Política

AXEL KICILLOF | FOTO:CEDOC.

Ella lo impuso como candidato ante Alberto. El gobernador la llama "presidenta". Cómo nació la relación entre ellos.

 

s el 16 de diciembre de 2017 y la ciudad de Buenos Aires combina el calor de fin de año con una lluvia molesta y pesada. Alberto Fernández aparece entre el aguacero, entra derecho al despacho de CFK en el Instituto Patria, para sorpresa de todos los presentes, y vuelve a hablar cara a cara con ella después de nueve años de enemistad y acusaciones cruzadas. Es la reconciliación entre ambos. Y en medio de ella, Cristina le hace un pedido especial al futuro presidente.

“Alberto, tenés que conocer en serio a Axel. No es lo que pensás”, le dice a Alberto, que ha descalificado en público y en privado a Kicillof durante años. Es una oferta que el próximo mandatario no pudo rechazar.

La escena en la que se empezó a gestar el nacimiento de la fórmula que el 27 de octubre se alzó con el triunfo, marca el lugar que ocupa el ex ministro de Economía en la mente de CFK. Para la ex presidenta, Kicillof es una persona tan crucial que en el reencuentro mismo con Alberto se lo planteó. No parece un tema negociable. Fernández, hábil de reflejos, dice que hoy ya lo adoptó como propio: hablan casi todos los días y se consultan los temas delicados, en especial los del área de expertise del futuro gobernador. Incluso Kicillof aguarda a que Alberto defina su Gabinete –algo que prometió hacer para la semana del 20 de noviembre– para terminar de delinear el suyo. Pero ambos tienen algo en claro: Axel es soldado de Cristina.

Presidenta. La noche del 27 de octubre, cuando Kicillof abrió la secuencia de discursos triunfalistas en el búnker del Frente de Todos, llamó a Cristina Kirchner “presidenta”, con Alberto Fernández al lado. “Hay mucha alegría, presidenta”, le dijo entre risas a CFK, casi olvidando que tenía un micrófono en la mano y la mirada de todo el pueblo argentino encima.
Para algunos se trató de un “furcio”. Pero quienes conocen a Kicillof no se sorprendieron. Una persona de su equipo confirma a NOTICIAS: “Axel siempre la trata de usted y cuando Cristina lo llama por teléfono se le escucha decir siempre ‘presidenta’”.

El diálogo con “la jefa” es diario. Se llaman y chatean todos los días en una conversación constante que toca todos los temas políticos y económicos de coyuntura. La economía mundial es uno de sus tópicos predilectos y al que en los últimos días le sumaron las situaciones de Chile y Brasil. El armado del Gabinete es otro de los temas que Kicillof consulta con CFK.

 

Axel Kicillof

“Tienen un vínculo personal de mucha confianza, un vínculo político muy fuerte y el consejo político de Cristina es permanente”, explican alrededor del economista. La buena relación que cultivaron desde que Kicillof se sumó al gobierno K en 2011 (como secretario de Política Económica y Planificación del Desarrollo) dio su mayor fruto este año, cuando Cristina lo eligió como candidato a gobernador de Buenos Aires y lo siguió de cerca durante toda la campaña, como una madre que acompaña a su hijo (político). Quien los presentó fue Eduardo “Wado” De Pedro, a quien conocía de la etapa de militancia universitaria. Amigos son los amigos: al cierre de esta edición, Gerónimo Ustarroz, primo de “Wado”, y asesor suyo en el Consejo de la Magistratura, se perfilaba para ser el ministro de Justicia de la Provincia.

En agosto, cuando la ex presidenta fue al acto de cierre de campaña de las PASO en Merlo, quienes estuvieron en bambalinas la recuerdan sonriente, dispuesta a las selfies con los integrantes del equipo de Kicillof. Y en octubre pidió estar en el cierre del candidato en La Plata, donde le expresó públicamente su confianza y le encomendó tomar “la posta de una dirigencia que lleva muchos años debatiendo, discutiendo, participando y también peleando”. Le habló como a su heredero. Tiene sentido: CFK no solo le advirtió a Alberto sobre Kicillof a fines de 2017, sino que intercedió para que el ex ministro fuera el candidato.

Fue una sorpresa para varios, sobre todo para Fernández y para Máximo Kirchner, quienes ya habían sondeado a Sergio Massa para que él fuera el postulante contra Vidal. El hijo de la ex presidenta, incluso, pensaba en Martín Insaurralde como opción B. Pero Cristina aprovechó las dudas del tigrense y designó a dedo a su protegido. No hay que confundirse: la apuesta de CFK no es solo para impulsar a uno de sus preferidos, sino para asegurarse conservar su caudal de poder en la provincia más importante del país, en contraste con lo que está pasando con el entorno de Alberto, al que se están sumando figuras que tuvieron grandes diferencias con ella, como Vilma Ibarra, Juan Manzur o Gustavo Béliz.

