Economía

Alberto Fernández y Francisco cuando se encontraron en el Vaticano

El Presidente utilizará ante el Fondo la estrategia que aplicó con los acreedores privados, pero ya asumió que su posición en el BID y el resultado en las próximas elecciones de Estados Unidos pueden influir al momento de las conversaciones formales con Kristalina Georgieva y su staff técnico

 

En la soledad de la quinta de Olivos, Alberto Fernández y Martín Guzmán no se dan tregua y ya preparan su estrategia para enfrentar la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que exigirá un programa económico sustentable a cambio de reestructurar la deuda externa argentina por 44.000 millones de dólares.

Junto al Presidente y su ministro de Economía se alinearán Francisco y la Unión Europea (UE), mientras que Donald Trump se mantendrá impasible hasta saber si logró la reelección en los próximos comicios del 3 de noviembre. El líder republicano enfrentará ese día al candidato demócrata Joe Biden, que va adelante en todas las encuestas que circulan en Washington.

Si Biden derrota a Trump, Alberto Fernández podrá decir que tiene un Dios aparte.

El Papa posee una relación personal y política con Biden. El candidato demócrata -exvicepresidente de Barack Obama- apoyó a Jorge Bergoglio cuando se negociaba la sucesión de Benedicto XVI y fue backchannel desde Santa Marta a la Casa Blanca durante las negociaciones secretas que terminaron con la Guerra Fría entre Estados Unidos y Cuba.

Obama confió en Francisco por recomendación de Biden, y el Papa puso a disposición la diplomacia vaticana para lograr que Estados Unidos y Cuba se acercaran por primera vez después de la Crisis de los Misiles (1962). Si Biden se transforma en el Presidente de los Estados Unidos, Alberto Fernández tendrá acceso directo a la Casa Blanca y Francisco recuperará una parte de la influencia internacional que perdió a manos de Trump.

El Papa Francisco y Joe Biden, cuando era Vicepresidente de los Estados Unidos, durante un encuentro protocolar en Washington

El Papa Francisco y Joe Biden, cuando era Vicepresidente de los Estados Unidos, durante un encuentro protocolar en Washington

La relación política de Alberto Fernández con Trump es fría y distante. Andrés Manuel López Obrador (AMLO), Presidente de México, cenó con Trump en la Casa Blanca e intentó lograr una comunicación entre ambos mandatarios cuando aún no estaba cerrada la negociación con los acreedores externos.

 

Trump le prometió que sí, y hasta instruyó al secretario de Estado, Mike Pompeo, que preparara la comunicación a través del canciller mexicano Marcelo Ebrard. El canciller de AMLO adelantó la gestión al presidente en Olivos, pero todo quedó en la nada.

Washington congeló a Buenos Aires, y argumenta una razón que tiene peso propio: la elección del futuro titular del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Trump quiere ocupar ese lugar con su asesor Mauricio Claver, quebrando una tradición geopolítica de 60 años. En cambio, Alberto Fernández considera que el BID debe ser conducido por América Latina -como sucede desde 1959-, y decidió enfrentar al Presidente de los Estados Unidos.

La puja diplomática diplomática entre Trump y Alberto Fernández será un chit chat, si Biden gana las elecciones del 3 de noviembre. Y una crisis de Estado, si Trump retiene el Salón Oval y hace su lista de aliados y enemigos. El Presidente de los Estados Unidos ha demostrado que conoce poco de diplomacia florentina, y siempre actuó pasional contra protagonistas globales que se interpusieron en su agenda de poder.

Trump no tuvo problemas en embestir a Emmanuel Macron (Francia), Ángela Merkel (Alemania y Justin Trudeau (Canadá), y no hay razones para pensar que no haría lo mismo con Alberto Fernández por su posición ante el BID, la crisis en Venezuela y la estrategia de ascenso pacífico de China en América Latina.

 

Claver, candidato de Trump a la Presidencia del BID, es asesor de Seguridad Nacional en la Casa Blanca y fue representante de los Estados Unidos en el FMI cuando se otorgaron 53.000 millones de dólares a la administración de Mauricio Macri. Claver reconoció en una charla por zoom (ver vídeo en esta nota) que los dos créditos Stand-By concedidos a Macri tuvieron la finalidad de facilitar un eventual triunfo electoral ante un candidato presidencial peronista.

Entonces, si la estrategia de la Casa Blanca para bloquear un triunfo justicialista fue apoyar a Macri desde el FMI, Alberto Fernández y Martín Guzmán enfrentarán una compleja negociación con Kristalina Georgieva y su staff técnico si Trump derrota a Biden en los comicios de noviembre.

