Gobierno ex post facto

Otra vez un gobierno ex post facto, pero sin plan de desarrollo

Cristina Fernández de Kirchner replica con Alberto Fernández la inauguración de ese proceso por parte de los militares con Arturo Frondizi, que tenía el apoyo de Juan Domingo Perón desde Madrid.

Cristina Fernández de Kirchner advirtió con dureza que hay funcionarios que no funcionan y que hay ministros y legisladores apichonados por el miedo, los que deberían estar buscando otro trabajo. Habrá más cartas y actos, a medida que avance la campaña electoral y mientras en la gestión de Alberto Fernández el marcador sólo compute a favor, como hasta ahora, goles imaginarios.

Estas cartas y discursos son equivalentes históricos a los planteos militares en los gobiernos civiles del 58, 63 y en el de Estela Martínez de Perón desde fines del 74 hasta el golpe final del 76, que inauguró el período más nefasto de la historia argentina.

Un mérito de todo gobierno es la generación de la confianza en los ciudadanos que le permite, a todos y a cada uno de ellos, bajar las defensas -no pagar seguro- y alentar el futuro. La confianza es tener fe y la fe es una virtud hacia el futuro. Un gobierno que no genera confianza inculca la inseguridad -un costo enorme- y aplasta la fe que es ocluir el futuro.

El que gobierna sin generar confianza, desgobierna. Una manera de desgobernar es ir en una dirección y tomar súbitamente la contraria; o bien anunciar una mirada y trocar las decisiones en otra: ese ir y venir anuncia choques, accidentes, magullones políticos. No es para confiar. Todo “gobierno ex post facto” no sólo no genera confianza, sino que la ahuyenta.

Los procesos pseudo democráticos del 58 y del 63 o el control militar desatado en el 74, luego de la muerte de Perón -gobiernos ex post facto- tampoco generaron confianza. La democracia es la legitimidad de origen y, al mismo tiempo, el funcionamiento pleno de las instituciones, la confianza en el equilibrio de los poderes y la salud de cada uno de ellos es la condición necesaria e insustituible, para la generación de la confianza social.Todo gobierno de facto o -esta variante- de “gobierno ex post facto”, no puede generar confianza

Todo gobierno de facto o -esta variante- de “gobierno ex post facto”, no puede generar confianza.Primero porque interrumpe la legitimidad de origen, colocando la decisión donde no fue decidido ponerla por parte del pueblo; interrumpe el funcionamiento pleno del Poder Ejecutivo y, en este, como en los casos previos, atenta contra la “independencia” de los otros poderes.

Cuando Arturo Frondizi -con el apoyo de Juan Domingo Perón desde Madrid y con el peronismo proscripto por las leyes militares- gana las “elecciones limitadas” no pudo ejercer el poder en plenitud. Era un poder delegado, la mayor parte de los votos “eran prestados” y el apoyo fue retirado. Fue el primer ejemplo de “gobierno ex post facto”. ¿Por qué? Los jefes militares se reservaban “el derecho” de presionar si las medidas tomadas no les parecían apropiadas. Las mismas debían ser cambiadas o rectificadas.

Pensamiento estratégico

La lección es que, a pesar de esa debilidad estructural, Frondizi fue un innovador que supo aprovechar una coyuntura internacional favorable a su pensamiento estratégico, anunciado antes de su gobierno. Muchas de sus decisiones pertenecían a un programa de desarrollo.

Su ideólogo, Rogelio Frigerio -consciente de la debilidad estructural del poder político que tendría Arturo Frondizi- adoctrinó, durante la campaña electoral, a parte de las fuerzas militares haciéndoles llegar a todos los oficiales de alta graduación un ejemplar de “Estatuto del Subdesarrollo” donde se fundamentaban las “rupturas sistémicas” que debía producir un gobierno que él sabía débil y anticipaba corto.Arturo Frondizi fue un innovador que supo aprovechar una coyuntura internacional favorable a su pensamiento estratégicoArturo Frondizi fue un innovador que supo aprovechar una coyuntura internacional favorable a su pensamiento estratégico

Frondizi profundizó decisiones que Perón había iniciado. Desarrolló la industria automotriz y la apertura petrolera a la inversión extranjera. El desarrollo automotriz produjo una transformación estructural tan extraordinaria como lo fueron otras grandes políticas estratégicas. Lo fueron la política de industrialización por sustitución de importaciones iniciada en los años 30 o la transformación social impulsora del desarrollo por el mercado interno a partir del 43 del siglo XX.

