Economía

Christine Lagarde, titular del FMI, y el ministro Nicolás Dujovne se reunieron hace una semana en Washington.

Falta el ok final del directorio del organismo, que se prevé en una semana, para girar u$s 10.870 como parte del acuerdo stand by. El Gobierno podrá subastar u$s 60 millones por día.

 

En un comunicado firmado por Roberto Cardarelli, el técnico que encabezó la misión del FMI que estuvo en febrero en Buenos Aires analizando los números de la economía Argentina y manteniendo reuniones con economistas y asociaciones civiles, el Fondo Monetario Internacional dio el okay para el giro de u$s 10.870 millones. Esta medida se hará efectiva una vez que el directorio ejecutivo de la entidad, conformado por delegados de todos los países miembro, apruebe este desembolso, lo que podría darse este viernes o la semana que viene.

Este nuevo acuerdo del FMI le permitirá al Gobierno a subastar desde abril u$s 60 millones por día “para satisfacer las necesidades de gasto fiscal del gobierno federal por u$s 9.600 millones”, señala el comunicado.  Y agrega inmediatamente: “En la medida en que la moneda esté más apreciada que la zona de no intervención del Banco Central, las ventas se realizarán directamente al Banco Central en la cantidad correspondiente a su anunciada política de compra de divisas no esterilizada.La estrategia de las autoridades permitirá una utilización sin problemas del apoyo presupuestario del FMI”.

El gobierno había hecho este pedido de poder utilizar u$s 9.600 millones para vender y hacerse de pesos para cubrir gastos fiscales. Al tiempo que el Banco Central se encargaba de esterilizar la plaza justamente absorbiendo pesos.

El FMI también, en el comunicado, elogia “los esfuerzos de políticas de las autoridades y la firme determinación de abordar los desequilibrios macroeconómicos y promover su plan de estabilización económica” y señala que “la inflación mensual sigue siendo alta y romper la inercia inflacionaria será un proceso largo que requerirá persistencia y coherencia en el enfoque cauteloso del Banco Central para la fijación de objetivos de base monetaria. El personal técnico, por lo tanto, da la bienvenida a la decisión de las autoridades de extender el crecimiento monetario de base cero hasta noviembre y de disminuir el ritmo al que aumentarán los límites de la zona de no intervención. Esta restricción del marco monetario contribuirá a reducir la inflación y a volver a anclar las expectativas de inflación”.

El organismo destaca que el Gobierno argentino haya cumplido con el objetivo de déficit primario en 2018, pero también indica la necesidad de más restricción del gasto para lograr el déficit cero en 2019. “Estos esfuerzos colocarán a la deuda de Argentina en relación al PBI en un camino decisivo a la baja. Será fundamental que los programas de gasto social de alto impacto se conserven durante este año y más allá”, indica el comunicado.

Esta se da luego de que el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y la titular del FMI, Christine Lagarde, se reunieran en Washington.(Fortuna)

Edificio del Banco Central (Adrián Escandar)

En la segunda quincena de febrero ya se habrían retirado unos USD 400 millones. Se debe a que la suba de la tasa de Leliq no se trasladó a la de plazo fijos.

 

El Banco Central convalidó una reducción de tasas de interés en febrero, que redujo el rendimiento real de los plazos fijos. Pero desde los últimos días del mes pasado comenzó a subir la tasa de las Leliq hasta llegar ayer un 57,89% promedio para contener la suba del tipo de cambio, lo que todavía no fue trasladado a los ahorristas por parte de los bancos.

Como consecuencia, los plazos fijos en pesos siguieron subiendo en el segundo mes del año un 6,5% mensual en promedio, y por encima de la inflación. Pero su crecimiento ya empieza a moderarse, porque se desaceleró respecto de enero y en la última quincena comenzó a observarse una mayor sensibilidad y menores renovaciones, estimadas en 400 millones de dólares.

"A pesar de la sostenida reducción de tasas que convalidó el BCRA durante febrero, las colocaciones a plazo en pesos del sector privado sostienen un buen ritmo de expansión impulsado por el tramo mayorista", indicó un informe de la consultora LCG, al indicar que los plazo fijo crecieron 6,5% mensual en febrero (+87% interanual).