 

La defensa a capa y espada que ejerce Cristina cada vez que habla de Kicillof no es nueva. En 2015, cuando el diario Clarín tituló en su tapa que el entonces ministro de Economía ganaba un sueldo de $ 400 mil como director de YPF, ella se definió “indignada” y le dedicó varios minutos de un discurso en Río Negro (con Miguel Ángel Pichetto a su derecha) para desmentir las acusaciones. “Hasta que el doctor Axel Kicillof salió a desmentir esa infamia, había cadena nacional en la radio y la televisión mintiendo, mintiendo y mintiendo”, dijo Cristina sobre su ministro favorito. Y cerró: “Lo atacan porque no lo pueden comprar”.

Desde los años en que compartieron gestión, es común verlos sobre algún escenario hablándose al oído, mirándose embelesados mientras el otro lleva adelante su discurso y riendo juntos. El 20 de noviembre de 2013, cuando la entonces mandataria le tomó juramento como ministro de Economía, se trabó al leer el breve discurso de protocolo y pronunció “Kichillof” su apellido. A esa forma de nombrar a su ministro sin corbata Cristina la mantuvo durante años. Pero también lo llamó “chiquito” durante una cadena nacional, un año después de sumarlo al Gabinete. “Ha sido duro, por ahí hasta en lo personal sobre todo a partir del año 2007, 2008, donde libramos batallas muy importantes y además de soportar ocho… ¿dónde está el ministro de Economía? Vení para acá, vení, chiquito”, lo llamó CFK, mientras el resto de los ministros aplaudía el curioso reto.

Axel Kicillof

Ese trato familiar volvió a verse durante la última campaña, en la que Kicillof también acompañó a la candidata a vicepresidenta durante las presentaciones de su libro “Sinceramente” y aprovechó cada acto compartido para cubrirla de elogios. Algunos de esos discursos despertaron la risa de Fernández: “Quiero agradecerle a Cristina por la confianza que me tiene explotado (sic) y lo generosa que es conmigo, pero creo que es con todos los argentinos, porque demostró Cristina, con una brevedad envidiable, cómo se puede priorizar lo colectivo a lo individual”, le dijo en uno de esos encuentros. “Escribió historia Cristina”, remarcó Kicillof y casi como si se olvidara de alguien agregó: “Y le quiero agradecer también a Alberto porque en estos meses fuimos construyendo una relación que para mí era como una especie de reencuentro”.

Dilemas. “Lo que más importa para la gestión de un gobernador de Buenos Aires es su relación con el presidente y, específicamente, la habilidad con la que logre que este le baje presupuesto”, dice en estricto off un político que estuvo en la primera línea del Poder Ejecutivo de esa provincia durante varios años. Según el hombre, que conoce bien a todos los actores involucrados, Kicillof “tiene una ventaja” comparada a la época de Scioli y CFK, o de Vidal y Macri, o a la mayoría de sus antecesores: “Axel no es de Alberto”. “Cuando sos el gobernador que puso el presidente, siempre le debés obediencia de vida. Cuando querés exigir algo más, te facturan el verticalismo. Es lo que le pasó a Vidal con el intento frustrado de desdoblar las elecciones o a Scioli cuando quiso pedir más presupuesto”.

Varias incógnitas rondan al futuro gobernador. La relación y la simbiosis que logre tener con Fernández es una. Por ahora, parece color de rosas: Kicillof le prometió esperar a que él termine de definir su Gabinete para él nombrar el suyo. “Tiene que haber una lógica de pensamiento entre el ministro de Economía de la Nación y el de la Provincia, entre el de Trabajo de allá con el nuestro, y así”, explica uno de los encargados del armado provincial. Sin embargo, esas áreas no preocupan al sex symbol del campo nacional y popular, sino las que menos conoce. Para Producción, por ejemplo, tanteó a José Ignacio de Mendiguren, que ocupó esa cartera durante la presidencia de Duhalde y que desde hace varios años camina la política junto a Sergio Massa. “El Vasco” agradeció sinceramente la propuesta, pero aseguró que no es su momento para un asunto tan delicado. Kicillof obtuvo la misma respuesta de otro miembro del riñón de Massa, uno de sus operadores históricos, al que tanteó para el área que los políticos bonaerenses con experiencia aseguran que es la más compleja de todas: Seguridad. Es un tema sensible en la tierra de la temida Policía Bonaerense, e inquieta tanto a Kicillof que incluso mantuvo una reunión con el ex secretario de esa rama, Sergio Berni, en la que también se habló de política.

Por ahora, el futuro gobernador no tiene definiciones para estas cuestiones, para impaciencia de todos. A su círculo más íntimo lo reunió la misma semana en que se juntó con María Eugenia Vidal para encaminar la transición, y pidió “paciencia” para definir el Gabinete que vendrá. “Es como le pasó al PRO en 2015: armar varios equipos de la noche a la mañana es difícil”, cuenta un hombre que participa en el armado. De los primeros días de transición quedó sobrevolando un dato, dicen los partidarios de la saliente gobernadora. “Kicillof quiere que María Eugenia le pida un aporte extraordinario a Macri de 50 mil millones de pesos. Es raro: ¿por qué no espera a diciembre y se lo pide directo a Alberto?”, dicen, con maldad estudiada, desde las filas de Vidal. Según esa lógica, Kicillof reclama el dinero ahora porque teme turbulencias venideras con Fernández. Por ahora, son solo especulaciones.

