tres días, de manera tal de poder tener el aire necesario para que nunca se colapsen los sistemas de atención de las personas".

SI bien advirtió que aún no lo pueden confirmar, el funcionario consideró que el aislamiento estricto en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) ha dado resultados favorables. "Recién sobre el fin de la semana próxima podremos mirar cuánto de resultado ha tenido, pero por supuesto depende también del cumplimiento que hagamos las personas. Son días de más frío, con más capacidad de difusión del virus".

 

 

González García destacó que actualmente están disponibles más del 40% de las camas de terapia intensiva en el AMBAPara el ministro, el accionar del país permitió evitar que la Argentina enfrente una tragedia como la que se vive en otros país. "Obviamente hay que seguir trabajando fuertemente no solo en la cuarentena, sino en la detección y en el aislamiento en los centros comunitarios. Tenemos que trabajar más intensamente y más coordinadamente".

"Yo estoy orgulloso de ser parte de los trabajadores de salud", resaltó, y dijo que el esfuerzo de estas personas ha sido "largo e intenso" porque son los más requeridos. "Felizmente los riesgos los hemos podido bajar con algunos programas que hemos hecho. Teníamos al principio un 14% de los trabajadores del total de los infectados, hoy está debajo del 8%. Sigue siendo un riesgo específico, por eso el Gobierno ha tenido un especial énfasis de premiarlos".

 Más adelante, el ministro habló sobre los pedidos por separar a la ciudad de la provincia de Buenos Aires. "No logro entenderlo porque el AMBA es una de las megalópolis más grandes del mundo, pero no vamos a creer que la General Paz o el Riachuelo puedan ser una frontera para el virus. En la medida que la gente se mueva, el virus va y viene", explicó.

El funcionario subrayó que "hoy la mayoría de los casos que suceden en la Argentina suceden por alguien que viaja del AMBA". Entonces, siguió con su análisis al respecto: "Separarlo me parece una idea descabellada, lo que no quiere decir que sigamos haciendo siempre todos la misma estrategia. Claramente, la estrategia en conjunto me parece que es indisoluble y no puede ser divisible la estrategia. Estoy seguro de que vamos a seguir haciéndolo con criterios compartidos, que se tomarán cuando estemos más cerca de los días finales" del próximo anuncio. Para él, justamente, la fortaleza del país en cuanto a la prevención del coronavirus fue la unidad en los criterios y la coordinación en la gestión.

En otro tramo de la entrevista, confirmó que hizo una denuncia contra la gestión del exsecretario de Salud Adolfo RubinsteinSin dar detalles, Ginés González García contó que algunos miembros de su equipo encontraron "circunstancias que podrían no ser correctas", más concretamente en relación a un "ajuste de precios que no correspondía". "Hicimos lo que debería hacer cualquier funcionario público: llevarlo a la Justicia para que lo valore. En ese sentido, yo no quiero emitir ningún tipo de juicio".(Lanacion.com.ar)

 

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El empresario Hugo Dragonetti dio positivo de Covid-19 pero ya obtuvo el alta tras diez días de aislamiento en su domicilio. (@estacionminera)

Se trata de Hugo Dragonetti, quien participó de la cena en la casa de Jorge Brito. También estuvieron presentes Marcos Bulgheroni, Marcelo Mindlin, Miguel Acevedo y Jorge Brito (hijo). Ninguno de ellos se infectó

 

El empresario de la construcción Hugo Dragonetti (70) dio positivo de coronavirus cinco días después de participar –hace dos semanas– de una reunión de empresarios con el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa; el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro; y el diputado Máximo Kirchner, jefe de la bancada del Frente de Todos.

El encuentro tuvo lugar en la casa de Jorge Brito, en San Isidro. Además del anfitrión y dueño de Banco Macro, también estuvieron presentes Marcos Bulgheroni (Pan American Energy), Marcelo Mindlin (Pampa Energía), Miguel Acevedo (presidente de la UIA) y Jorge Brito (hijo). Comieron bife de chorizo con ensalada y hubo distancia social y una larga sobremesa en la que se habló, entre otros cosas, de la estrategia de Massa y el diputado Kirchner para que los empresarios confíen en Alberto Fernández y ayuden en la post-pandemia.