Al contexto geopolítico que encuadrará la negociación, se debe añadir las condiciones macroeconómicas que exigirá el FMI para postergar los pagos adeudados que vencen en los próximos tres años. Argentina debe al Fondo Monetario Internacional una suma cercana de 44.000 millones de dólares, y esa deuda tiene que se cancelada entre 2021 y 2024.

Así lo arreglaron Macri y Nicolás Dujovne con Christine Lagarde, que dirigía el Fondo bajo las órdenes de Trump y Claver. Ahora, Alberto Fernández puede anteponer su relación personal con Francisco, y la cercanía confesional e ideológica que el Papa tiene con Georgieva, directora gerente del FMI. Pero al momento de la decisión política, será clave el nombre del Presidente de los Estados Unidos.

Guzmán explicó en Olivos que las negociaciones se extenderán hasta marzo de 2021, y ya en esa fecha se sabrá si Trump continúa o Biden es el Presidente 46 de los Estados Unidos. No es un dato menor cuando Guzmán ya comunicó que la negociación será ardua y compleja, al margen de la cercanía que tiene con Francisco, Georgieva y su staff.

La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, el ministro de Economía de Argentina, Martin Guzman, y el Papa  Francisco en una conferencia en el Vaticano.

La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, el ministro de Economía de Argentina, Martin Guzman, y el Papa Francisco en una conferencia en el Vaticano.

“Hoy la Argentina no puede, no tiene capacidad de pagarle al FMI en los términos estipulados, de modo que nosotros estamos apuntando también a reprogramar los pagos y no tener que realizar ningún pago de capital al FMI en los próximos tres años, entre 2021 y 2023″, reconoció Guzmán.

En este contexto, Alberto Fernández y su ministro de Economía diseñan un plan de acción que tiene etapas de ejecución en la política doméstica y procesos de negociación oficial y extraoficial que se harán en Washington. Esas etapas, a partir de la información obtenida en Olivos y el Palacio de Hacienda, serían las siguientes:

1. Un equipo liderado por Santiago Cafiero -jefe de Gabinete-, Cecilia Todesca -vicejefe de Gabinete-, Miguel Pesce -titular del Banco Central-, Sergio Chodos -representante argentino en el FMI- y Guzmán preparan un balance del crédito Stand-By otorgado por Trump-Claver-Lagarde a Macri antes de los comicios 2019.

2. Ese balance es clave para explicitar los resultados del último acuerdo bilateral, fijar las necesidades económicas de la Argentina e iniciar las negociaciones para postergar los pagos de capital adeudados al FMI. Se deben 44.000 mil millones de dólares, que vencen entre 2021 y 2024.

3. El team FMI debe diseñar una hoja de ruta con el programa de pagos y las metas que delimitarán los términos de la negociación con Georgieva y su staff técnico. Es su informe de sustentabilidad de la deuda argentina con el Fondo, que indicará cuánto se puede pagar y a partir de qué variables macroeconómicas: deficit público, crecimiento del PIB, tipo de cambio y la balanza comercial, por ejemplo.

4. A la par de la redacción del informe de sustentabilidad de la deuda argentina, Guzmán iniciará una ronda de conversaciones extraoficiales con sus pares G7 para adelantar la futura posición de la Argentina ante el FMI. El G7 está integrado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido.

5. Mientras tanto, Alberto Fernández y su ministro de Economía protagonizaran infinitas reuniones secretas en Olivos para ajustar la oferta al FMI, bosquejar una discurso político ante el Gobierno y la oposición, y establecer un cronograma de trabajo que debería concluir a fines de marzo de 2021.

El Presidente ya habló con Georgieva y agradeció el respaldo de Francisco durante la negociación con los bonistas. Ahora toca el turno del FMI. Alberto Fernández asume que la negociación será complicada y no pierde de vista la disputa electoral entre Trump y Biden. En Olivos no descartan que Dios sea argentino.(infobae.com)

 

Desde el Ente Nacional de Comunicaciones indicaron que hay negociaciones para minimizar del aumento.

Las tres mayores operadoras de telefonía móvil lo anunciaron este viernes a sus clientes. El 31 de agosto vencerá el congelamiento acordado con el Gobierno en el marco de la emergencia sanitaria.

 

Desde el Ente Nacional de Comunicaciones indicaron que hay negociaciones para lograr una partición del aumento en dos etapas.

