Diario de Deseado

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El dólar volvió a los $40 y el Banco Central le apunta otra vez subiendo las tasas de interés.

El Banco Central definió su estrategia de corto plazo para pelearle a la inflación. Persistencia y circulante escaso

 

El Banco Central anunció una vuelta de tuerca en la dureza monetaria para marzo después del "veranito" financiero de febrero que había posibilitado una baja de la tasa de interés.

Guido Sandleris, presidente del Central, respaldó en la semana el mal pronóstico de la inflación de febrero (una suba del orden del 4%) y adelantó los términos del comunicado que emitiría el último día de febrero reafirmando el plan de contracción de la cantidad de pesos en circulación y de tasas altas.

Además, anunció que las compras de dólares en el caaso de que la divisa cotice por debajo de la banda cambiaria serán de US$ 50 millones diarios y no US$ 75 millones como había sido el mes anterior.

Así definió un regreso a la dureza como respuesta a la "sorpresa" inflacionaria de febrero y no sería casual que haya ocurrido después de la visita de los funcionarios del FMI que se alejaron conformes con el cumplimiento de la meta fiscal ( déficit cero) pero no con el objetivo de reducción de la inflación.

En el salto de costo de vida del mes pasado tuvo una incidencia importante la suba de tarifas (casi un punto según cálculos privados) pero también fue clave el aumento de la carne. Para los economistas eso demuestra hubo subas tanto de precios precios regulados como los flexibles, que no esperaban.

Tal vez, por eso, es que el Central dijo que está dispuesto a comprar menos dólares con el objetivo de "reforzar su cautela" a la hora de emitir pesos.

Así el costado financiero de la economía parece tener definida su hoja de ruta de corto plazo: Vuelven las tasas al 50% anual de las Letras de Liquidez y, por tanto, habría que esperar una suba en las deplazo fijo para los ahorristas. Y eso se encamina, una vez más, a la ansiada busqueda de la estabilidad cambiaria. 

Pero, en el esquema actual, la estabilidad aparece asociada a la indexación cambiaria. En febrero el dólar mayorista subió 5,3% y lejos de una situación de atraso.

Sandleris destacó que el dólar de hoy está 59% por encima del nivel previo a la salida de cepo y validó el vínculo entre el tipo de cambio y la evolución de los precios. Pero todo indica que el acuerdo con el FMI habría dado por tierra con la posibilidad de favorecer algún atraso del tipo de cambio para moderar la escalada de los precios.

¿Es necesario seguir subiendo ahora las tarifas? se preguntaba sobre el fin de semana un funcionario destacado en el armado político de la campaña oficialista.

La pregunta no encuentra eco en la Casa Rosada pero el posible 4% de inflación en febrero golpeó fuerte la expectativa de recuperación del poder de compra de los salarios en la primera parte del año.

El presidente Mauricio Macri abrió una ventana al anunciar la suba de 46% en la Asignación Universal Por Hijo con parte de los fondos del préstamo del FMI. Eso es poner plata en los bolsillos de los más necesitados para enfrentar la inflación y , también, atender necesidades políticas.

Macri insistió en la apertura de la sesiones del Congreso que la baja de la inflación es el camino elegido para reducir la pobreza y mejorar el consumo pero, en el corto plazo, las subas de las tarifas, de los combustibles, de los servicios privados y de la carne fijan un marco complicado para empezar a discutir los aumentos de salarios de este año.

Según la letra del Central "la principal misión es reducir la inflación, que sigue siendo muy elevada" y "la perseverancia y disciplina monetaria son indispensables para bajarla". Y agrega estar "preparado para mantener este sesgo contractivo por el tiempo que fuese necesario".

Ese tiempo no responderá sólo a la decisión de los funcionarios en términos de matener una tasa de interés alta que haga efectivo el control de dólar.

Los tironeos entre técnicos y políticos son habituales y también lo es el aumento de la tensión en tiempos electorales. Casi un espejo de lo que vive con la relación peso-dólar.

Un esquema de tasas de 40% anual para los depositantes y de más de 50% para los bancos podría volver a ser la realidad de la estrategia defensiva en el intento de allanar el camino financiero hasta las elecciones de octubre. Pero los mercados también tendrán algo que decir.(Clarín)

QEPD. Marcas y carteles de lo que fueron máquinas fabriles, en una fundición en Florencio Varela. FOTO: MARCELO ABBALLAY

Los restos de metalúrgicas, calzado y textiles disparan el trabajo de las fundiciones. Con el sector fabril a menos del 60% de la capacidad, también se descartan máquinas nuevas.