 En la segunda quincena de febrero los depósitos a plazo fijo del sector privado crecen menos que la tasa de interés. Quiere decir que hay gente que saca plata (Del Villar)
 

"Dada la estacionalidad negativa y la baja de tasas, es un crecimiento considerable", agregó, después de indicar que el crecimiento de febrero superó el promedio de los últimos doce meses (5%).

Pese a esta suba promedio, el Estudio Alpha estimó que hubo retiros en los depósitos a plazo fijo privados por unos USD 400 millones en las últimas dos semanas de febrero. "No se puede decir si compraron dólares", aclaró Hernán Del Villar, titular de la consultora.

"En algún momento a partir de mediados de febrero se nota sensibilidad. Sube la inflación, dicen 2,9% en enero, la tasa de interés se vuelve negativa y el inversor empieza a ver su portafolio. En la segunda quincena de febrero los depósitos a plazo fijo del sector privado crecen menos que la tasa de interés. Quiere decir que hay gente que saca plata", dijo Del Villar.

Según entiende el economista de Alpha, se debe a que "el esfuerzo que hace el Banco Central para pagar más por sus obligaciones y sacar pesos le ha llegado poco a los inversores, porque los bancos no están subiendo la Badlar. Hoy para el inversor no está siendo efectiva la política monetaria y decide qué hacer según la expectativa de devaluación e inflación. Es un proceso que irá pasando. Si se van los depósitos, los bancos empezarán a pagar tasas más altas".

 

 

Lo que explica la mayor sensibilidad en el nivel de depósitos desde la segunda quincena de febrero es que la brecha entre tasa de los plazos fijos y de las Leliq duplicó. Hace un mes atrás las Leliq (48,82%, el 6 de febrero) pagaban 8 puntos más sobre la Badlar de bancos privados (40,81%). Un mes más tarde, las Leliq (51,86%, el 7 de marzo) pagaba más de 14 puntos por encima de la Badlar (37,31%). A fines de la semana pasada, la Leliq trepó 6 puntos adicionales.

Para Fernando Baer, economista de Quantum Finanzas, la brecha entre la tasa de Leliq y la Badlar tiene que ver con el nivel de liquidez de los bancos.

"En la medida que los depósitos no se vayan y sigan creciendo, no tienen necesidad de trasladar la suba de tasa de política monetaria. Pero si los depósitos se desaceleran más rápido o empiezan a caer, tienen que trasladar la tasa más rápido".

Además, los bancos no suben automáticamente la tasa de los depósitos a 30 días hasta no asegurarse que la suba de la tasa de las Leliq, que es a 7 días, se mantiene.

Según Quantum Finanzas, los plazos fijos en febrero subieron casi 4% en términos reales al considerar una inflación del 3,5 por ciento. Pero la suba nominal mostró una desaceleración respecto de enero, cuando subieron 9,8 por ciento.

"La suba de los plazos fijos no se está revirtiendo, pero los depósitos crecen a un ritmo más lento. Es por la incertidumbre que se despertó en la segunda parte de febrero", explicó Baer.

 

 

Por lo pronto, se espera que este mes los depósitos sufran de lleno la volatilidad cambiaria y la alta inflación.

"Esperamos que en marzo la dinámica sea contraria (a la de febrero), con una desaceleración del crecimiento de plazos fijos privados interanual en un contexto de fuertes subas de tasas de interés nominal", indicó el informe de LCG.

Según relevó Guido Lorenzo, economista de LCG, los bancos más chicos pagaban un 40% anual, antes de las turbulencias de esta semana, o un 3,3% mensual. En cambio, los bancos más grandes, que no necesitan tanta liquidez, pagaban máximo 37%, o 3,08% mensual.

Si estas tasas no se actualizan, los inversores deberán decidir en las próximas semanas si les conviene mantenerse en pesos.

Una salida de depósitos en pesos puede fogonear la compra de dólares, en un contexto de mayor incertidumbre política. Pero por ahora esos dólares parecen quedarse dentro del sistema financiero, ya que LCG observó que durante febrero los depósitos del sector privado en esa moneda se mantuvieron estables en torno a 30.000 millones de dólares.(InfoBae)

 

 

El aumento acumulado del año 2019 registra una suba del 4.23 % en relación al mismo período del año 2018. FOTO: TÉLAM

Lo indica un relevamiento realizado por Consumidores Libres de Héctor Polino. Qué alimentos aumentaron más y cuáles menos.