Las tres mayores operadoras de telefonía móvil anunciaron este viernes a sus clientes que los precios de sus planes aumentarán entre el 10% y el 11% en promedio a partir del 31 de agosto, fecha en que vencerá el congelamiento acordado con el Gobierno Nacional en el marco de la emergencia sanitaria por la pandemia.

Desde el Ente Nacional de Comunicaciones indicaron que hay negociaciones para minimizar el impacto e incluso lograr una partición del aumento en dos etapas.

 

Las compañías también indicaron a Télam que mantenían la negociación con el Gobierno, pero que el aumento promedio será inferior a la inflación acumulada, no alcanzará a la totalidad de los usuarios y se mantendrá sin costo el acceso a los contenidos educativos.

 

Ene se sentido, las empresas justificaron la "adecuación" de los precios al consumidor por el aumento de los costos de mantenimiento de infraestructura y servicios de telecomunicaciones y la devaluación del peso en una industria que tiene un alto porcentaje de sus insumos dolarizados.

 

En el caso de Movistar, anunció un aumento del 10% en el "Plan pospago más representativo", mientras que para los prepago indicaron que en octubre "finalizará la bonificación" que habían implementado en noviembre pasado y que a pedido del gobierno extendieron en marzo.

 

Para la banda ancha fija, según indicó la empresa a Télam, el "aumento promedio" será del 9% y señaló que "no alcanzará a casi la mitad de la base de clientes". También en septiembre finalizará la bonificación de $104 otorgada para el bono de telefonía fija.

 

Además, mantendrán sin modificaciones los planes inclusivos y planes reducidos, así como la bonificación por tres meses de la actualización en las cuentas para pymes con servicio de banda ancha cuyo tráfico disminuyó un 70% o más.

 

Por su parte, Claro indicó que los planes más económicos no tendrán aumentos, y que el plan reducido se mantendrá en $250 y el inclusivo en $280.

 

En este caso también el aumento promedio será del 10% y para los planes prepagos se activarán los aumentos que fueron suspendidos en marzo pasado.

 

Personal, en tanto, tiene un aumento promedio del 11% en los servicios móviles (pospago y prepagos) y del 11% en todos sus servicios móviles (prepago, pospago), fijos, TV Paga e internet fija que comenzarán a implementarse

 

Los precios de los servicios "Reducidos" e "Inclusivos" se mantienen sin modificaciones, según esta compañía.(ambito.com)

 

Los precios de acciones y bonos argentinos dependen del éxito del canje. (EFE)

Mañana expira el plazo límite para acordar la reestructuración. La suba de los ADR de bancos alcanza hasta el 13% en dólares

 

A horas del plazo límite para el canje de deuda, se consolida el fuerte rebote de las acciones argentinas en Wall Street, en medio de un optimismo por la posibilidad de dar un cierre positivo a la negociación.

Las acciones argentinas, que acusaban una pérdida de 2% en dólares, pasaron después de las 14 a terreno positivo. Los ADR de bancos argentinos, que cedían al mediodía entre 2 y 4 por ciento en sus cotizaciones en dólares en Wall Street, ahora escalan un 10% en promedio, con máximos de 13%, como el caso de Grupo Galicia y Supervielle.

Este martes vence el plazo establecido por la Argentina para que los acreedores decidan si aceptan la propuesta oficial

En tanto, los bonos en dólares de referencia avanzan en torno a un 2% en promedio, después de un arranque bajista de 2% en promedio, mientras que el riesgo país argentino resta 36 enteros, a 2.227 puntos básicos a las 16:40 horas.

Mientras, los indicadores de Wall Street operan en la primera ronda de negocios de agosto con un alza de 0,9% para el Dow Jones, y de 1,4% para el Nasdaq, este último en nuevo máximo histórico.

El S&P Merval de ByMA (Bolsas y Mercados Argentinos) gana en pesos un 8,4% en la rueda, a un máximo histórico nominal por encima de los 53.000 puntos.

Como había anticipado Infobae, esta tarde el ministro de Economía, Martín Guzmán,estuvo en la residencia de Olivos para definir los pasos a seguir en una renegociación de deuda que luego de siete meses y cuatro ofertas oficiales se mantenía estancada.

El presidente Alberto Fernández deberá decidir entre extender el plazo para seguir negociando o patear el tablero, dejar a las conversaciones con privados de lado y pasar a priorizar un nuevo acuerdo marco con el FMI.