Axel Kicillof

Equipo. La transición está a cargo del mutitasking Carlos Bianco: fue jefe de campaña, chofer del “Kicimóvil” con el que recorrieron la provincia, y se encamina a convertirse en el hombre más fuerte del Gabinete de Kicillof. Después del encuentro del gobernador electo con Vidal (donde los empleados de la Provincia lo recibieron con aplausos y gritos como “Axel, devolvenos la dignidad”), Bianco siguió el proceso de traspaso de mando con Federico Salvai, el jefe de Gabinete de la gobernadora. Con la información obtenida, Bianco volvió a las oficinas de la calle Piedras, donde su jefe pasa gran parte del tiempo desde su triunfo.

En ese refugio, Kicillof lleva adelante tres tareas: idea el armado de los equipos de transición, elabora un “diagnóstico fino” de la Provincia y diseña políticas específicas que les encargará a los integrantes de su Gabinete. Algunos de esos elegidos saldrán del “núcleo duro” del futuro gobernador, que integran unas 15 personas que lo acompañan desde su gestión en Economía y en la Cámara de Diputados.

Esa mesa chica la integran, además de Bianco, su jefa de prensa, Jésica Rey; el ex secretario de Comercio, Augusto Costa; el rector de la Universidad de José C. Paz, Federico Thea; la experta en Educación, Agustina Vila; los coordinadores Juan Quattromo y Cristian Girard; los asesores Matías Ginsberg, Laura Goldberg y Mara Ruiz Malec; el abogado Santiago Pérez Teruel; y el experto en finanzas Agustín Simone, entre otros.

A ese equipo se sumaron recientemente los que llevarán la voz de Kicillof en la Legislatura bonaerense: el diputado Carlos “Cuto” Moreno (un leal a los Kirchner de la primera hora) y la senadora cristinista Teresa García. Ambos impulsaron la candidatura de quien fue su compañero de bancada en la Cámara baja nacional y se pusieron al hombro la “rosca” política en la provincia. El día que Kicillof se reunió con Vidal, los dos lo acompañaron en el auto en el que llegó a la Gobernación. Y de ahora en más, se espera que sean su voz en la Legislatura bonaerense. Uno en cada cámara. Una curiosidad: García arrastra una vieja disputa desde San Isidro con Santiago Cafiero, el casi designado jefe de Gabinete de Alberto.

Cuando Kicillof no conversa con su equipo ni estudia la provincia, recibe visitas de expertos y técnicos en distintas áreas. Educación, Salud, Seguridad e Infraestructura son las de mayor consulta. “En Economía ya estamos cubiertos”, remarca un integrante de ese selecto grupo, donde los economistas son mayoría.

Íntimo. El resto del tiempo, el gobernador lo divide entre las reuniones políticas (con intendentes, Cristina y Máximo) y la vida familiar. “En general, Axel va a buscar a sus dos hijos al colegio y sigue trabajando en la casa. Después cena con la familia y ya”, describe una persona que lo conoce de cerca.

En sus planes nunca están los asados que suelen compartir intendentes del conurbano con referentes del massismo, Máximo u otros líderes de La Cámpora, la organización de la que Kicillof toma distancia. “Axel no es mucho de esa liturgia de la política, no le gusta”, describe un colaborador. No lo hace con la dirigencia, pero tampoco con sus amigos, a los que eventualmente invita a una juntada en su casa, solo por su cumpleaños. Esa falta de apego a las costumbres peronistas es parte de los elementos que generan dudas en varios intendentes y veteranos del PJ provincial. Algunos se reconfortan pensando que van a tener una interlocutora en su vice, Verónica Magario, mientras que otros pocos presumen de su llegada directa al futuro presidente.

De las puertas para adentro, Kicillof se dedica a pasar tiempo con su esposa Soledad Quereilhac, a quien conoció por amigos en común cuando ambos estudiaban en la UBA (ella es doctora en Letras e investigadora del Conicet). Quereilhac sigue siendo docente de esa institución, en donde dicta la materia Literatura Argentina. Cultiva un extremo perfil bajo, y por eso no pudo disimular su incomodidad cuando tuvo la primera clase luego de la elecciónes: los alumnos la recibieron entre gritos y aplausos, pero la profesora no quiso sumarse a la celebración y arrancó su exposición como si nada hubiera pasado.

La familia Kicillof todavía no decidió dónde va a vivir después de diciembre, pero la idea de instalarse en La Plata que circuló durante la campaña parece lejana. En la primera conferencia de prensa que dio el gobernador electo aclaró que priorizará a sus hijos, que tienen amigos y van a la escuela en Capital Federal, aunque dejó en claro que su despacho principal estará en la capital bonaerense. Por lo que parece, el ex ministro no va a vivir en la ciudad en la que nació Cristina. Sin embargo, ella siempre estará cerca. 

Mano derecha. Sin referentes propios en el área de Seguridad, Axel Kicillof le pidió a su hombre de mayor confianza, Carlos Bianco, que estudiara el rubro. Su aplicado alumno (Kicillof le dio clases durante la carrera de Economía en la Universidad de Quilmes) estudió la materia y le llevó a su jefe un diagnóstico sobre los conflictos a resolver: investigación criminal, la puesta en funcionamiento de la Policìa Judicial, la politica de drogas y la falta de datos sobre delitos. "Hay mucha información muy subutilizada", le dijo Bianco a Kicillof, según pudo averiguar NOTICIAS. Pese al estudio, Bianco no será ministro de Seguridad. Se espera que ocupe un cargo de coordinador, como el de jefe de Gabinete.  