 

La canasta básica de alimentos registró un aumento del 4,66% durante el mes de febrero, según lo indica un relevamiento llevado a cabo por la entidad Consumidores Libres, de Héctor Polino. Según ese informe, desde el 1º de enero la suba acumulada en lo que va de año alcanzó el 7.57%. En el mes de febrero del año pasado, el aumento de esta canasta básica de alimentos fue del 2.05 % y el acumulado de los dos primeros meses de 2018 fue del 3.34 %. “Es decir, que en el de febrero 2019 hubo un aumento del 2.61 % en relación al mismo período del año anterior.  Y el acumulado del año 2019 registra un aumento del 4.23 % en relación al mismo período del año 2018”, consignó el informe. El relevamiento se realizó sobre 38 productos en supermercados y centros de abastecimientos de los barrios de La Boca, Caballito, Liniers y Pompeya en la ciudad de Buenos Aires. Dentro del listado de alimentos figuran cinco (en color amarillo) que integran los 566 artículos de “precios cuidados”.  Los productos que más subieron en febrero fueron:  Tomate perita. Acelga. Banana. Carnaza. Carne picada común. En contraposición, los artículos cuyos precios bajaron fueron:  Papa negra. Jabón en polvo. Zapallo. Pollo. Cebolla. Arroz. Finalmente, hubo cuatro productos que no registraron variación de precios:  Aceite. Agua mineral. Jabón de tocador. Tapas para empanadas. (Fuente www.perfil.com).

Mauricio Macri, con Nicolás Dujovne (ministro de Economía) y Dante Sica (Producción y Trabajo).

La pauta oficial de inflación para 2019 es del 23% y los privados proyectan cerca del 30%. El año pasado el poder adquisitivo de los salarios cayó 12 puntos.

 

La primera referencia quedó vetusta, a dos meses de arrancar el año: la inflación de enero y la estimada para febrero modificaron el marco previsto por el Gobierno para las paritarias. Por la incertidumbre sobre la evolución de los precios y la intención de que en el año electoral los salarios recuperen al menos parte del poder adquisitivo perdido, la Casa Rosada archivó la cifra (23%) que promovía para los privados e impulsará un monto superiorpara los empleados públicos.

"Los privados negocian con libertad, nosotros no nos metemos. Queremos que el salario empiece a recuperar poder de compra y veremos hasta dónde llegamos con los estatales, pero vamos a una paritaria que se enmarque en ese sentido”, dijeron a Clarín fuentes oficiales de jefatura de Gabinete y de Hacienda, el área encargada de dar el visto bueno al acuerdo que buscará Andrés Ibarra, titular de la Modernización.

La inflación de 2018 cerró en 47,6%, según el INDEC, y los sueldos de los trabajadores perdieron en promedio el año pasado 12,1%, la caída anual estimada más alta desde 2002. Algunos gremios discuten una compensación -en los casos de revisiones contempladas para estos meses- o reclaman la reapertura de las paritarias correspondientes al período ya homologado.

Los empleados públicos sufrieron una retracción de 11,7%, por encima de los privados (11,6%) y menor a los no registrados (13%). Arrancaron con un 15% en junio de 2018, después sumaron bonos y un aumento por presentismo, y en noviembre otro 10%. Con diferente tono de reclamo, tanto ATE como UPCN vienen pidiendo una recomposición previa al nuevo acuerdo paritario que abarcará de junio a mayo de 2020.

El Gobierno estudia otorgar alguna compensación y a su vez descuenta que el próximo cierre general será por encima del 23%, con una cifra -aún no arrancaron las negociaciones- cercana al 30% o incluso por encima si la previsión de inflación continúa aumentando. Una vez resuelto el período actual, Ibarra -vicejefe de Gabinete- iniciará las conversaciones con Andrés Rodríguez, de UPCN. Por lo general una vez que cierra lo comunica a ATE, conducido por Hugo Cachorro Godoy, con una posición más combativa.