 

Las cifras en base a las altas y bajas de empresas inscriptas en la AFIP marcan que hay más de 9 mil firmas menos, muchas de ellas del sector fabril que en los últimos meses convirtieron a las chatarrerías en verdaderos cementerios de la industria nacional. Las empresas del sector de la chatarra, metaleras, especializadas en los desguaces de plantas, relatan que su trabajo creció por el desarmado de máquinas, aunque también cayó porque por lo general trabajan mucho con el “scrap”, los desperdicios de metalúrgica y metalmecánica, que están entre las áreas  más golpeadas  por la recesión. Hoy el uso de capacidad instalada en las industrias fue cayendo, hasta llegar al 56,6% de diciembre pasado. Aunque en esa cifra operaron algunas paradas técnicas, muestra que más del 40% de la industria está ociosa. En las pyme, según los datos de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa, el uso de capacidad instalada es todavía menor: de 52,9%. En el caso de las metalúrgicas, hoy operan al 40% de su capacidad instalada: más de la mitad de sus fábricas están vacías. Y en textiles y calzados, donde se dieron también la mayor cantidad de desguaces, las fábricas solo trabajan al 30% de su capacidad. Pero la caída de la actividad industrial tuvo etapas. En la primera, con los primeros enunciados de “reconversión” y la apertura de importaciones, quienes vieron venir una caída de sus ventas y decidieron achicar sus fábricas, lograron ubicarlas en remates industriales, aunque no todos. Según Adrián Mercado, firma de negocios inmobiliarios y remates, las subastas crecieron y las firmas llegaron a vender sus máquinas a la mitad de su valor. Las que tienen más espaldas, esperan que la actividad repunte para volver a poner en marcha sus máquinas. “Hicimos muchos cierres de fábricas en este momento. Trabajamos muchas metalúrgicas y si las metalúrgicas cierran, nosotros no tenemos más trabajo”, explica Pablo Araujo, encargado de compras y logística de Purometal, una empresa con plantas en Florencio Varela y en Villa Ballester. “Se quintuplicó la cantidad de fábricas que llaman para hacer un cierre. Antes era cada dos meses, para achicarse. Y ahora directamente es para que vayamos a levantar todo”, agregó. También los empresarios textiles explican que sus competidores llamaban para ofrecer las máquinas. “Hay máquinas nuevas, y a buen precio. Pero nadie las compra porque no hay perspectivas de que el mercado vuelva a crecer. Tampoco hay financiamiento. Antes se podía aprovechar la oportunidad, pero ahora estamos concentrados en cubrir el capital de trabajo”, explicó un empresario del rubro. “Vimos máquinas que valían una fortuna, nuevas, y las hicimos chatarra”, agrega Araujo. “En una zapatería encontramos dos máquinas alemanas que no tenían dos años de uso. Y las tuvimos que cortar”, relató. Circuito.  La abundancia de metales a partir del desguace de máquinas, además, llega no solo a las chatarreras sino a las fundidoras, que también tienen stock y compran menos. Desde otra de las firmas especializadas en “scrap”, detallan que en el último año hicieron siete cierres de fábricas, como llaman al momento en el que tienen que ir a buscar todas las máquinas. “El nivel de trabajo para procesar desperdicios de la metalúrgica está bastante parado. La industria produce el 40% de lo que fabricaba el año anterior y eso hace que haya  un 50% menos de material que lo recibimos el año pasado”, remarca otro de los chatarreros que prefirió el anonimato. “Nos conviene que las cosas anden bien. Hay colegas que se alegran porque tienen cierres de fábricas para hacer, pero eso es pan para hoy y hambre para mañana. Prefiero que haya trabajo regular, con los desechos habituales de la industria. Pero nos llamaron bastantes metalúrgicas”. Para este año, según la Unión Industrial Argentina, se espera un primer semestre “en el que persista la caída de la actividad, con una recuperación relativa hacia la segunda parte del año en gran medida por la baja base de comparación y una tibia recuperación del consumo y el crédito”. Con todo, volverá a haber caída del 2% al 2,5% para el año. (Fuente www.perfil.com). 

FLEXIBILIDAD. Uno de los puntos que plantean los empresarios en su bosquejo de reforma laboral incluye una mayor flexibilidad en la distribución de las horas de trabajo FOTO: CEDOC

Lo impulsa una veintena de cámaras empresariales que dan forma al espacio C20. Los asesoran consultoras privadas y la UCC. Diálogo y puentes tendidos con los sindicatos.