"Carli", como le dicen en el equipo, fue vicecanciller durante la gestión de Cristina Fernández. Entonces, el discípulo de Kicillof lucía unas patillas muy parecidas a las del ministro. Luego, los dos se las recortaron. Mimetizados. (Fuente: infobae.com)

 

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Alberto Fernández y Marcelo Tinelli

El conductor calificó el hambre en Argentina como “un crimen” y dijo que esta iniciativa debe superar la grieta

 

El presidente electo Alberto Fernández convocó este viernes a referentes sindicales, de derechos humanos y personalidades del espectáculo y la moda para “hacer algo épico que valga la pena y terminar con el hambre” en el país, en el marco de un consejo federal que busca conformar a partir del 10 de diciembre para implementar políticas públicas.

El conductor Marcelo Tinelli aseguró que desde hace mucho tiempo “sigue con preocupación la realidad del país”, calificó el hambre en Argentina como “un crimen” y afirmó que como sociedad “no podemos seguir mirando para otro lado”.

En una entrevista con el canal de noticias TN, Tinelli destacó que estuvieron presentes diferentes sectores que incluso “piensan diferentes” en términos ideológicos. “Acá están representados los actores políticos y también la gente de la salud, el campo, la Iglesia, referentes sociales como Adolfo Pérez Esquivel y Estela de Carlotto, Agustín Salvia de la UCA”, detalló.

Tinelli colabora desde hace años a través de su fundación tanto en su ciudad natal Bolívar como en distintos lugares de la Capital, el Conurbano y el resto del país. En ese sentido, aclaró que no espera una ofrecimiento para ocupar un cargo formal dentro del futuro gobierno de Alberto Fernández y que todos los presentes se comprometieron a participar ad honorem.

 

“Se trata, ni más ni menos, de cuidar al otro y pensar en él. De tenderle una mano a los que menos tienen. Fue muy emocionante formar parte de esta reunión: un verdadero privilegio y un compromiso, de los más hermosos que me toca enfrentar en la vida”, dijo.

Del encuentro, coordinado por el diputado del Frente Renovador Daniel Arroyo, señalado como posible ministro de Desarrollo Social de Fernández, participaron la presidenta de la asociación de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Barnes de Carlotto; el premio Nobel de la Paz 1981, Adolfo Pérez Esquivel; el director de Cáritas, Carlos Tissera, la chef Bernarda "Narda" Lepes y la diseñadora de moda María Cher.

 
Plan contra el hambre
Plan contra el hambre

También estuvieron el cosecretario de la CGT Héctor Daer; el referente del Barómetro de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), Agustín Salvia; los jefes de los gremios docentes Ctera y Suteba, Sonia Alesso y Rodolfo Baradel; el representante de la Confederación de los Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), Esteban "Gringo" Castro; el presidente de la Federación Agraria, Carlos Achetoni; y el presidente de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL), Daniel Funes de Rioja.

Durante la reunión, alrededor de una gran mesa, cada uno de los invitados se expresó sobre el problema de la pobreza y algunas de las intervenciones se pudieron seguir en la cuenta de Instagram del presidente electo.

Según Tinelli, “toda la sociedad civil se tiene que comprometer” con esta iniciativa que podría “terminar con la grieta”.

 
Estela Carlotto, Alberto Fernández, Daniel Arroyo y Marcelo Tinelli durante la reunión de este viernes
Estela Carlotto, Alberto Fernández, Daniel Arroyo y Marcelo Tinelli durante la reunión de este viernes

“Hoy alguien decía en la mesa que en Argentina hay gente que come cartón, cuando escuchás eso a mí me dieron ganas de llorar, no lo puedo creer”, dijo.

Finalmente, reconoció que el problema de la inseguridad alimentaria no se va a resolver “de un día para el otro” pero que terminó la reunión lleno de entusiasmo por la enorme tarea que tienen por delante.(Fuente: infobae.com)

 

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Alberto Fernández. FOTO: NA.

Un estudio del economista Juan Llach afirma que “por primera vez en sesenta y ocho años un presidente peronista asumirá su cargo en un contexto global desfavorable".