El Gobierno busca reconstruir la expectativa en el año electoral, luego de que el discurso de una baja progresiva de la inflación quedara desacomodado con el 2,9% de enero y una proyección incluso mayor para febrero. En la Casa Rosada insistieron con la perspectiva de una baja a partir de abril, aunque economistas privados trazaron un panorama similar al menos durante el primer semestre. El ministerio de Hacienda dejó de difundir proyecciones oficiales, y el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central ya en enero estimaba una inflación de 28,5%para los doce meses siguientes.

Ante ese panorama en el inicio de la campaña el Gobierno decidió aflojar la restricción monetaria, usar la "salvaguarda" del FMI y Macri anunció en el Congreso la suba del 46% de la Asignación Universal por Hijo, un alivio para los sectores más vulnerables, los trabajadores no registrados, y un empuje al consumo. Levantar el techo de la pauta para las paritarias tendrá objetivo y efectos similares, de acuerdo con la mirada de los funcionarios. 

“No hay ningún tipo de pauta, tampoco hay meta de inflación. Desde el ministerio no hay ninguna indicación, cada sector es el que acuerda según sus posibilidades”, aseguraron en la cartera de Producción y Trabajo. Para el sector privado oficialmente es así, aunque el Gobierno había establecido informalmente la referencia de 23%, cifra de inflación estimada en el Presupuesto y con la que cerraron UTEDyC y encargados de edificios.

Dante Sica ubicó en la próxima semana el inicio del “período paritario fuerte” porque será el turno de Bancarios y Comercio (mencionó otros grandes como SMATA en abril, y Gastronómicos y Camioneros en junio) y aseguró que implicará un impulso al consumo. “Vamos a ver una recuperación del salario. Nos estamos alejando cada vez más del epicentro de la crisis”, buscó generar expectativa.

“El Presupuesto se elaboró en agosto para presentarlo en el Congreso en septiembre, eso ya quedó un poco viejo”, desestimaron en Hacienda el 23% que funcionaba como pauta para los privados. Como contó Clarín, Dujovne transmitió que prevé una mejora del poder adquisitivo a partir de marzo o abril.

El Gobierno seguirá promoviendo los acuerdos con revisión y sin cláusula gatillo. Como publicó este diario, también aprueba los adelantos a cuenta de paritarias (como Bancarios, que ya se aseguró un 7% para la primera parte del año) y mirará con atención otras alternativas como las discusiones periódicas para negociar compensaciones, una suerte de "paritaria permanente".

“El atraso es enorme, estamos pidiendo la reapertura del actual período para recuperar el 25% que nos han sacado. Y este año la inflación no va a estar por debajo del 30%, incluso va a ser mayor”, dijo Godoy a Clarín, una posición matizada por Rodríguez. El titular de UPCN sostuvo que el 25% acordado sumado a $13.000 de sumas fijas redondea un 30%, aunque también reclama una compensación por la pérdida.(clarín)

Los actores de la economía argentina: Cristine Lagarde, titular del FMI, Mauricio Macri y Nicolás Dujovne, ministro de Economía.

Caminos. El gobierno eligió un camino difícil para salir de la crisis. Pero hay algunos atajos

 

Mil doscientos cuarenta metros tiene la vuelta del parque Las Heras. En tres de sus cuatro caras el transito es amigable, con algún que otro obstáculo, pero nada que haga peligrar la velocidad de un trote liviano. Sobre la avenida homónima las cosas se complican; primero porque el pack de transeúntes se torna mas denso, pero sobre todo porque hay muchas paradas de colectivos, con gente que baja sin mirar y otros que llegan al pedestal del colectivo en el ultimo impulso de un pique.

Mientras acumulaba kilómetros de entrenamiento y luego de quedar en varias oportunidades al borde del choque, se me ocurrió pensar que el Banco Central tiene un desafío similar con la política monetaria, algo que más formalmente planteo Robert Lucas hace mas de 40 años.

Sería fácil imaginar que se trata solo de calcular la trayectoria de cada uno de los peatones, para luego elegir el camino mas recto posible. El problema no es con los que caminan de espalda, que solo pueden sorprendernos de manera esporádica y completamente azarosa, sino con los que, por venir de frente, tratan de adivinarnos el sentido del zigzag. La moraleja es que la política económica no se hace en el vacío sino en un mundo lleno de gente que trata de verla venir y anticiparse.