 

Los empresarios de Córdoba reconocen, casi de forma unánime, la vocación de diálogo que logró construir la administración nacional. Recuerdan lo complicado que era acceder a funcionarios del anterior gobierno kirchnerista y también tienen presente lo mal que lo pasaban cuando alguno de esos despachos se abría o cuando recibían la visita del otrora súper poderoso secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Hoy los reciben, es cierto, pero la buena predisposición que encuentran se golpea de frente con la realidad del día a día. “Vamos a las reuniones, pero después no pasa nada. No importa a quien veamos, la situación empeora y ellos no hacen nada. Están atados de manos. Incluso (Dante, ministro de Producción y Trabajo de la Nación) Sica”, expresó un ejecutivo industrial días atrás. Ese malestar, sumado al incuestionable crujido de las finanzas de las empresas, caldeó los ánimos y sumó fracturas en el seno de las entidades empresarias, como graficó este medio hace 15 días. Parte de ese fastidio no solo se explica por la contracción del mercado y la caída de la actividad productiva que se constató esta semana cuando el Indec confirmó que el 2018 cerró con un signo negativo del 2,6%. Para los empresarios, el Gobierno sigue sin atacar de frente las reformas estructurales que, según ellos, harían más viable la competitividad del sector privado. En concreto, las promocionadas reformas tributaria y laboral. Aporte local. Para dinamizar la discusión por sus intereses, cada vez son más las cámaras y agrupaciones que generan sus propias estadísticas, como mostró la edición pasada de PERFIL CORDOBA. También hay otro plano, el de las entidades que buscan un mayor protagonismo en la concreción de políticas públicas. Uno de esos espacios es el C20, que reúne a una veintena de cámaras empresariales compuestas casi en su totalidad por firmas pyme. El año pasado mantuvieron en agenda dos grandes frentes: el ‘Costo Córdoba’ desde el que denunciaban las erogaciones extras que deben enfrentar las empresas locales solo por estar radicadas en la provincia; y la inviable realidad de una Epec que castiga con las tarifas energéticas más altas del país por contraprestación de un servicio muchas veces deficitario. Esa entidad bosqueja un proyecto propio de reforma laboral e impositiva para elevar a la Nación. Así, recibe asesoramiento de economistas y consultoras privadas sobre los ejes centrales a considerar. PUBLICIDAD A través de un comunicado la organización precisó: “El C20 estará abocado a la elaboración de una propuesta de reforma laboral, con asesoramiento jurídico y contable, que incentive la creación de puestos de trabajo, beneficiando a los trabajadores a través de un modelo que garantice la continuidad de las empresas, el trabajo genuino a largo plazo y un eficaz sistema de retiro que dé, además, acceso a créditos y a la vivienda para la masa trabajadora. A nivel impositivo se pretende eliminar los impuestos distorsivos, eliminar el impuesto al cheque, etc. De esta manera se ampliaría la base recaudatoria, con la consecuente disminución y/o eliminación del trabajo irregular”. Puntos centrales. En materia de reforma laboral, algunos de los ejes que suman los empresarios incluyen un sistema de indemnizaciones inspirado en la Uocra, en el que se realizan aportes mensuales para un fondo de desempleo que luego retira el trabajador en caso de ser despedido; una homologación en la cantidad de días destinada a las vacaciones para equiparar los costos entre las distintas empresas y la incorporación de un régimen de flexibilización de la carga horaria, entre otros. En diálogo con PERFIL CORDOBA, uno de los referentes del C20 explicó: “Estamos trabajando en un proyecto, comenzando a discutir y sumando asesoramiento. En principio pasa por implementar un sistema similar al que mantiene la Uocra con sus afiliados. Ellos tienen un aporte mensual que va a formar un fondo de desempleo. De esa manera, cuando el empleado se desvincula de la empresa lo único que tiene que pagarse son los días trabajados. Cobran eso que tienen ahorrado. Hay que hacerle