 

Un informe del economista Juan Llach, elaborado por el Área de Economía del IAE Business School de la Universidad Austral, afirma que Alberto Fernández puede llegar a adoptar acuerdos de precios, reformas para atraer capital exterior, y medidas para más productividad tal "como lo hizo Juan Domingo Perón en 1952". “En 1952, con fuerte giro respecto de sus políticas anteriores, Perón lanzó un programa de shock que incluyó acuerdos (forzosos) de precios y salarios por dos años, apertura a las inversiones extranjeras, aun en petróleo, y un congreso de productividad”, detalla el estudio del ex Secretario de Programación Económica durante el primer mandato de Carlos Menem. Para el autor, que se desempeña como profesor de la Universidad Austral, “las circunstancias actuales son distintas” a las e 1952, “pero tienen la crucial similitud de requerir un cambio profundo respecto de las políticas populistas tradicionales optando por un camino de desarrollo económico inclusivo y sostenible”. Alberto Fernández y el campo coinciden en el apoyo a las economías regionales “No se trata de copiar a un “país modelo” inexistente, sino de inspirarse en las mejores prácticas de los muchos países que lo han logrado”, señala el texto. En ese marco, Llach recalca que “por primera vez en sesenta y ocho años un presidente peronista, Alberto Fernández, asumirá su cargo en un contexto global desfavorable y teniendo que lidiar con males crónicos de la Argentina: la decadencia respecto de otros países, la alta inflación, el bimonetarismo más intenso del mundo y los problemas de endeudamiento y de una ajustada situación fiscal”. El Informe Económico Mensual del IAE Business School puso énfasis en el peso del contexto internacional analizó las condiciones internas que caracterizan los desafíos para el nuevo gobierno. Ex secretario de Programación Económica en el ministerio de Economía del ‘91 al ‘96 dirige el Centro de Gobierno, Empresa, Sociedad y Economía del IAE, la escuela de negocios de la Universidad Austral.  Aunque todavía no hay definiciones sobre las medidas que tomará el gabinete económico de Fernández, se calcula que entre sus primeras políticas se anunciará el regreso a la implementación de las retenciones móviles a las exportaciones del sector primario; un aumento del impueso a los bienes personales, con una alícuota diferencial para aquellos que ingresaron al blanqueo con inversiores en el exterior; y una nueva modificación de la escala en el impuesto a las ganancias en general con mayor presión sobre las grandes empresas. (Fuente perfil.com). 

 

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La notable intuición de la expresidenta sobre el futuro inmediato de la región a la hora de armar la fórmula del Frente de Todos.

 

A la luz de la crisis en Bolivia y de toda la región, queda todavía más clara la sorpresiva jugada electoral de Cristina Kirchner, cuando aquel sábado 18 de mayo ungió a Alberto Fernández como su candidato presidencial. Más allá de las loas militantes sobre el generoso renunciamiento de su jefa en beneficio de la unidad partidaria y nacional, hubo un cálculo frío que, con el paso de los meses, va quedando cada vez más claro, y que vale la pena desmenuzar.

La decisión de Cristina de mantenerse en la fórmula a pesar de haber dado un paso al costado se entendió -con mucha lógica- como la manera de garantizarse un lugar institucional y político para dar la pelea judicial por su libertad y la de sus familiares y allegados. Del mismo modo, la motivación para no buscar de nuevo la presidencia fue explicada por varios factores: despejar la discusión sobre su figura entre los dirigentes peronistas, esquivar los altos índices de rechazo a la expresidenta que aparecían en los sondeos de opinión y, en términos más personales, el factor de desagaste emocional que implica el estado de salud de su hija Florencia.

Pero esos análisis muy razonables que hicimos todos no contemplaron un factor político que ya estaba sobre la mesa antes de las PASO, pero que casi nadie vio. La inestabilidad de los gobiernos sudamericanos en general y, para la mirada interesada del kirchnerismo, particularmente la cuestionada legitimidad de los liderazgos progresistas de la región. Nadie puede saber todavía en qué países la moneda caerá del lado bolivariano y en cuáles caerá del lado neoliberal. Lo único claro por ahora es que hay un proceso abierto de revisión turbulenta de las hegemonías continentales, y que todo mandato en este período resulta provisorio hasta nuevo aviso.

 

En este escenario, quedar a la cabeza de un país no garantiza poder alguno, más bien al contrario: pasamos por un período de alta erosión de la representatividad presidencial. En todo caso, la mejor postura para atravesar esta áspera transición regional es la de quedar expectante, en el banco de suplentes, listos para asumir apenas despeje la tormenta en curso. Casualmente o no, allí se colocó justamente Cristina, con su generoso paso al costado, que dejó a Alberto Fernández a la intemperie. Es posible que el repliegue táctico de la jefa del Frente de Todos no haya sido del todo consciente: la intuición en tiempos inciertos es cosa de líderes, que son quienes toman la última decisión cuando se agotan los diagnósticos de los asesores. Una vez más, Cristina actúa como si supiera todo el juego. Por eso sigue en la cancha.

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Argentine President-Elect Alberto Fernandez offers a press conference during his visit to Mexico, at the National Palace in Mexico City, on November 4, 2019. - Fernandez met earlier with Mexican President Andres Manuel Lopez Obrador. (Photo by Pedro PARDO / AFP)

El presidente electo puede ratificar a los representantes designados por el actual gobierno, pero ya piensa en los candidatos propios y su prioridad son las embajadas en Estados Unidos, Brasil, España, México y China

 

Todos los embajadores políticos designados por Mauricio Macri ya están haciendo las valijas para llegar a Buenos Aires antes del 10 de diciembre. Ese día vence su tiempo como embajador y Alberto Fernández decidió que ninguno de esos diplomáticos ad hoc continuarán durante su mandato.

 

El presidente electo hace la lista con Santiago Cafiero, probable jefe de gabinete, y Felipe Solá, posible canciller, y su intención es que la Cámara de Senadores nombre a sus principales embajadores políticos antes que concluyan las sesiones extraordinarias.