El presidente Aturo Frondizi, asediado por los planteos militares semana tras semana, mantuvo firme algunas políticas transformadoras. Aunque cedió a planteos militares llevando al Ministerio de Economía a personajes como Álvaro Alsogaray o Roberto Alemann que formaban parte del ejército monetarista y primarizante que su política estructural intentaba superar. Lo estratégico central, la industria automotriz, permaneció más allá del discurso primarizante y monetarista que usaba al poder militar para imponerlo.Lo estratégico central, la industria automotriz, permaneció más allá del discurso primarizante y monetarista que usaba al poder militar para imponerlo

Arturo Frondizi -que sufrió las consecuencias de un “gobierno ex post facto” monitoreado por los comandantes en jefe que habían “permitido” su elección con los votos provistos por el peronismo proscripto- sin embargo tenía un Plan y cómo sabía el para qué y el cómo, produjo -más allá de errores enormes- transformaciones estructurales positivas extraordinarias que le permiten todavía el reconocimiento histórico de haber sido el presidente del “desarrollo”.

Hoy hay una dualidad similar. Alberto Fernández es el “presidente electo” por designación de Cristina Fernández de Kirchner. Ella no podría haber ganado aquella elección. Pero sin su designación ni Alberto ni ningún otro candidato, en nombre del peronismo, podría haber triunfado.

La originalidad de los militares es que inauguraron con Arturo Frondizi los “gobiernos ex post facto”: el elegido por los votos -con todas las ilegitimidades electorales- gobernaba… pero si los jefes militares estaban en desacuerdo se daba marcha atrás. Método destructivo que erosionaba el escaso poder inicial y toda la confianza.Las cartas de la expresidente y actual vicepresidente de la Nación y el acto en La Plata, son copia de los planteos: advertencias en voz alta de quién puede disparar, porque eligió y permite. Por lo menos eso es lo que parece hasta que ocurra lo contrario (Aglaplata)Las cartas de la expresidente y actual vicepresidente de la Nación y el acto en La Plata, son copia de los planteos: advertencias en voz alta de quién puede disparar, porque eligió y permite. Por lo menos eso es lo que parece hasta que ocurra lo contrario (Aglaplata)

Las cartas de la expresidente y actual vicepresidente de la Nación y el acto en La Plata, son copia de los planteos: advertencias en voz alta de quién puede disparar, porque eligió y permite. Por lo menos eso es lo que parece hasta que ocurra lo contrario.

El ejemplo de “rectificación magna” es la Resolución 2.987 del Ministerio de Salud. No es el único, hubo muchos a lo largo del año. Por ejemplo, la cuestión de las vacunas es una más en la larga lista. Expresó con claridad dos cosas: el ministro pertenece a la legión de los funcionarios que no funcionan del todo (Carta 1) y a la de los que según CFK tienen miedo de decir que no (Acto 1) a los empresarios que lo pidieron.

Además, reconoció -o al menos “alguien” dijo- que no sabe tener en cuenta que en “una economía de precios inflexibles a la baja” todo aumento -por exiguo que sea- es inflacionario, o lo que es lo mismo que, si los salarios están constantes, todo aumento los baja en términos reales.

Si en pandemia, con el protagonismo absoluto de lo sanitario, que ha llevado al cierre de las escuelas, una medida referida al sector va y vuelve en horas, no habla de solvencia y asusta.Si en pandemia, con el protagonismo absoluto de lo sanitario, que ha llevado al cierre de las escuelas, una medida referida al sector va y vuelve en horas, no habla de solvencia y asusta

Como CFK no es parte del Poder Ejecutivo que gobierna mientras el Presidente está a cargo, entonces sólo “gobierna ex post facto” a los actos del gobierno y en ese caso, no es la solvencia solamente lo que está en cuestión, sino la autoridad que duplica la gravedad.

No es el único caso en este año. Se suman las relaciones con Venezuela; los avances y contradicciones con las negociaciones con el FMI; reforma ajuste de las jubilaciones; aumentos de combustibles, etc. Contradicciones que equivalen a una apuesta a la merma de confianza pública. Alberto Fernández en el Acto dijo: “Hice lo que me mandaste” confirmando la génesis de las decisiones finales.

La importancia de tener y creer en un proyecto de país

El método de Arturo Frondizi frente al ex post facto militar fue tener un proyecto estratégico transformador con dinámica propia que le brinde autonomía y una vez en marcha pasaba por encima del control militar.