mejoras porque tiene que evitarse que el empleado cobre los valores históricos depositados. No puede ser que si tiene tres años de antigüedad y en su momento aportó $100 luego se le den $100. Tiene que haber una actualización a través de la cotización de la UVA y esos fondos tienen que ser administrados por fondos fiduciarios. Hoy esa plata va a un banco y no se trabaja, está ahí parada y se la come la inflación”, precisa la fuente. Para el empresario, uno de los objetivos sería poder emplear parte de esos fondos re tenidos en el financiamiento de la construcción de viviendas. Un aspecto central es, entonces, determinar la alícuota que se debe aportar mensualmente para ese fondo de desempleo, algo que ya están estudiando. “Otro punto es plantear una mayor flexibilización horaria. Acá no quieren cambios y se dice que en Brasil quieren esclavizar a la gente, no es así. Les queremos dar tanto al empleado como al empleador la posibilidad de que elijan mejores horarios y que les sirva a las dos partes. Una persona tiene que trabajar 44 horas semanales, pero a lo mejor la empresa necesita que una parte entre a la mañana y otra a la tarde o el empleado irse antes. Hacerlas convenientes y no tan rígidas, que sean flexibles para las dos partes. Eso es algo que va a ayudar muchísimo a la empleabilidad”, apunta el empresario. Con respecto a las vacaciones, la modificación se sustenta en la supuesta discriminación que deben enfrentar las empresas y organizaciones con personal con antigüedad, frente a las empresas nuevas o que incorporan personal. “No puede ser que una empresa nueva tenga costos laborales menores a otra que tiene 30 años. En una los empleados tienen un mes de vacaciones, en la otra 14 días. Deberíamos unificar, que todos tengan 30 días de vacaciones, sería un costo parejo para todos”, destacó el ejecutivo. Universidad y sindicatos. El viernes, los empresarios que trabajan en el armado de esta propuesta tuvieron un encuentro que se prolongó durante varias horas. Pero la mesa de trabajo fue más amplia y no se restringió a las sillas de los industriales y comerciantes pyme de Córdoba. También se acercaron consultores privados, miembros de la Universidad Católica de Córdoba e incluso de representantes locales de varios sindicatos. Este es uno de los puntos clave para los empresarios, poder sumar los aportes y apoyos de distintos espacios e incluso del gremialismo, para trabajar en un proyecto de reconversión laboral e impositiva que salga con el mayor grado de consenso posible. “Se hizo un acercamiento con los sindicatos. Y es un paso muy importante. El foco del trabajo son los cambios en el mercado laboral y la reforma impositiva, pero siempre pensando en una mayor generación de empleo”, destacó otro empresario industrial que trabaja en la iniciativa. Costo Financiero. Este será otro de los ejes de análisis en los que se enfocarán para llevar iniciativas a la administración nacional. Apuntarán a que se logre bajar el costo de las comisiones bancarias y las tasas de interés, dos variables que hoy cierran la puerta a la mayoría de las empresas que buscan tomar deuda para iniciar proyectos o incorporar capital de trabajo. Siguen en agenda. Este año, el C20 insistirá en dos reclamos que elevará al Gobierno provincial y que viene planteando desde el año pasado: ◆ Costo Córdoba: será el principal tema a tratar en este 2019. Siendo profundamente enérgicos en el reclamo y solicitando cuentas claras al Gobierno provincial, gasto en publicidad de Gobierno, crecimiento de la planta estatal, reclamo de la baja de Ingresos Brutos, etc. ◆ Epec: frente a la imposibilidad de acceder a una auditoría privada durante el 2018, el C20 insistirá en acceder a mayor información sobre el funcionamiento de la empresa. El grupo empresarial considera que el desempeño de Epec es pésimo y esto deriva en altísimos costos para las empresas, en algunos casos prácticamente imposible de afrontar, impidiendo un mejor funcionamiento, y poniendo en riesgo la permanencia y las fuentes de trabajo de un sector fundamental para la economía. (Fuente www.perfil.com). 