Pocos días después Dragonetti dio positivo de coronavirus en un chequeo habitual. “Hugo es una persona mayor y se controla. Estuvo 10 días en su casa, como dice el protocolo bonaerense, y este lunes le dieron el alta luego de atravesar el aislamiento dentro de su propio domicilio”, confirmaron fuentes cercanas a Panedile.

 Pese a haber compartido la comida en la casa de Brito, ninguno de los participantes de la mencionada reunión dio positivo de Covid-19 pese a la alarma que supuso dicha noticia

Pese a haber compartido la comida en la casa de Brito, ninguno de los participantes de la mencionada reunión dio positivo de Covid-19. “Todos fueron avisados en ese momento, se hicieron los chequeos correspondientes hace días y ninguno fue positivo”, destacan las fuentes del sector empresario. Desde el Gobierno remarcaron lo mismo: ni el ministro ni los diputados dieron positivo luego de los chequeos.

Dragonetti no experimentó síntomas pese a haber contraído el virus y ya habría retomado su actividad en la constructora Panedile (el año pasado el empresario estuvo detenido pocos días en el marco de la causa de los cuadernos).

 
Máximo Kirchner y Sergio Massa, en la Cámara de Diputados (frente de todos)
Máximo Kirchner y Sergio Massa, en la Cámara de Diputados (frente de todos)

Durante la reunión, los empresarios le plantearon a los funcionarios la necesidad de que el Gobierno de Alberto Fernández frenara la intención de intervenir y expropiar la cerealera Vicentin. Fue un encuentro largo en el que se profundizaron muchos los temas: la negociación de la deuda, el futuro económico del país y otras cuestiones de agenda. “Les recordamos que durante la gestión kirchnerista anterior mientras podíamos dialogar –no siempre coincidir, pero sí dialogar– la situación fluía. Cuando se rompió eso, llegó la catástrofe. Es lo que debemos evitar ahora“, confió uno de los asistentes a Infobae la semana pasada.

“Diálogo” fue la palabra con la que otros asistentes resumieron el cónclave.

Dos veces por semana el dúo Massa-Kirchner se sienta a conversar con representantes de distintos sectores sociales y económicos. Hablan tanto con Juan Grabois como con CEO de las multinacionales; con la CGT y la CTA, con todos los movimientos sociales, científicos, empresarios y cooperativistas.

 Dragonetti no experimentó síntomas pese a haber contraído el virus y ya habría retomado su actividad en la constructora Panedile

Según detalló este medio, hace unos 45 días, Massa y Kirchner hablaron con Alberto Fernández sobre la planificación de las reuniones. El Presidente estuvo de acuerdo. El objetivo, coincidieron, “es construir una agenda de diálogo post-pandemia”. La Argentina que viene tendrá aún más pobres y más desigualdades que las existentes y muchos más problemas de empleo e inversiones. La caída de todos los índices económicos y el alza de todos los problemas sociales alarma.

También el ministro del Interior es anfitrión. Aunque su rol es más político, dialoga con todos, incluso con los que calificaban como ‘poco amigos’. Dicen que en estos días organiza un encuentro con los ‘unicornios’ mientras el Senado ya tiene en comisión las dos medias sanciones que consensuaron oficialismo y oposición en la Cámara baja, la ley que regula el teletrabajo y el programa de beneficios impositivos para el sector conocido como economía del conocimiento.

Fue justamente él quien organizó la primera cita de Marcos Galperín, de Mercado Libre y favorito de Mauricio Macri, con Fernández el año pasado. Galperín, dueño de la empresa que hoy superó los USD 50.000 millones de valor de mercado, vive en Uruguay desde diciembre pasado.

En tanto, se espera que a la próxima reunión entre funcionarios y empresarios se sume Paolo Rocca, CEO de Techint, con quien el Presidente tuvo cruces mediáticos luego de que, al comienzo de la cuarentena, el holding decidiera despedir 1.400 empleados de su constructora.(Infobae.com)

 

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La titular del Pro recordó la reacción de Alberto Fernández cuando se conoció la muerte de Santiago Maldonado

La presidenta del Pro y exministra de Seguridad, Patricia Bullrich, le contestó al presidente Alberto Fernández, quien cuestionó a Juntos por el Cambio por vincular el crimen de Fabián Gutiérrez, exsecretario de Cristina Kirchner, con la causa de los cuadernos de las coimas.