Para tener ese proyecto hay que acudir a una estructura de pensamiento sistémica que se aproxime a las oficinas del Plan que supo tener la Argentina hasta 1974. Los gobiernos del peronismo se iniciaron con un Plan y con oficinas de públicas de pensamiento. Las mismas se continuaron en el tiempo progresando técnicamente durante 30 años. La última etapa fue la del Plan Trienal elaborado por el Instituto Nacional de Planificación Económica (INPE) que fue la continuidad de la Conade (Comisión Nacional de Desarrollo), pero asignado al Ministerio de Economía. No hay estrategia sin plan y no lo hay sin un centro sistémico de pensamiento ad hoc.

Francia ha reinaugurado, frente al proceso de desindustrialización y desequilibrios que la pandemia ha exhibido en su osamenta desnuda, la tradición de Plan y pensamiento estratégico. En torno de la recuperación de su patrón industrial erosionado ha decidido iniciar su impulso fabril para el desarrollo a través de siete sectores que requieren de decisiones públicas: el automotriz, la aeronáutica, la espacial, las telecomunicaciones, la industria ferroviaria, la electricidad, los medicamentos y los dispositivos médicos.Como en Francia, el presidente Alberto Fernández debe seleccionar a los sectores con mayor potencial en la industria de transformación (Presidencia)Como en Francia, el presidente Alberto Fernández debe seleccionar a los sectores con mayor potencial en la industria de transformación (Presidencia)

Esta decisión -de una potencia europea que ha visto reducir, en el ciclo del neoliberalismo y la globalización, su industria, su capacidad de empleo y el tejido social, a la mitad de lo que representaba en el producto en los años 80 del siglo pasado- considerando las distancias enormes de realizaciones y potencial, entre Francia y la Argentina, incita a dos reflexiones.

La primera la urgente selección de sectores con mayor potencial en la industria de transformación, de las que las mencionadas son ejemplo. La segunda la selección de países que, en el desarrollo de su propia industria, puedan ofrecer transferencia de tecnología, realización de obras y financiamiento a muy largo plazo sea para el capital privado o el público de la Argentina.

Una opción estratégica, esta o la que sea, permitirá escapar a la oclusión que genera el “gobierno ex post facto” condenado a la marcha atrás.

Pero sin proyecto estratégico con una dinámica propia que le genere autonomía, el presidente Alberto Fernández estará condenado a un gobierno en temblor. Las construcciones tendrán que ser antisísmicas.

El corto plazo económico se llama dólar

El 2021 estará signado por la necesidad de dólares. Todo crecimiento está condicionado a la restricción externa y todo diseño de coyuntura está signado por el acuerdo con el FMI.

¿Hay en curso algo a favor? La debilidad de la divisa y la salud económica de China, más las noticias climáticas que no aseguran el nivel de la oferta, están haciendo revivir buenas viejas épocas apuntaladas en el precio de la soja: la que los kirchneristas odian y que tantos mimos les provee.Todo crecimiento está condicionado a la restricción externa y todo diseño de coyuntura está signado por el acuerdo con el FMI

Susurra el retorno de una suerte de viento de cola y se insinúa un empuje ¿parecido?, al que sacó al país del pantano de la crisis del 2000. Aquél pantano, generado por la contradicción estructural de la convertibilidad, había empinado la pobreza, generado una tasa insólita de desempleo, derrumbado a la economía.

Hoy, al pantano generado por las lluvias de Mauricio Macri, se le sumó, la pandemia y la vacilación que confunde de todas las decisiones económicas nacionales, la demora en el acuerdo con los bonistas, la confusión de las palabras de los aliados del Frente de Todos; el mal manejo inicial del BCRA, las interferencias kirchneristas al acuerdo con el FMI y a la política del ministro Martín Guzmán, están haciendo estragos tremendos; ratificado con una política anti exportadora a partir de la prohibición de exportar maíz para que baje el precio interno (desvinculándolo de manera absoluta del mercado externo) y así congelar ese costo en tanto insumo de la industria cárnica y de la alimentación, aunque ahí también se dio marcha atrás en cuestión de días.

No se puede seguir a los tumbos, a los autitos chocadores, a “no” “que no lo hagas” o volver a los días de Cristina Fernández de Kirchner porque, aunque quieran, no hay stocks para liquidar.

¡Que Fernández tenga una estrategia para gobernar! Es todo lo que se pide…y que ella abandone la jefatura ex post facto. Las dos cosas. ¿Es mucho?. (infobae.com

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