APERTURA DE SESIONES EN EL CONCEJO. En su último discurso frente al ejecutivo municipal, el intendente repasó la gestión. FOTO: FINO PIZARRO

En el mensaje, el intendente resaltó la estabilización de los números y la modernización del Estado, que constituyen importantes avances, aunque mantienen cuentas pendientes.

 

El balance de gestión que propuso el intendente en su discurso de apertura de sesiones tomó como punto de partida las condiciones en que recibió el municipio en 2011. Al inicio de su mensaje recordó la situación de virtual quebranto fiscal del municipio por deudas que alcanzaban los 11 millones de pesos en aquel momento. Y en otro tramo de la presentación, hizo referencia a los avances municipales en materia de transparencia, apertura de datos y en la importancia de las metas de gestión como instrumento de planificación y control. Dos aspectos son propicios para un análisis algo más detallado del legado fiscal e institucional de Ramón Javier Mestre. La dinámica fiscal. La ecuación financiera de un municipio va mucho más allá del resultado déficit/superávit. El origen de los recursos tributarios, el destino del gasto y las relaciones entre estos, son dimensiones importantes del análisis presupuestario. Un elemento crítico de las erogaciones de la ciudad es el gasto en personal. El régimen de responsabilidad fiscal ya derogado, establecía una serie de metas para reducir progresivamente la incidencia del gasto en personal hasta llegar al 52% del total. Los datos publicados por la gestión mestrista muestran que aquel objetivo se cumplió significativamente, reduciendo el impacto de la partida Personal hasta el 43,5% del gasto total, según datos provisorios del año pasado. No obstante, la cifra arrastra una imprecisión, Existe un volumen de recursos difícilmente precisable que se destina a abonar remuneraciones y que se registra en otras partidas presupuestarias. El caso de becarios, monotributistas o empresas tercerizadas que brindan servicios como la limpieza son un ejemplo de esto. La contracara del gasto en sueldos son los fondos destinados a bienes de capital y trabajos públicos, ya que es tos tienen un impacto directo y duradero en el patrimonio público y la calidad de vida. La gestión muestra aquí también un desempeño positivo en los últimos años, al mejorar el bajo nivel de inversión pública que había dejado a la ciudad en situación precaria. Aun así, la persistencia del deterioro en aspectos elementales de la infraestructura como el mantenimiento del espacio público (calles, plazas y parques) contrasta con los crecientes volúmenes destinados en el gasto público. En lo relativo a los ingresos, la fortaleza de la ciudad siguen siendo los recursos tributarios propios, que le permiten cubrir alrededor del 55% del gasto total. Esto le permite una mayor autonomía financiera, dependiendo así en menor medida de las transferencias automáticas, o no, de los gobiernos provincial o nacional. Las relaciones fiscales intergubernamentales entre la Capital y el Gobierno provincial estuvieron marcadas por los vaivenes de las relaciones políticas entre Mestre y De La Sota o Schiaretti. A diferencia de los abiertos enfrentamientos o alineamientos de sus predecesores en el Palacio 6 de julio, el intendente mantuvo un tenso equilibrio. Por un lado, la coparticipación provincial le llegó de acuerdo a lo previsto en la normativa, pero por el otro los fondos discrecionales que maneja el Gobierno provincial no tuvieron a la ciudad como su principal destinatario, al igual que la mayoría de los intendentes radicales. Ello no impidió recurrir en algunos casos al bypass fiscal y acceder a fondos directos de la Nación, una práctica inaugurada por el kirchnerismo que el macrismo mantuvo en cierta medida. En el período analizado, las transferencias desde Nación o Provincia al municipio representaron aproximadamente el 35% de los recursos totales. Calidad institucional. La apertura de datos de la gestión a través de un portal web es, por simple que parezca, uno de los avances más importantes en materia de reforma y modernización del Estado municipal. La iniciativa fue pionera en nuestra provincia y ha sido objeto de múltiples reconocimientos por parte de organizaciones independientes, lo que evidencia el profesionalismo con que fue encarada. Aquí también, el atraso de gobiernos anteriores realza el logro de esta política. Aun así, la consolidación de este proceso de apertura y su impacto efectivo en la transparencia de la gestión municipal dependerá en gran medida de su incorporación a la cultura organizacional. En este sentido, queda mucho por avanzar y los nueve meses que restan de gestión deberían ser una oportunidad en este sentido. En concreto, en lo que hace a la transparencia presupuestaria, la calidad y accesibilidad de la información es insuficiente. La Cuenta General del Ejercicio, que contiene el registro final de los movimientos financieros de un año, está publicada para los años 2014 a 2017. Si bien la ausencia del documento de 2018 se explica por la etapa preliminar del proceso de cierre y está dentro de los plazos previstos, es injustificable que no se publiquen los años 2012 y 2013, de esta misma gestión. Y otro dato desconcertante es que los documentos son archivos escaneados del original, lo que dificulta el procesamiento sencillo de los datos. El nivel de desagregado de la información es insuficiente. Tampoco se incluyen definiciones conceptuales básicas o documentos aclaratorios. Esta situación se replica para el caso de los informes de ejecución trimestral. Todo ello impide el seguimiento del avance en la implementación de programas y políticas, evaluar con precisión las políticas públicas y determinar en qué medida estas responden eficientemente a las demandas ciudadanas. Publicado no quiere decir accesible ni comprensible. En este aspecto, es notable el contraste con la información financiera que difunde la Provincia. Temprano en su discurso del viernes el intendente Mestre mencionó su intención -ya puesta en acto con el proceso de interna de Cambiemos- de ser el próximo gobernador de la provincia. Claramente el suyo fue un mensaje de balance de gestión sobre el cual fundar su propuesta electoral para enfrentar al poder político con el que convivió durante siete años. Pero algunas de las banderas que enarboló están algo desteñidas. (Fuente www.perfil.com).

En varias oportunidades, el presidente de la Nación se refirió al estado de "ausencia" al que sometió la demencia senil al antiguamente exitoso empresario.