Más allá de los vaivenes de la deuda, Mercado Libre vuelve a avanzar un firme 4%, a USD 1.170, nuevo récord de la acción, que escala más de 100 por ciento en 2020.

Julio fue un mes fue muy positivo para la evolución de los precios de acciones y bonos argentinos, en una continuidad de la tendencia observada en el segundo trimestre del año, sostenida por un mejor clima financiero global y las expectativas centradas en el canje de deuda doméstico.

Los ADR de bancos argentinos que se negocian en las bolsas de Nueva York ganaron en promedio 20% en dólares en julio, con Grupo Galicia (+24%) y Banco Supervielle (+31%) a la cabeza. YPF recuperó un 8,4% en dólares.

 

El panel líder S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires concretó una ganancia en dólares cercana al 6%, a pesar del ajuste bajista de 5% experimentado desde los máximos del 23 de julio pasado. Al borde de su máximo histórico nominal de los 50.000 puntos, el S&P Merval acumuló una ganancia de 27% en pesos en julio.

La mejora para los papeles públicos y privados de Argentina formó parte de una recuperación generalizada en los mercados del exterior, donde crecen las posturas en pos de una reactivación económica superado el pico de contagios de coronavirus.

El Dow Jones de Wall Street avanzó 2% en julio y redujo la pérdida de 2020 a un 7%, mientras que el Nasdaq está muy próximo a su récord, con un alza de 7% a lo largo del mes.(infobae.com)

 

A los tres grandes consorcios que ya se unieron se habrían sumado otros acreedores. Esta amplia mayoría los pone en un lugar de mucha fuerza para conseguir lo que piden en la negociación.

 

Los grandes fondos de inversión que son acreedores de la Argentina aumentaron su presión sobre el Gobierno, cuando se acerca la primera fecha estipulada por el Gobierno para cerrar el canje de deuda.

A través de una carta que ayer adelantó Infobae en exclusiva aseguran poseer una amplia tenencia de los títulos que entran en los canjes60% de los bonos del canje 2005 (Discount y Par) y 51% de los emitidos durante el gobierno de Mauricio Macri (Globales, a partir de 2016), es decir una mayoría contundente.

La carta es firmada por Black Rock, principal administradora de cartera de inversiones, y otros 30 grandes fondos. En esa misiva explican que los tres consorcios que unieron fuerzas para negociar hace un par de semanas tienen el 32% y el 36% de los bonos del canje y de los emitidos durante la gestión macrista. La novedad, según explican, es que han negociado con otros acreedores para que se sumen a la propuesta conjunta. “No podemos revelar de quiénes se trata por cuestiones de confidencialidad”.

 

Lo que se busca dejar claro con esta carta es una suerte de ultimátum, donde se insta al Gobierno a aceptar la última oferta lanzada por los grandes bonistas, aunque no hace referencia puntualmente a las distintas propuestas en danza. En caso que no se produzca un entendimiento, el canje iría directamente a un fracaso, ya que no conseguiría ni un 50% de aceptación.

Con una tenencia del 60% de los bonos del canje 2005 y más del 50% de los emitidos por el Macri, los grandes consorcios de acreedores podrían hacer caer la operación que está en marcha. Buscan que el Gobierno acepte la última propuesta efectuada por ellos.

Por lo tanto, se trata de una suerte de demostración de fuerza, que condiciona los próximos días de negociaciones, que seguramente serán los definitivos. Los acreedores insisten en que negocian de “buena fe” y que trabajan para el crecimiento de la Argentina.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, se reservó incluso la posibilidad de dar marcha atrás con la transacción si no consigue un porcentaje mínimo de aceptación, que justamente es del 50%.

En otras palabras, en caso que no haya un acuerdo con estos grupos de bonistas directamente el canje iría a un fracaso directo.

Los fondos enviaron una dura carta al Gobierno argentino.Los fondos enviaron una dura carta al Gobierno argentino.

La última oferta de los acreedores tiene un valor presente de unos USD 56 por cada 100 dólares de valor nominal que entren al canje, mientras que la oferta del Gobierno llega a USD 53. La diferencia implica sólo pagos adicionales por USD 500 millones en 2022 y 2023, mientras que en 2026 y 2027 el próximo gobierno debería desembolsar USD 1.000 millones más en relación a la propuesta que la Argentina presentó ante la SEC.