Un ejemplo de ello es la política monetaria expansiva, que primero sorprende a los actores de una economía que con mas liquidez torna mas barato el crédito y luego con mayor inflación licua los salarios. Pero una vez que la gente se da cuenta que los Reyes son los padres, los trabajadores empiezan a pedir una cobertura por inflación en las paritarias y los ahorristas reclaman una tasa mas alta por su dinero o huyen directamente al dólar.

Peor aun; cuando la inflación se acelera, la gente ya no extrapola de manera lineal, sino que aumenta la sensibilidad de las expectativas ante los cambios en las variables que se usan como “testigos” o “señales” de lo que está pasando. La sociedad puede digerir el salto del dólar de $20 a $30, pero entra en pánico si aumenta de $40 a $50

¿Como funciona el plan monetario?

El nuevo plan monetario es bastante simple; se mantiene (casi) sin cambios la cantidad de dinero, para que el promedio de los precios de los bienes y servicios expresados en esa unidad de cuenta, no se muevan. Si continúan los aumentos, en la practica no alcanzará todo el dinero del sistema para hacer las operaciones habituales, como consecuencia de lo cual subirá el costo de la liquidez; o sea la tasa de interés.

Con una tasa de interés mas alta, hay un incentivo para poner la riqueza en inversiones financieras denominadas en moneda local, vendiendo dólares a tal efecto. Ese movimiento de pinzas hace bajar el dólar (o lo hace subir menos que la inflación), lo cual refuerza el posicionamiento en pesos, porque nadie quiere comprar un dólar a $40 si sospecha que mañana puede conseguirlo a $38. El dólar planchado y las tasas altas, a su turno, pinchan la inflación.

Al mismo tiempo el Banco Central puso en práctica un sistema de bandas de monitoreo, definiendo una amplia zona de no intervención, donde el dólar flota entre dos vecindarios en los que la autoridad puede intervenir. Estas fronteras, y esto es clave, van aumentando todos los días al ritmo de la inflación esperada por el gobierno.

Cuando se puso en practica el sistema, el primero de octubre del año pasado, esas bandas estaban equidistantes del valor del dólar, en $34 y $44 respectivamente; puesto en castellano: el billete norteamericano podía subir o bajar $5 desde los $39 que cotizaba la divisa. Pero ese precio (que equivale a unos $45 de hoy) era un valor de pánico, que reflejaba la enorme incertidumbre que había en un país que había licuado el 50% del valor de su moneda en unos pocos meses.

Ni bien se estabilizaron las expectativas, el dólar inició un camino descendente, apuntando directo al límite inferior de la zona de no intervención.

Hoy el sistema quedó desdibujado; no dejan que baje el dólar y el límite superior, que habilita la intervención en el caso de una corrida, quedó demasiado lejos.

El dilema del gobierno

El problema es que en la parte baja de la banda, habrá intervenciones para que el dólar no baje, de modo que la autoridad monetaria nos invita a apostar a que el billete verde seguirá subiendo, al menos al ritmo de la inflación. Ese piso del dólar opera a la vez como piso de la inflación haciendo que sea muy difícil bajarla y recuperar el poder adquisitivo de salarios y jubilaciones, clave para reactivar la economía y tener chances electorales, en este contexto. Al mismo tiempo el gobierno juega con fuego, porque, aunque es muy probable que sobren dólares hasta junio, presionando su precio a la baja, también es factible que mucha gente busque dolarizarse más cerca de las elecciones, sobre todo si Cristina tiene chances en las encuestas y gana verosimilitud la posibilidad de un nuevo cepo a partir de diciembre. No lo dejan bajar cuando tiene que bajar y carecen de armas para frenarlo, si quiere subir.

Entonces la pregunta es ¿Por qué no vuelven a poner la banda de fluctuación del dólar equidistante, en $35-$45, permitiendo que baje el billete, afloje la inflación, se recuperen los salarios reales, aumenten las chances electorales y baje concomitantemente la chance de una corrida en el segundo semestre?