 

La salud del empresario Franco Macri, quien murió este sábado a los 88 años, se había deteriorado considerablemente en los últimos años. Su familia había revelado en varias ocasiones que su salud física y mental iba en declive al punto de no poder presentarse a brindar declaración indagatoria ante la Justicia después de ser citado por el juez Claudio Bonadío como parte de su investigación en la megacausa de corrupción en la obra pública en la gestión kirchnerista. La salud del anciano empresario comenzó a deteriorarse en febrero de 2018, después de ser hospitalizado por una fractura de cadera en el Hospital Italiano. Desde entonces su salud mental entró en una etapa de sostenido deterioro, y hoy se encuentra en su casa, con cuidados paliativos. Su hijo, el presidente Mauricio Macri, había revelado en una entrevista que su padre había quedado postrado y con pocos momentos de lucidez. "Lo único que espero es que me toque una muerte rápida”, dijo el mandatario en diciembre. “Tampoco me quiero quedar atrapado en la vida como le está pasando a mi padre que está acá y no está acá. Ya hace más de un año que esta postrado y si tiene algún momento de lucidez la debe pasar muy mal", sostuvo y remató con un crudo recuerdo: "el último trato consciente que tuve me pidió que le de una pastillita para sacarlo de acá". Los problemas de salud para Franco habían empezado seriamente en 2015, y dos años más tarde le fue diagnosticada un principio de demencia senil. "Es difícil sostener una charla continua con él, que no se te vaya y no se pierda", dijo el presidente sobre su padre, afirmando entonces a la revista Noticias que padecía "un proceso de demencia". "Cuando amanece, tiene un par de horas de extrema lucidez y después te empieza a repetir las cosas… Te hace historias y relatos raros, y vos decís: 'Papá, eso nunca sucedió'. Y te lo discute y te repite". El empresario el italiano naturalizado Francesco Franco Macri nació en Roma en 1930 y emigró a la Argentina en su juventud. Con su primera esposa, Alicia Blanco Villegas, de ascendencia española, tuvo cinco hijos, de los cuales el menor es el actual presidente de la Nación. Instalados en Tandil, Franco se convirtió el típico emprendedor de éxito hecho estaba construyendo un emporio empresarial en los ramos industriales de la construcción y autromotriz.  (Fuente www.perfil.com). 

La profesora de la escuela municipal de Tango Patricia Nahuelquín informó que comenzaron con las inscripciones, los interesados pueden dirigirse a la Casa de la Cultura de 8 a 13 hs. “Todos los que tengan ganas de aprender a bailar pueden hacerlo, para el tango no hay límite de edad” aseguró.

“Las clases son en Gregores 975, como el año pasado. El taller arranca con todo, al principio cuesta que se sumen hombres, pero después se van incorporando y cambiando de compañera. Para aprender a bailar no hay límite de edad, pero a veces lo que sucede es que si va un niño o un chico solo, es difícil lograr que baile porque no lo puedo poner con un adulto por eso lo ideal es que vayan en pareja. Después una vez que comience vamos ir dividiendo los grupos”, relató la profesora.

Las clases inician el 11 de marzo y la cuota por ser taller municipal es de $240.-. El desafío para este año, según Nahuelquín, “es poder continuar trayendo capacitaciones para mejorar y acompañar la evolución de la disciplina”, comentando que ella permanentemente está participando de cursos y talleres que se dictan en otras localidades.(Municipalidad de Puerto Deseado)

Sandalias con las medias viralizadas en las redes sociales generaron hasta tuits con Justin Bieber y el look millennial. Duran Barba cree que fue hecho a propósito. FOTO: ABALLAY

Quiere presidir un gobierno de unidad nacional armando una concertación de peronistas, radicales, socialistas, partidos provinciales, desarrollistas y sectores independientes.

 