Claro que tanto el ministro como el Presidente, Alberto Fernández, insistieron en varias oportunidades que la oferta presentada es la “definitiva” y descartaron rotundamente nuevos cambios. Eso sí, dejaron trascender que estarían dispuestos a ceder en cambios de cláusulas legales que reclaman los acreedores. Pero no está claro si este paso sería o no suficiente.

Por lo pronto, todo indica que la fecha original del 4 de agosto para darle cierre a la operación se alargaría hasta fin de ese mes, ya que los nuevos títulos deberían entregarse el 4 de septiembre.(infobae.com)

 

Se admite que si hay cláusulas legales que disipen inquietudes y cuenten con apoyo de la comunidad internacional, eso puede ser parte de un diálogo.

 

Desde que el Ministerio de Economía oficializó ante la SEC la nueva oferta a los bonistas extranjeros, el mensaje que repitieron todos los funcionarios, incluido el presidente Alberto Fernández, fue el mismo: el período de negociaciones había terminado y quedaba en los bonistas aceptar o rechazar la propuesta argentina porque la pelota estaba en su lado de la cancha. Pero esta semana, tres grupos de acreedores (Ad Hoc, Exchange y una parte de ACC) presentaron al ministro Martín Guzmán una oferta conjunta con una estructura similar a la presentada por la Argentina y desde el Gobierno abrieron una posibilidad de diálogo sobre uno de los aspectos, pero volvieron a cerrar filas sobre otro. Desde el Palacio de Hacienda le dijeron a Ámbito que es posible revisar algún detalle de las cláusulas legales que permanezca “equidistante”, pero que los términos económicos de la propuesta argentina no se tocan.

Si bien la mayor parte de la atención se concentra en los grandes grupos de acreedores, que según ellos mismos reúnen un tercio de los títulos en disputa, desde Economía aseguran que la estrategia oficial no mira únicamente a esos bonistas “cartelizados”. “Los bancos apuntan a maximizar la participación de todo el universo de la base inversor”, remarcó un funcionario al tanto de las últimas novedades. Sin embargo, el equipo de Guzmán es muy cuidadoso a la hora revelar detalles sobre los contactos (existentes o no) con representantes de los grupos más hostiles con el país.

A pesar de abrir un canal de diálogo, la posibilidad de acercar posiciones sobre las cláusulas legales tiene un límite: debe contar con apoyo de la comunidad internacional. Dicen en Economía que “si hay cláusulas legales que disipen inquietudes y cuenten con apoyo de la comunidad internacional, eso puede ser parte de un diálogo, pero sobre la base de los términos económicos planteados en la oferta definitiva”.

El análisis que hace el mercado es que la propuesta de los tres grupos de bonistas arroja un VPN de u$s56,1; tres dólares por encima de lo que valúan a la propuesta oficial. Esa diferencia, indica un análisis realizado por la consultora 1816, se explica por el “bono PDI” (por el cual los acreedores piden cupón anual fijo de 4,9% versus el 1% que ofreció el Gobierno) y también por el flujo de los bonos. Sobre esto último, desde la consultora estimaron que los comités piden “u$s1.000 millones más de flujos en el actual mandato presidencial y, en total, u$s1.600 millones durante la vida total de los bonos”.

Sobre los términos legales, la nueva propuesta de los acreedores pide modificaciones al Indeture 2016, que regula las cláusulas de acción colectiva. Estas cláusulas le permiten al país deudor reagrupar distintas series de bonos con diferentes vencimientos para modificar los cálculos de las mayorías necesarias para cerrar el proceso de negociación. Esta normativa fue aprobada e incorporada en 2014 por la Asociación de Mercado de Capitales (ICMA, por sus siglas en inglés) y se volvieron un estándar en la colación de la deuda soberana. Pero aún no queda claro en la propuesta de los acreedores cómo debería ser la nueva redacción del marco legal.

Este pedido sobre las cláusulas de acción colectiva es menos exigente que la presentación inicial de los bonistas. La intención inicial era que los nuevos bonos que se emitan en este canje respeten los estándares legales de la deuda emitida en 2005 y 2010, a lo que la Argentina se negaba porque permitieron el ingreso de los holdouts y abrieron un litigio millonario contra el país en el juzgado de Thomas Griesa. “No vamos a volver atrás”, repitió una y otra vez Guzmán en cada instancia pública en la que se refirió a las diferencias con los acreedores. También dejaron de lado el reclamo de la obligatoriedad de que la Argentina cumpla con el artículo IV del FMI.