Una fuente del Ministerio de Hacienda me explica que eso no es posible porque si la inflación se frena, puede haber problemas fiscales que nos alejen del déficit cero. Concretamente, dado que buena parte del gasto social (jubilaciones y AUHs) se indexan de manera automática, de acuerdo a la inflación pasada, sería ruinoso para el fisco que la recaudación nominal crezca mas lento (digamos al 25%) y los pagos a la seguridad social lo hagan a la velocidad de la inflación pasada (digamos al 50%).

Es cierto que, si la economía no crece, la recaudación se resiente. Pero la caída en la actividad del 2018 ya es un costo hundido y de acá en adelante, por cada 4% que aumente el PBI, sube aproximadamente 1% la recaudación, lo cual no resulta suficiente para compensar una caída nominal de los ingresos del orden del 10%, si la inflación acaba siendo 23% en vez de 33%.

Nótese, además, que de las cuatro locomotoras que pueden permitir una reactivación de la economía en el corto plazo, ni el gasto público (por el ajuste) ni las inversiones (por la incertidumbre electoral), van a empujar. Esperamos sí una recuperación de las exportaciones, concentrada fundamentalmente en el agro, que compara además contra una sequía histórica. Con una inflación a la baja y un dólar más barato en términos reales, el consumo puede traccionar.

Esta vez el trade off no es, como en la curva de Phillips tradicional, entre inflación y actividad, sino entre cumplir con el FMI y perder las elecciones o negociar un waiver y llegar al fin del mandato con inflación bajando y la economía creciendo.(Clarín)

El presidente de Argentina, Mauricio Macri.

Mientras el Gobierno se ilusiona con el día después del ajuste, otros advierten por el estancamiento.

 

La última Carta de Jefatura de Gabinete se titula ‘Bases firmes para la economía argentina. En su arranque recuerda que las únicas dos veces que el país logró crecer de manera consecutiva en los últimos 40 años fue luego de profundas crisis. Se refiere a las etapas de comienzos de los noventa y en los primeros años del gobierno de Néstor Kirchner. “Aprovechando este punto de partida, y sumando otros factores, nuestro país logró enlazar varios años de crecimiento”.

¿Se repetirá la Historia? Algo de eso sugiere el Gobierno. Esta semana se confirmaron las cifras de la debacle que atravesó el país en 2018 (el PBI cayó 2,6% y el salario real 12,1%). Pero el documento pone énfasis en que la actividad mes a mes a dejó de caer. Se ilusiona con que el país podría volver a hilar varios años de crecimientos - la última vez que lo hizo fue 2003-2008-, si avanza en equilibrar las cuentas fiscales y externas.

Ahora, ¿es así como dice el Gobierno y expuso Mauricio Macri en el Congreso el viernes? Clarín consultó a cinco siguientes especialistas. Acá, un resumen:

Martín Redrado, director de Fundación Capital.

“La actual administración recibió una economía desquiciada. Pero los errores de política económica empeoraron la situación, lejos de haberla normalizado. El Gobierno adoleció desde sus comienzos de una falta de visión integral de la problemática económica y social de nuestro país. De este modo, fuimos testigos de la eliminación del cepo cambiario sin un programa antiinflacionario, de aumentos de tarifas y de reingreso a los mercados internacionales. Todo esto bajo la promesa de generar una lluvia de inversiones. Si a esto se le suma un enfoque de metas de inflación “importado” de países que no tienen las distorsiones de nuestra economía el resultado fue una tormenta perfecta. Se sobrevaluó entonces el peso abaratando artificialmente las compras y turismo en el exterior. Como consecuencia se sumó una nueva distorsión a nuestra economía, el déficit de cuenta corriente.Resulta difícil entonces concluir que nuestra economía esta lista para crecer. Más bien parece un nuevo ejercicio al voluntariado. Al próximo gobierno le queda solo la posibilidad de enfrentar los problemas de fondo. Y solo lo podrá hacer con un plan económico integral que focalice en la convergencia de las variables macroeconómicas junto a la modernización de las estructuras legales y burocráticas”.(Clarín)

El dólar volvió a los $40 y el Banco Central le apunta otra vez subiendo las tasas de interés.