En las oficinas de Fernández en Puerto Madero explicaron a Infobae que hay dos prioridades: Brasil y Estados Unidos. Macri designó en Brasilia a Carlos Magariños -renunció hace unos meses por problemas familiares- y en Washington a Fernando Oris de Roa.

Magariños es un economista de excelencia que trabó muy buena relación con Jair Bolsonaro, pese a sus miradas diferentes acerca de la agenda global. Y Oris Roa es un empresario que un día sorprendió a sus pares y se fue a estudiar a Harvard.

 

Los dos son un ejemplo by the book del diplomático político: leal al presidente que lo nombro y con suficiente muñeca para enfrentar acontecimientos que escapan a los libros de Hans Morgenthau y Kenneth Waltz. Magariños fue clave para que Bolsonaro girara en su posición sobre Macri y el Mercosur, y Oris de Roa al momento de negociar con el Departamento del Tesoro los cupos de acero y aluminio en tiempos de la Guerra Comercial.

 
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto al embajador argentino en Estados Unidos, Fernando Oris de Roa
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto al embajador argentino en Estados Unidos, Fernando Oris de Roa

Fernández desea para Estados Unidos a un embajador político que conozca de finanzas y economía, y para Brasil un representante diplomático que entiende la agenda regional y que pueda suavizar las diferencias ideológicas y personales que tiene con Bolsonaro.

Macri envió a Diego Guelar como embajador político en China. Guelar tiene un extenso recorrido diplomático -desde Brasil a Estados Unidos-, y no fue canciller de Cambiemos por las internas de la Casa Rosada. Beijing es un centro de poder que no distingue ideologías, ubicaciones geográficos o el idioma natal de su interlocutor oficial o extraoficial. Y Guelar aprovechó este contexto para multiplicar los negocios entre Argentina y China.

“Un embajador en China, es como un ministro de Gabinete. Y todavía no tenemos candidato, lo estamos buscando", reconoció en las oficinas de Puerto Madero un operador todo terreno del presidente electo.(Fuente: infobae.com)

 

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Ante la escalada de la crisis, Alberto Fernández llamó a Evo Morales

En su discurso ante el Grupo de Puebla, el presidente argentino electo ya había manifestado su solidaridad con el mandatario boliviano que enfrenta una importante resistencia de vastos sectores sociales de su país a su 4a consagración al frente del Ejecutivo y acaba de convocar a nuevas elecciones, acatando la decisión de la OEA

 

Esta tarde, cuando el Grupo de Puebla concluya en Buenos Aires el encuentro que reunió a varios ex presidentes y líderes políticos de la región, habrá una mención a la grave situación que enfrenta el presidente boliviano Evo Morales luego de las elecciones en las que compitió por su tercera reelección y cuyo resultado ha sido cuestionado por amplios sectores sociales y fuerzas políticas de su país.

A través de su Grupo de Auditores del Proceso Electoral, la OEA comunicó este domingo que “no puede validar los resultados de la presente elección, por lo que recomienda otro proceso electoral”. El Presidente boliviano se plegó a esta decisión y acaba de anunciar la convocatoria a nuevos comicios, lo que puede actuar como una válvula de escape para las tensiones acumuladas desde los días posteriores a la elección cuestionada del pasado 20 de octubre.

El pronunciamiento de la OEA llegó en momentos de alta tensión y movilización, vandalismo, amotinamiento de fuerzas policiales en varios puntos del país y, lo más preocupante, brotes de violencia y desbordes de todo tipo: ocupación de edificios públicos, incendio de viviendas de referentes políticos o de sus familias, agresiones y linchamientos.

 
Manifestaciones en La Paz contra la continuidad de Evo Morales
Manifestaciones en La Paz contra la continuidad de Evo Morales
 

Fue sobre ese fondo de crisis y fuerte desafío a la autoridad de Evo Morales, que Alberto Fernández llamó al presidente boliviano, con cuya preocupación manifestó empatía, en especial cuando Morales le comentó que los manifestantes incendiaron la casa de su hermana.

Fernández le adelantó que el Grupo de Puebla emitirá un documento al concluir la reunión en el cual habrá una referencia a Bolivia.

El sábado por la mañana, en la primera jornada del encuentro del Grupo de Puebla, el presidente electo había hecho referencia a la situación en el país vecino, al relatar su charla telefónica de una hora con el presidente francés, Emmanuel Macron: “Me demoré en llegar -les dijo a los líderes latinoamericanos allí reunidos- porque tuve casi una hora de charla con el presidente de Francia; una charla espléndida, en la que hablamos de Lula, de Bolivia, de Chile, de todos los problemas de la región...”

Y agregó: "Sentí que el presidente Macron me entendía, que entendía que en Bolivia una clase dominante no se resigna a perder el poder”. Y continuó con una encendida defensa de Evo Morales, “el primer presidente boliviano que se parece a los bolivianos”, parafraseando una vieja definición de Cristina Fernández de Kirchner.