En el calendario quedan todavía 13 días por recorrer. Pero en el Ministerio de Economía aseguran que el 4 de agosto sigue siendo la última fecha.(Ambito.com)

 

 

Nueva contraoferta de todos los bonistas

Se trata del Grupo Ad Hoc de Accionistas liderado por BlackRock, el Exchange Group de Monarch y el Comité de Acreedores de Argentina de Fintech, que había aceptado la propuesta oficial pero ahora se plegó a esta decisión

 

Cabe recordar que ayer, en una entrevista al diario británico Financial Times, el presidente Alberto Fernández dijo que el gobierno no tiene previsto mejorar la última oferta que presentó ante la comisión de valores de Estados Unidos (SEC), que tiene un valor promedio de 53 dólares. “No podemos hacer nada más”, afirmó Fernández en ese reportaje.

El Gobierno pasó de ofrecer USD 38 en su primera oferta a USD 53 en la última, pero hasta ahora solo consiguió la adhesión de parte de uno de los tres comités de acreedores, que integran Fintech, Gramercy y Grelylockque, según el mercado, tiene menos del 10% de la deuda que el Gobierno planea reeestructurar.

El Gobierno dejó abierto el canje hasta el 4 de agosto, pero fijó para un mes después el plazo para el intercambio de los bonos, por lo que tiene tiene para seguir negociando hasta entonces.

En el primer canje, que cerró el 8 de mayo, el Gobierno consiguió una adhesión menor al 15%, aunque nunca difundió los resultados.

Y si bien el ministro Martín Guzmán siempre subrayó que no podía moverse de los parámetros de sustentabilidad que le marcaba el Fondo Monetario Internacional (FMI), tuvo que subir varias veces el valor de la oferta y aún así, hasta ahora no logró el apoyo de los tres comités de acreedores, que reúnen cerca del 40% de la deuda bajo ley extranjera que el Gobierno pretende reestructurar.

El apoyo que obtuvo el ministro de parte de la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, y de importantes referentes académicos de la economía, no sirvieron para cambiar la actitud de los acreedores, que pidieron, como informó Infobae la semana pasada, que el Gobierno volviera a mejorar la oferta de USD 53 porque, de lo contrario, no la iban a aceptar y el país continuaría en el default en el que ingresó el 22 de mayo pasado.(Infobae.com)

 

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Economistas consultados por Ámbito proyectaron de $86 para arriba, pero advirtieron que un fracaso en el tema deuda puede presionar sobre la brecha y obligar a una devaluación mayor.

 

En una economía bimonetaria como la argentina, desde los trabajadores de a pie hasta los popes del sistema financiero comparten una preocupación: cuánto va a valer el dólar mañana. En las últimas horas se conoció un estudio de Focus Economics, que arroja que un gran jugador extranjero del mercado cambiario como es el Citigroup espera que la divisa finalice 2020 en $102, mientras que desde el banco HSBC estimaron un número más redondo: $100. Por su parte, economistas del ámbito local consultados por este medio, proyectaron que el billete estadounidense podría situarse entre los $86 y los $90, aunque, advirtieron, un mal paso podría disparar la cotización.

Estos valores, claro, sin contar el 30% de impuestos que debe pagar el pequeño ahorrista si quiere acceder al mercado cambiario vía banca digital.

“El valor del dólar oficial es una decisión de política, por lo que es muy difícil establecer un número. Lo que sí vemos es que van a continuar estas microdevaluaciones diarias”, indicó Julia Segoviano, economista de LCG. Y añadió: “Para fin de año proyectamos un dólar oficial de alrededor de $88 y $89. Hoy el tipo de cambio no está tan atrasado, pero sigue existiendo una brecha que presiona sobre la necesidad de devaluar un poco más de lo que se está haciendo. Pero el Gobierno sabe que soltar el dólar impactaría sobre los precios”.

Sin embargo, Segoviano advirtió: “Ante un escenario en el que no haya un acuerdo por la reestructuración de la deuda habría presiones cambiarias que acelerarían los paralelos y el BCRA se vería presionado a hacer una devaluación más fuerte para que no se le vaya la brecha”.

Por su parte, Irina Moroni, economista jefe de Fundación Capital, señaló: “La estimación de nuestro escenario base es $90 a fin de año, previendo que las autoridades van a intentar sostener su política actual de mini devaluaciones, lo que dependerá de la capacidad de acumular reservas, del superávit comercial de bienes y del balance cambiario. También de la emisión monetaria que presiona sobre la brecha con los dólares paralelos y la evolución de las monedas de la región”.