El Banco Central definió su estrategia de corto plazo para pelearle a la inflación. Persistencia y circulante escaso

 

El Banco Central anunció una vuelta de tuerca en la dureza monetaria para marzo después del "veranito" financiero de febrero que había posibilitado una baja de la tasa de interés.

Guido Sandleris, presidente del Central, respaldó en la semana el mal pronóstico de la inflación de febrero (una suba del orden del 4%) y adelantó los términos del comunicado que emitiría el último día de febrero reafirmando el plan de contracción de la cantidad de pesos en circulación y de tasas altas.

Además, anunció que las compras de dólares en el caaso de que la divisa cotice por debajo de la banda cambiaria serán de US$ 50 millones diarios y no US$ 75 millones como había sido el mes anterior.

Así definió un regreso a la dureza como respuesta a la "sorpresa" inflacionaria de febrero y no sería casual que haya ocurrido después de la visita de los funcionarios del FMI que se alejaron conformes con el cumplimiento de la meta fiscal ( déficit cero) pero no con el objetivo de reducción de la inflación.

En el salto de costo de vida del mes pasado tuvo una incidencia importante la suba de tarifas (casi un punto según cálculos privados) pero también fue clave el aumento de la carne. Para los economistas eso demuestra hubo subas tanto de precios precios regulados como los flexibles, que no esperaban.

Tal vez, por eso, es que el Central dijo que está dispuesto a comprar menos dólares con el objetivo de "reforzar su cautela" a la hora de emitir pesos.

Así el costado financiero de la economía parece tener definida su hoja de ruta de corto plazo: Vuelven las tasas al 50% anual de las Letras de Liquidez y, por tanto, habría que esperar una suba en las deplazo fijo para los ahorristas. Y eso se encamina, una vez más, a la ansiada busqueda de la estabilidad cambiaria. 

Pero, en el esquema actual, la estabilidad aparece asociada a la indexación cambiaria. En febrero el dólar mayorista subió 5,3% y lejos de una situación de atraso.

Sandleris destacó que el dólar de hoy está 59% por encima del nivel previo a la salida de cepo y validó el vínculo entre el tipo de cambio y la evolución de los precios. Pero todo indica que el acuerdo con el FMI habría dado por tierra con la posibilidad de favorecer algún atraso del tipo de cambio para moderar la escalada de los precios.

¿Es necesario seguir subiendo ahora las tarifas? se preguntaba sobre el fin de semana un funcionario destacado en el armado político de la campaña oficialista.

La pregunta no encuentra eco en la Casa Rosada pero el posible 4% de inflación en febrero golpeó fuerte la expectativa de recuperación del poder de compra de los salarios en la primera parte del año.

El presidente Mauricio Macri abrió una ventana al anunciar la suba de 46% en la Asignación Universal Por Hijo con parte de los fondos del préstamo del FMI. Eso es poner plata en los bolsillos de los más necesitados para enfrentar la inflación y , también, atender necesidades políticas.

Macri insistió en la apertura de la sesiones del Congreso que la baja de la inflación es el camino elegido para reducir la pobreza y mejorar el consumo pero, en el corto plazo, las subas de las tarifas, de los combustibles, de los servicios privados y de la carne fijan un marco complicado para empezar a discutir los aumentos de salarios de este año.

Según la letra del Central "la principal misión es reducir la inflación, que sigue siendo muy elevada" y "la perseverancia y disciplina monetaria son indispensables para bajarla". Y agrega estar "preparado para mantener este sesgo contractivo por el tiempo que fuese necesario".

Ese tiempo no responderá sólo a la decisión de los funcionarios en términos de matener una tasa de interés alta que haga efectivo el control de dólar.

Los tironeos entre técnicos y políticos son habituales y también lo es el aumento de la tensión en tiempos electorales. Casi un espejo de lo que vive con la relación peso-dólar.

Un esquema de tasas de 40% anual para los depositantes y de más de 50% para los bancos podría volver a ser la realidad de la estrategia defensiva en el intento de allanar el camino financiero hasta las elecciones de octubre. Pero los mercados también tendrán algo que decir.(Clarín)

QEPD. Marcas y carteles de lo que fueron máquinas fabriles, en una fundición en Florencio Varela. FOTO: MARCELO ABBALLAY

Los restos de metalúrgicas, calzado y textiles disparan el trabajo de las fundiciones. Con el sector fabril a menos del 60% de la capacidad, también se descartan máquinas nuevas.