 

"Le recuerdo que usted fue uno de los primeros en vincular a nuestro gobierno con la desaparición de Maldonado ", dijo Bullrich esta tarde, en su cuenta de Twitter.

Más temprano, en una entrevista radial, Fernández había calificado como "canallesco" el hecho de que Bullrich y sus pares de la UCR y la Coalición Cívica "se animen a firmar un documento sembrando dudas sobre las razones de la muerte de Gutiérrez"

 

Por la tarde, la exministra recordó el caso de Santiago Maldonado, el joven que murió ahogado en el río Chubut en 2017. "No tuvo el menor empacho en decir que había sido un crimen de Estado. Si digo que su actitud fue canallesca me quedo corta. Entienda la gravedad de la situación, Presidente. Como hombre del Derecho no tengo que explicarle que el nuestro es un pedido de transparencia para el esclarecimiento del crimen", sostuvo Bullrich.

 

 

Gutiérrez, de 46 años, apareció enterrado entre escombros en un terreno de El Calafate. Tenía un golpe en la cabeza y el cuello cortado. Había desaparecido el jueves y lo buscaban intensamente desde el día siguiente. Cuatro personas fueron detenidas por la policía de Santa Cruz antes del descubrimiento del cadáver.

Había sido detenido en la causa de los cuadernos de las coimas pero en 2018 aceptó declarar como arrepentido y describió supuestos hechos de corrupción del matrimonio Kirchner.

Hoy, Bullrich publicó tres tuits donde manifestó su respuesta al primer mandatario. En el último, adjuntó el comunicado difundido horas antes por la coalición opositora: "Se lo mando nuevamente para que lo lea vía Twitter; después de reiterados pedidos de audiencia denegados no tengo muchos otros canales de comunicación a los cuales recurrir", dijo.

 

 

Como informó LA NACION , tanto cerca de Alberto Fernández como en el entorno de Cristina Kirchner desestimaron cualquier móvil político en la muerte del ex secretario presidencial Gutiérrez, luego de que la Justicia hallara su cuerpo y que el juez de la causa, Carlos Narvarte, confirmara que se trató de un homicidio. Tanto en el Gobierno como en el kirchnerismo salieron al cruce de Juntos por el Cambio, que pidió que el caso sea investigado por la Justicia Federal.(Lanacion.com.ar)

 

 

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Cristina resignó que la oficina de escuchas judiciales fuera traspasada al Ministerio Público Fiscal pero acordó que la Comisión de Fiscalización de los Organismos de Inteligencia la controle Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio

La decisión de que la oficina de escuchas telefónicas permanezca en la órbita de la Corte Suprema y no se traslade al Ministerio Público Fiscal , como pretende Cristina Kirchner , fue el corolario de una negociación salomónica entre Sergio Massa y la vicepresidenta en el Congreso.

 

Si bien ambos preservan una prudente distancia entre sí, entendieron que esta vez podían sacarle más provecho a un acuerdo que a la confrontación.

El presidente de la Cámara de Diputados se encontraba frente a un problema: el oficialismo, en minoría en el cuerpo, no reunía los votos suficientes para rechazar, como lo había hecho el Senado días atrás, el decreto 256/2015 por el cual se transfirió la oficina de escuchas judiciales del Ministerio Público Fiscal a la órbita del máximo tribunal. A instancias de la expresidenta, y tras una sesión escandalosa , la mayoría oficialistas había rechazado aquel decreto macrista con un solo objetivo: que el control de las intervenciones telefónicas retornase a su destino original y recayese en manos de Daniel Rafecas , el candidato que promueve el Gobierno a la Procuración General.

Massa realizó un breve y discreto sondeo. Los bloques opositores minoritarios, aquéllos que podían ayudarlo a alcanzar el quorum, mostraban cierta reticencia en rechazar el decreto macrista. Ni qué hablar de Juntos por el Cambio, que al momento de votar en el Senado pegó un "portazo virtual" y se desconectó de la sesión virtual. El presidente de la Cámara de Diputados hizo las cuentas. El número no llegaba a arañar los 129 legisladores.