De este modo, Alberto Fernández se alineó con la posición hegemónica en el Grupo de Puebla de ver en las protestas contra la tercera reelección de Evo Morales -en comicios cuestionados por los veedores- la gestación de un golpe de Estado.(Fuente: infobae.com)

 

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Guillaume Long, ex canciller ecuatoriano en el Grupo de Puebla. FOTO: TWITTER @PROGRESALATAM

Guillaume Long la agradeció al presidente electo "sus palabras de solidaridad" sobre la "persecución judicial" en Ecuador.

 

Luego de que el presidente electo Alberto Fernández habló ante el Grupo de Puebla en Buenos Aires ante los principales exponentes del progresismo latinoamericano. Además de celebrar la liberación de Lula da Silva en Brasil, también hizo referencia a la situación de crisis que se vive en Ecuador. Ante esa declaración, Guillaume Long, excanciller de Rafael Correa, aseguró que Fernández dio un "diagnóstico absolutamente preciso" sobre la "persecución judicial" que vive el exmandatario de Ecuador. "Estamos muy agradecidos por sus palabras de solidaridad. Lo que estamos enfrentando en Ecuador es una persecución judicial que no hemos vivido en la historia contemporánea", dijo en diálogo con PERFIL. "Tiene diferentes aristas -dijo sobre la situación en Ecuador-, una es el típico lawfare, supuestamente en contra de la corrupción con muchos casos de violación al debido proceso, incluso a las institucionalidades del estado de derecho. Ya hemos trascendido ese nivel, ahora estamos en una suerte de lawfare de persecución judicial que pertenece al ámbito de la doctrina de seguridad nacional". Y siguió: "Están deteniendo y destituyendo personas que han sido electas por sufragio universal es por rebelión armada. Estamos en un delirio neo macartista que se parece muchísimo a la doctrina de seguridad nacional en América Latina en los 60 y 70". En cuanto a lo que puede hacer el Grupo de Puebla ante esta situación, remarcó: "Puede hacer muchísimo. Para eso nació. Personas de un amplio campo del progresismo, sin sectarismo, con mucha heterogeneidad política. Pero todos con un denominador común con referentes políticos y democráticos. Uno de los grandes llamados del Grupo de Puebla es que se respete el estado de derecho de la democracia y la libre concurrencia de una oposición política sin que esta sea víctima de persecución como lo ha sido el caso de Lula en Brasil o en Ecuador con Correa. Una de las tareas fundamentales del Grupo de Puebla es enfrentar estas situaciones antidemocráticas". En esa línea, habló sobre la creación del Consejo Latinoamericano de la Justicia y la Democracia (Clajud) contra el lawfare: "Es el brazo jurídico y técnico. Tiene que haber un alto nivel de manejo técnico, de objetividad, no hay que politizar. Un grupo de abogados que tiene que revisar todas los casos, las causas penales, detenciones arbitrarias, presos políticos". Alberto Fernández, en el Grupo de Puebla: "Cumplí Lula, gané en Argentina" "Ecuador es un caso particularmente emblemático en este momento, eso lo han repetido los miembros en esta jornada. Todo el mundo está asustado con lo que pasa en Ecuador. Es un caso paradigmático del lawfare . No solamente en temas de supuesta corrupción, sino que ya trascendió ese nivel estamos en un nivel de persecución por rebelión armada, personas que nunca estuvieron cerca de un arma. Compañeros míos que han sido electos en marzo, recientemente. Que han logrado sacar de sus puestos", agregó. En ese sentido, lo comparó con Argentina: "Para hacer el simil con Argentina. La que sería gobernadora aquí, de la provincia capital, equivalente a Axel Kicillof, fue detenida por rebelión armada, una gran amiga mía que nunca ha estado cerca de un arma. Pero basándose en las protestas pacíficas sociales de la ciudadanía ecuatoriana, que estaban guiándose por ese relato y ese tipo de persecución". "Entonces el Clajud que se acaba de crear puede revisar esos procesos. Puede haber incluso emisiones de juristas que vayan a distintos países a evaluar a visitar las condiciones carcelarias, a hablar con las diferentes partes y hacer como lo hacen diferentes organismos de derechos humanos informes muy técnicos para elevarlos después al nivel más político y tome la decisión el Grupo de Puebla. Es una herramienta de defensa de los derechos humanos y la democracia en América Latina", concluyó. (Fuente perfil.com). 

 

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Alberto Fernández invita a Dilma y Lula a su asunción

Lo dijo anoche en una cena con referentes del Grupo de Puebla. Infobae consultó a analistas y diplomáticos acerca de cómo podría incidir esto en la relación bilateral

 

Muchos analistas y actores políticos se interrogan acerca de si la libertad de Lula da Silva, acontecida el viernes por la tarde, puede incidir en las relaciones entre ambos países y dentro del Mercosur. Dirigentes del PT le han dicho a Infobae: “Del lado de Lula no existe la más mínima intención de provocar interferencias”.

Sin embargo, en la cena de anoche en Buenos Aires con algunos líderes del Grupo de Puebla, Alberto Fernández dijo que “le encantaría contar” con la presencia de Dilma Rousseff y del recién excarcelado Lula da Silva en la ceremonia de su asunción como presidente, el próximo 10 de diciembre. Inmediatamente, el propio Presidente electo admitió que Rousseff le preguntó: “¿Será prudente eso?”. Su respuesta fue que en esto no cuenta la prudencia: “Hay que estar con los perseguidos”.