 

Las cifras en base a las altas y bajas de empresas inscriptas en la AFIP marcan que hay más de 9 mil firmas menos, muchas de ellas del sector fabril que en los últimos meses convirtieron a las chatarrerías en verdaderos cementerios de la industria nacional. Las empresas del sector de la chatarra, metaleras, especializadas en los desguaces de plantas, relatan que su trabajo creció por el desarmado de máquinas, aunque también cayó porque por lo general trabajan mucho con el “scrap”, los desperdicios de metalúrgica y metalmecánica, que están entre las áreas  más golpeadas  por la recesión. Hoy el uso de capacidad instalada en las industrias fue cayendo, hasta llegar al 56,6% de diciembre pasado. Aunque en esa cifra operaron algunas paradas técnicas, muestra que más del 40% de la industria está ociosa. En las pyme, según los datos de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa, el uso de capacidad instalada es todavía menor: de 52,9%. En el caso de las metalúrgicas, hoy operan al 40% de su capacidad instalada: más de la mitad de sus fábricas están vacías. Y en textiles y calzados, donde se dieron también la mayor cantidad de desguaces, las fábricas solo trabajan al 30% de su capacidad. Pero la caída de la actividad industrial tuvo etapas. En la primera, con los primeros enunciados de “reconversión” y la apertura de importaciones, quienes vieron venir una caída de sus ventas y decidieron achicar sus fábricas, lograron ubicarlas en remates industriales, aunque no todos. Según Adrián Mercado, firma de negocios inmobiliarios y remates, las subastas crecieron y las firmas llegaron a vender sus máquinas a la mitad de su valor. Las que tienen más espaldas, esperan que la actividad repunte para volver a poner en marcha sus máquinas. “Hicimos muchos cierres de fábricas en este momento. Trabajamos muchas metalúrgicas y si las metalúrgicas cierran, nosotros no tenemos más trabajo”, explica Pablo Araujo, encargado de compras y logística de Purometal, una empresa con plantas en Florencio Varela y en Villa Ballester. “Se quintuplicó la cantidad de fábricas que llaman para hacer un cierre. Antes era cada dos meses, para achicarse. Y ahora directamente es para que vayamos a levantar todo”, agregó. También los empresarios textiles explican que sus competidores llamaban para ofrecer las máquinas. “Hay máquinas nuevas, y a buen precio. Pero nadie las compra porque no hay perspectivas de que el mercado vuelva a crecer. Tampoco hay financiamiento. Antes se podía aprovechar la oportunidad, pero ahora estamos concentrados en cubrir el capital de trabajo”, explicó un empresario del rubro. “Vimos máquinas que valían una fortuna, nuevas, y las hicimos chatarra”, agrega Araujo. “En una zapatería encontramos dos máquinas alemanas que no tenían dos años de uso. Y las tuvimos que cortar”, relató. Circuito.  La abundancia de metales a partir del desguace de máquinas, además, llega no solo a las chatarreras sino a las fundidoras, que también tienen stock y compran menos. Desde otra de las firmas especializadas en “scrap”, detallan que en el último año hicieron siete cierres de fábricas, como llaman al momento en el que tienen que ir a buscar todas las máquinas. “El nivel de trabajo para procesar desperdicios de la metalúrgica está bastante parado. La industria produce el 40% de lo que fabricaba el año anterior y eso hace que haya  un 50% menos de material que lo recibimos el año pasado”, remarca otro de los chatarreros que prefirió el anonimato. “Nos conviene que las cosas anden bien. Hay colegas que se alegran porque tienen cierres de fábricas para hacer, pero eso es pan para hoy y hambre para mañana. Prefiero que haya trabajo regular, con los desechos habituales de la industria. Pero nos llamaron bastantes metalúrgicas”. Para este año, según la Unión Industrial Argentina, se espera un primer semestre “en el que persista la caída de la actividad, con una recuperación relativa hacia la segunda parte del año en gran medida por la baja base de comparación y una tibia recuperación del consumo y el crédito”. Con todo, volverá a haber caída del 2% al 2,5% para el año. (Fuente www.perfil.com). 

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