En línea con la proyección de Moroni, el director de la consultora Invecq, Esteban Domecq, resumió: “Estamos manejando un dólar en la zona de $90 a fin de año como escenario base”. Sin embargo, Domecq consideró que el programa económico “requiere una modificación en el régimen cambiario” y, en virtud de ello, explicó: “Eso probablemente venga con un deslizamiento adicional del tipo de cambio. Cuándo puede pasar esto es imposible saberlo, porque dependerá de una decisión política y del nuevo programa que se implemente una vez que la cuarentena y la reestructuración de la deuda empiece a quedar atrás”.

Desde la consultora Abeceb, Elisabet Bacigalupo consignó: "Vemos que el Gobierno devalúa de a poco, siguiendo una estrategia de crawling peg, tratando de perder la menor competitividad cambiaria posible. Estimamos que el dólar minorista esté entre $88 y $90 para fin de año y el mayorista en torno a $85,50”.

En tanto, Fernando Marull, socio de FMyA proyectó un dólar a $86 para diciembre, aunque consideró probable que la situación económica presione a un aumento mayor para fines de este año o principios del que viene.

El economista del Estudio EcoGo, Juan Ignacio Paolicchi, que también prevé un dólar a 86 para diciembre, sostuvo: “El Banco Central puede ir depreciando en línea con el mercado de futuros, que espera un tipo de cambio que se mueva en torno al 3% mensual. Si sale bien lo de la deuda podría descomprimir bastante el frente financiero y eso, al bajar el riesgo país, podría moderar la presión sobre las reservas y permitiría que el Central, manteniendo este tipo de devaluación, pueda ir retirando los controles cambiarios gradualmente y mejorar el acceso al mercado cambiario”.(Ambitp.com)

 

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Un programador informático en su oficina, con barbijo (REUTERS/Kai Pfaffenbach)

Luego de que se suspendiera la ley votada el año para el sector, aumentó la incertidumbre. La norma que trata el Congreso mereció algunos elogios y reparos; las desventajas respecto de otros países

 

Lentamente, uno de los sectores de la economía que se había transformado en generador de divisas y exhibía una fuerte dinámica de creación de empleos, entró en un limbo por la falta de un marco legal claro,

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Se trata del sector de la Economía del Conocimiento, cuyas exportaciones crecieron el 18% entre 2010 y 2018, por debajo del 34% de América latina. El país exportó el año pasado servicios por USD 6.088 millones en este rubro, básicamente empresariales, jurídicos y contables, y software y servicios informáticos.

Además, su nivel de empleo pasó de 350 mil a 437 mil entre 1996 y 2019, más lento que en los países referentes en esta materia, al igual que las ventas al exterior y otros indicadores.

“Debido a la ausencia de un marco de promoción adecuado, Argentina perdió la oportunidad de generar 100.000 empleos y 4000 millones de dólares de exportaciones anuales”, aclaró la cámara Argencon.

Debido a la ausencia de un marco de promoción adecuado, Argentina perdió la oportunidad de generar 100.000 empleos y 4000 millones de dólares de exportaciones anuales (Argencon)

Parecía que 2019, pese a la aguda crisis económica que atravesaba el país, podía marcar un punto de inflexión por la sanción unánime en el Congreso Nacional de la ley de Economía del Conocimiento.

Pero, apenas se produjo el cambio de gobierno, el Ministerio de Desarrollo Productivo puso en suspenso esta norma con una resolución administrativa y ahora hay un nuevo proyecto que cuenta con media sanción de la cámara de Diputados.

El director ejecutivo de Argencon, Luis Galeazzi, dijo a Infobae: “a fin del año pasado con la ley aprobada se habían abierto expectativas de radicación de nuevas operaciones y procesos de toma de personal en algunas empresas que no se pudieron concretar y los proyectos siguen frenados porque la ley aún no está vigente”.

Luis Galeazzi, director ejecutivo de Argencon:  "Prácticamente se perdió el impulso que venía del año pasado"Luis Galeazzi, director ejecutivo de Argencon: "Prácticamente se perdió el impulso que venía del año pasado"

“Prácticamente se perdió el impulso que venía del año pasado. Es difícil medir cuántos proyectos quedaron en el camino, lo cierto es que a veces las oportunidades no solo se dilatan, sino que, cuando no se hacen en el tiempo oportuno, directamente se cancelan los proyectos o se radican en otros países. Es posible que se hayan perdido proyectos que ya no se vuelvan a recuperar, mucho más con la complejidad de la pandemia”, se lamentó.