De momento, no ha habido una invitación formal al acto de asunción para los dos ex presidentes brasileños, hoy en la oposición. Pero no hay duda de que, si se concretara, tendría impacto en la ya dañada relación entre la administración Bolsonaro y el futuro gobierno argentino.

“No hay espacio para la provocación ni la confrontación. Sería un error estratégico monumental una controversia, una disputa, con Brasil”, advirtió Juan Gabriel Tokatlian, vicerrector de la Universidad Torcuato Di Tella. La frase, pronunciada en el Consejo Argentino de Relaciones Internacionales, el jueves último -antes de que Alberto Fernández manifestase su deseo de invitar a Lula-, pone de relieve la preocupación en el mundo político y diplomático argentino por el futuro de las relaciones bilaterales. “La única manera de que Argentina y Brasil tengan capacidad de negociación internacional es ir juntos” enfatizó.

Poco antes, Juan Pablo Lohlé, que llegó a cumplir 8 años al frente de la embajada argentina en Brasilia, había expuesto sobre la necesidad de preservar el vínculo entre ambos socios: “Con Brasil no tenemos una agenda de presidentes. Tenemos una agenda de Estados”. Alertó, también: “Es obvio que la relación hoy no está bien. Pero el 10 de diciembre, cuando Alberto Fernández se haga cargo del gobierno, empieza otra etapa. Esta no fue buena para la relación bilateral y tampoco será buena si sigue así en el futuro”.

Según Lohlé, la visita que Alberto Fernández realizó al ex presidente Lula da Silva en la prisión de Curitiba, el 4 de julio pasado, fue el elemento que desencadenó la serie de Twitters agresivos de parte del presidente brasileño y sus hijos. “El gobierno brasileño se sintió ofendido con las declaraciones de Alberto y a partir de ahí comenzó la escalada de acusaciones”. Aquel día, Fernández le había dicho a Infobae: “Lo que busco es llamar la atención sobre la injusta situación de Lula. Y también de la violencia contra el estado de derecho en Brasil”.

 
La ex presidente del Brasil Dilma Rousseff y el presidente argentino electo, Alberto Fernández, en el encuentro del Grupo de Puebla, en Buenos Aires
La ex presidente del Brasil Dilma Rousseff y el presidente argentino electo, Alberto Fernández, en el encuentro del Grupo de Puebla, en Buenos Aires

Otros analistas, tanto en Brasil como en Argentina, piensan en cambio lo mismo que Tokatlian: que la responsabilidad por la pelea hay que endilgársela a Brasil. “No le podemos cargar las tintas ni a Mauricio Macri ni a Fernández” subrayó el vicerrector de la Torcuato Di Tella. “Nunca fuimos enemigos con Brasil, pero sí fuimos rivales, competimos fuertemente por influencia, por espacio, por crecer. Pero desde 1983 en adelante entramos en una cultura de la amistad, donde valoramos la interdependencia, y con una política transparente en lo nuclear. Por primera vez desde los 80 hay un grupo, todavía no hegemónico, que está dispuesto a romper esa cultura de la amistad. Y se desvive por ver quién coquetea más con Washington. Brasil es quien genera eso”.

No es posible desconocer ese enfoque. Que existe la competencia y que está acentuada en la actualidad; lo ha demostrado el entorno del propio presidente Jair Bolsonaro. El gobernante tiene en vista viajar a fines de este mes a Estados Unidos y aspira a que lo reciba Donald Trump en la Casa Blanca. Los colaboradores más íntimos del jefe de Estado plantean que la intención es “reforzar la relación de proximidad con Trump, en un contrapunto con el nuevo gobierno de Argentina”. Y van más allá: “En su viaje, Bolsonaro pretende abordar con Trump la posibilidad de un bloque comercial”.

 

En cuanto a Bolsonaro, el presidente decidió definitivamente no romper lanzas con Alberto. No irá a la ceremonia de asunción, mandará a su ministro de Ciudadanía pero, como confesó en una entrevista exclusiva al diario Estado de Sao Paulo, “no pensamos para nada romper con la Argentina”. Claro que luego añadió: “Igual nos vamos a preparar para lo peor, porque lo que fue anunciado hasta el momento del paquete económico del presidente electo argentino es una receta que nosotros conocemos, porque ya fue adoptada por Brasil en el pasado, y sabemos que fracasa”. Y una presencia estelar de Lula da Silva en la transmisión de mando en Argentina sería más combustible en un fuego todavía no extinguido.

Lo que está en la base de esa postura presidencial brasileña es el plan del ministro Paulo Guedes, que busca “abrir Brasil al mundo”. Eso se traduce en una propuesta para el Mercosur, que consiste en reducir a la mitad el arancel externo común. Es esa iniciativa la que Bolsonaro va a llevar a la cumbre del Mercosur, el 5 de diciembre en Bento Gonçalves. Ocurre que esa medida atentaría también contra la propia industria brasileña. Así lo hizo saber la Confederación Nacional de la Industria (CNI). De hecho, es una negociación que requerirá de mucho tiempo.(Fuente: infobae.com)

 

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