De alguna manera lo define decir que es el más radical de los peronistas o el más peronista de los radicales? —Fui miembro del gobierno de Alfonsín viniendo del peronismo. En 2007 hubo una candidatura mía peronista-radical. Tengo un diálogo muy bueno con los radicales, al mismo tiempo que mi pertenencia de toda la vida ha sido en el plano de las ideas y la filosofía justicialista. —¿Quiénes fueron los mejores presidentes de la historia nacional? ¿Y qué porcentaje de cada uno debería tener un presidente argentino para salir de la crisis actual? —Cada presidente respondió a su época. Quiero empezar por Urquiza, que puso la piedra fundamental de la organización nacional. Lamentablemente, Buenos Aires no lo siguió con ese sentido de aristocracia política y de dominarlo todo. Pero las bases que puso Urquiza allí están. Sin duda, Sarmiento, por su trabajo educativo. Por su capacidad de entender el cambio de época y la necesidad de abrirse, Roque Sáenz Peña. Yrigoyen, en términos de incorporación a la vida política. Perón sin duda, es quien incorpora en el 46 a todos los excluidos económicos y sociales a la vida económica con perspectivas de progreso. Frondizi fue un gran presidente, el último con una visión estratégica del papel de la Argentina en la región y en el mundo. Alfonsín, sin duda, con mucho coraje, en un momento muy difícil, tomó la decisión, que muy pocos países tomaron, de que no quedaran indemnes quienes habían creado el horror que vivió la Argentina a partir de 1976. Duhalde, porque en poco más de año y medio fue capaz de entender que frente a la magnitud que tenía la crisis argentina, del derrumbe de la convertibilidad, se requería un gobierno de unión nacional. El, junto con Alfonsín, fue capaz de crear ese período, esa instancia de unión nacional. Roca también fue un gran presidente, al que le debemos la integración de la Patagonia a la Argentina, un espacio que figuraba como perteneciendo a Chile en los mapas. —Usted dejó de ser ministro hace 15 años; de ser candidato, hace diez. Las personas que tienen menos de 30 años no lo recuerdan. ¿Qué les diría de usted a todas esas personas que no lo conocieron? —Soy un apasionado por sembrar y plantar, es un preanuncio de la personalidad. Odio la rutina, creo en la necesidad del cambio, de crear uno mismo el cambio con sus acciones o saber interpretar lo que está pasando en el mundo y adaptarse a eso. Soy alguien que prefiere pasar un fin de semana o una noche con su mujer, sus hijos y su familia que ir a las fiestas y reuniones que toda sociedad tiene. Eso no va conmigo. —Defina a Macri y luego a Cristina. —Ambos tienen una vocación por el todo, creen que son los que han sido llamados a gobernar y, en consecuencia, pueden ignorar al resto, aun siendo minoritarios. Esa vocación por no reconocer que son simplemente la parte de un todo les da poca capacidad de diálogo. Se puede hablar, pero tienen poca capacidad de escuchar. —Un tema omnipresente en su eventual candidatura es la edad. ¿Qué ventajas y desventajas tiene para un país que lidere una persona de 76 años? —Para mí y para mi familia son todas desventajas. No me toca contestarlo porque cuando empezó a aparecer el tema de la eventual candidatura, mi primera reacción fue decir que le toca a alguien de la generación siguiente. Si existe o no, ya no me toca analizarlo. —Las encuestas están mostrando que hay una parte creciente de la sociedad que prefiere que sea usted. —Las encuestas las tomo con cuidado. Si estoy todavía en este proceso es porque advierto que en la sociedad hay una demanda fuerte de un cambio, de salir de lo que ofrecen Macri o Cristina, de una grieta profunda, sin el mínimo diálogo. La etapa previa de diálogo no se da ahí. Las dudas no son sobre la demanda, son sobre la oferta, la capacidad de armar un espacio con peronistas, justicialistas, radicales, socialistas, sociedad civil, partidos provinciales, desarrollismo. Armar eso es complejo, sobre todo cuando hay dos opositores que prefieren que haya una grieta, aunque parte de los argentinos nos estemos cayendo por esa grieta. —En los últimos tres meses, pasó a ser el candidato con más intención de voto por fuera de Cristina Kirchner y de Mauricio Macri. ¿Qué le gustaría que esas personas esperen de usted? —La Argentina lleva ocho años de estancamiento absoluto; hay una caída del ingreso promedio per cápita de los argentinos que lleva a que sea igual al de 2007. Esto en un mundo que sigue progresando, con nuestros vecinos avanzando en todos los planos. La clave es que salgamos de este estancamiento, de un país cuyo sistema educativo y de salud no solo se ha deteriorado, sino que es cada vez más desigual entre sectores sociales, de un país en el cual la ley importa relativamente poco, donde la Justicia llega tarde, e intervenida en muchos casos, de un país donde de un lado hay marketineros y del otro seudoideólogos que no hablan entre sí y no quieren un proyecto claro de país. Eso es lo que la población argentina quiere y tiene derecho a demandar. —Aparecieron versiones de que cobraría una jubilación de cientos de miles de pesos. ¿Es así? —Es un detalle