Massa sentía la presión sutil y latente del kirchnerismo. La peor situación era aquel limbo que se había creado tras la media sanción del Senado: un decreto a medio rechazar que tenía en ascuas a la Corte Suprema y al kirchnerismo insatisfecho. Pero, aún si la Cámara de Diputados hubiese tenido los votos para derogarlo, lo cierto es que el problema tampoco se hubiese solucionado para Cristina Kirchner: la oficina de escuchas judiciales hubiese recaído en manos de Eduardo Casal, el procurador interino que recomendó a la Corte Suprema rechazar el pedido de declaración de certeza que presentó la vicepresidenta sobre la constitucionalidad de las sesiones remotas.

Así como Massa no tiene mayoría propia en la Cámara de Diputados, Cristina Kirchner no cuenta con los dos tercios de los votos en el Senado para entronizar a Rafecas al frente de la Procuración. Imposible echar mano de algún voto lábil del bloque de Juntos por el Cambio; después de sucesivos enfrentamientos en el recinto, la principal bancada opositora abroqueló en pie de guerra contra el kirchnerismo. Para peor, está la imposibilidad de celebrar de manera virtual la audiencia pública en el Senado en la que el juez federal deberá defender su designación, con lo que los tiempos se dilatan.

Fue así como Massa y Cristina Kirchner apelaron a una solución, a priori, transitoria. El martes pasado firmaron una resolución conjunta para que la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia del Congreso sea la encargada, por medio de una subcomisión, de hacer seguimiento de las escuchas ordenadas por la Justicia para la investigación de delitos complejos. La disposición se firmó en el marco de un convenio suscrito el 29 de septiembre de 2016 (es decir, durante el gobierno de Macri) entre el Congreso y la Corte Suprema.

Ergo, la oficina de escuchas judiciales, formalmente llamada Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado del Poder Judicial de la Nación, permanecerá bajo la órbita de la Corte Suprema. Cristina verá postergado su deseo de que se traslade a la Procuración General, pero logró que la mencionada comisión bicameral, presidida por el ultrakirchnerista Leopoldo Moreau , pueda controlarla.

"Se trata de una salida que buscó mantener el equilibrio institucional en la Cámara de Diputados. Igualmente, esta solución sería transitoria: la Casa Rosada ya anticipó que su intención es que todo procedimiento de investigación, escuchas telefónicas incluidas, estén en manos de los fiscales. Máxime cuando se está por instrumentar en todo el país el nuevo Código Procesal Penal y el sistema acusatorio", explican en la bancada oficialista.

En la Corte siguieron los pasos de la negociación, pero niegan haber tenido contacto con sus protagonistas. En cambio en algunos despachos del máximo tribunal, prestaban atención a la capacidad de Massa para reunir las suficientes voluntades para encaminar el decreto, como se pensaba originalmente.

No es novedad este convenio, pues es en rigor lo que ya regía. La diferencia es que según el nuevo texto las tareas de auditoría y seguimiento de lo que se realice en la oficina de escuchas va a depender no de toda la comisión bicameral, sino de una subcomisión permanente, que infomará cada seis meses sobre tus tareas de auditoría.

De hecho la Comisión Bicameral, ya auditó la oficina de escuchas de la Corte. El 22 de marzo de 2018 tras el escándalo político que generó la difusión de escuchas telefónicas legalmente realizadas donde aparecía conversando Cristina Kirchner, la Corte, de manera unánime, le pidió al Congreso que audite su oficina de escuchas telefónicas. La nota llevaba la firma de todos los miembros de la Corte.

El 3 de abril de 2019 la Comisión Bicameral, con la firma del senador radical Juan Carlos Marino, envió a la Corte una nota con las conclusiones. Destacaba allí el "notorio progreso en la operatoria" de la oficina de escuchas "en lo que respecta a la seguridad de la información, transparencia y cadena de custodia de las evidencias".

"Ello, aun sin contar con las herramientas necesarias para paliar las insuficiencias tecnológicas y de infraestructura digital ineludible para actualizar los sistemas de captación e infraestructura tecnológica", decía la nota de hace más de un año. Hoy esos retrasos tecnológicos persisten, dijo una fuente que conoce de cerca el funcionamiento de la oficina. El trabajo destaca los protocolos de transparencia y confidencialidad que se pusieron en práctica, avalados por el IRAM. Además el equipó obtuvo el primer premio en categoría Oro a la Calidad en la Justicia que recibió el director Juan Tomás Rodríguez Ponte .(Lanacion.com.ar)

 

 

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