El directivo admitió que la crisis global provocada por el coronavirus modificó todo el panorama del sector. “El sector de la Economía del Conocimiento está manteniendo sus operaciones, pero con un grado de incertidumbre en el corto y mediano plazo que no se puede despejar en este momento. Las empresas están sosteniendo sus operaciones sobre todo las que exportan están en mejor situación, las que están proveyendo al mercado interno están sufriendo más las consecuencias”, detalló.

En particular las empresas de software que perdieron los beneficios de la Ley de Software que se daban hasta diciembre del año pasado son las que más están sufriendo, acotó.

Principales rubros que exporta el sector de la economía del conocimientoPrincipales rubros que exporta el sector de la economía del conocimiento

Ahora, con el proyecto que recibió media sanción de la cámara Baja, hay, según las empresas, puntos a favor y en contra.

Es una buena medida haber ampliado los beneficios de las cargas previsionales del 70% al 80% de descuento a las poblaciones vulnerables. Pero se ha perdido la estabilidad fiscal por 10 años, que era algo muy importante y significa un presupuesto para las inversiones de mediano y largo plazo. Es un tema sensible”, explicó.

También “se perdió un beneficio que se daba para recuperar los impuestos que pagaban los exportadores en el exterior en países donde no hay tratados de doble tributación; esto perjudica básicamente a la exportación y a la apertura de mercados nuevos”.

Matías Kulfas, ministro de Desarrollo Productivo, mantiene un buen diálogo con el sectorMatías Kulfas, ministro de Desarrollo Productivo, mantiene un buen diálogo con el sector

Galezzi dijo que mantienen con el Ministerio de Desarrollo Productivo que dirige Matías Kulfas un “diálogo permanente a través de la Subsecretaría de Economía del Conocimiento, en muy buenos buenos términos”.

“Todo lo que fue la reforma de la ley fue conversada y tuvimos la oportunidad de dar opiniones, hay cosas que se han modificado en base a nuestras opiniones. El diálogo es el adecuado. Con el Gobierno en general estamos todos pendientes de la pandemia y estamos pendientes de la negociación de la deuda”, destacó.

Al respecto, subrayó: “es muy importante para el sector y para su integración al mundo que no se entre en default y que la Argentina tenga financiamiento en el mediano y largo plazo; auspiciamos que se llegue a un acuerdo en el plazo más breve posible”.

De todos modos, por sus características, algunas firmas han pensado en cambiar sus operaciones a otro país, por considerar que no se terminan de resolver los problemas de inestabilidad macroeconómica y una carga tributaria más razonable.

“No sé si hay muchas; hay algunas empresas que han diversificado su crecimiento. En lugar de crecer el 100% de sus recursos en Argentina crecen con un plan regional, desarrollan operaciones en Colombia, México y Uruguay”, explicó Galeazzi.

La competencia de un sector dinámico a nivel globalLa competencia de un sector dinámico a nivel global

De este modo, agregó el dirigente empresarial: “su crecimiento no se concentra en un país, sino que diversifica el riesgo de sus operaciones y van a tomar recursos de otras fuentes de otros mercados laborales, por lo tanto, las empresas exportadoras argentinas, las multinacionales argentinas de la Economía del Conocimiento diversifican su crecimiento haciendo una parte en Argentina y una parte en el resto”.

En este sentido, dijo: “la proporción de eso se va definiendo tácticamente según los estímulos que reciben los empresarios. Y la ley es muy importante para definir ese escenario”.

Como en otros sectores, a los inversores de mediano plazo les cuesta entender qué ocurre en el país. “La Argentina es un país complicado por sus cambios de políticas, de visión política. Es difícil presentarnos como un país con estabilidad normativa y fiscal hacia el exterior. Eso es un aspecto que se aprecia y es uno de los factores que complica la evolución de la Economía del Conocimiento en la Argentina”, agregó el director ejecutivo de Argencon.

La Argentina tiene factores positivos como el desarrollo de su sistema científico tecnológico, su trama empresaria, la agresividad comercial, los emprendedores, el nivel de educación general (Galeazzi)

A la vez, aclaró Galeazzi: “la Argentina tiene factores positivos como el desarrollo de su sistema científico tecnológico, su trama empresaria, la agresividad comercial, los emprendedores, el nivel de educación general”.

Al mismo tiempo, admitió el dirigente de Argencon: “así como tiene esos puntos positivos, tiene otros temas negativos particularmente la inestabilidad de imprevisibilidad”. (Infobae.com)

 

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