de lo mal que funciona el sistema democrático argentino. No estoy jubilado, no pedí la jubilación que pude haber pedido como ministro, no cobro ninguna jubilación. Hace pocas horas  me dijeron que no hable por teléfono porque está intervenido. Es evidente que parte de los aparatos del Estado, antes y ahora, es usada para lo que no debe ser usada. —¿Por qué no se jubiló habiendo podido hacerlo? —No lo necesitaba. Me pareció que en un contexto grave como el de la Argentina podía hacer esa minicontribución de no recurrir a fondos públicos. —En sus últimos libros usted repite continuamente su diferenciación como tercera vía de los “ortodoxos conservadores extremos” y de los “populistas extremos” que no le hicieron bien al país. ¿La tendencia al extremo se expresa en economía en diferentes ciclos, como privatizador-estatizador, intervencionista-desregulador? ¿El problema es más cultural que económico: la pulsión a cualquier extremo? —Sí, atravesó toda la historia argentina. El concepto de Aristóteles del justo medio, no como opción que tomás una vez, que elegís frente a cada circunstancia de la vida, que define como virtud ética, no es lo que predominó a lo largo de la historia argentina. Y mucho menos en los últimos años. —En su libro de 2015 volvió a cargar contra el kirchnerismo acusándolo de “falso progresismo de los años 70, que salvo algún caso puntual se trataba más de una postura ‘para la gilada’ que de convicciones sustentadas en bases firmes (…) lo que los franceses llaman ‘la gauche caviar’, la izquierda caviar que refleja una combinación de discurso de izquierda y formas de vida burguesa”. Allí usted excluyó expresamente a Néstor Kirchner, pero no a Cristina. ¿Su crítica incluye a la ex presidenta? —En los primeros tres años del gobierno de Kirchner se hicieron cosas importantes. En primer lugar, la continuidad de todas las políticas que se habían iniciado con la administración Duhalde para salir de esa fenomenal crisis que fue la de 2001/2002. Más de 20% de caída del producto, más del 50% de la población en pobreza, 18% de desempleo. Y por primera vez también la continuidad del equipo. Eso no es poco. Después, haber respaldado al equipo económico, contra la opinión de los asesores más cercanos, en una renegociación de la deuda extremadamente compleja con el Banco Mundial, con los acreedores privados. El peso de la deuda que se había ido acumulando a partir del régimen militar, y después con la convertibilidad, ponía a la Argentina en una situación de dependencia por largos años si no se renegociaba bien. En el momento en que asumimos había alta inflación, déficit fiscal, déficit en la cuenta corriente. Cuatro años después teníamos superávit fiscal, récord histórico en 108 años, superávit de cuenta corriente, superávit energético, la inversión estaba en un pico del país. Entonces viene la tentación de hacer populismo. Uno de los problemas de la Argentina es que sale bastante rápido y mal de los momentos de relativo bienestar. La tentación, y esto les ha ocurrido a muchos gobiernos de muchas tendencias, es que ahora ya está, ahora gastemos en lugar de pensar en términos estratégicos. En octubre de 2005, yo había anunciado la creación de un Fondo anticíclico para disponer del superávit fiscal como un seguro, se habían bajado impuestos a las pymes, y no era, evidentemente, lo que el presidente, en el fondo, quería para el mediano plazo. —¿Usted excluye también a Cristina de ese falso progresismo de los años 70? —Nadie se preguntó, en un país cuya economía no crece para solventarlo, cómo se hacía para pasar de 7 millones de personas que cobraban salario del Estado, jubilaciones, pensiones, la asignación universal por hijo, a 19 millones. Durante el gobierno de la presidenta Kirchner se pasó de 7 a 17 millones, y en el gobierno de Macri se pasó de 17 millones a 19. Eso es populismo. La inflación tiene que ver con la emisión monetaria destinada al financiamiento de buenas intenciones, pero cada vez más necesarias en un país estancado. Dentro de dos años, en lugar de 19 van a ser 21 porque la economía está estancada, no se crea trabajo. El filósofo, politólogo que inspiraba a la presidenta, Laclau, decía que no se había sido lo suficientemente confrontativo, que había que hacer más profunda la grieta. Esas son manifestaciones de populismo. —¿La grieta produce consecuencias económicas? —La grieta política lleva a políticas que profundizan la grieta económica, la cual, una vez profundizada, realimenta el aspecto político. —En sus varias disidencias con Kirchner una vez le dijo: “Nada más inútil que un ministro que siempre dice sí”. Si usted fuera presidente, ¿toleraría ministros que le dijeran no? —No toleraría ministros que me dijeran siempre que sí. Sospecho de la gente que siempre elogia o dice sí. Se necesitan equipos que sean mejor que uno. Hay que apuntar para arriba, no para abajo. —Usted pidió que Bordón fuera embajador en los Estados Unidos durante el complejo proceso de renegociación de la deuda y la Argentina lo propuso como presidente de la Unasur en el período de Macri. ¿Bordón sería parte de su equipo de gobierno? —Sí. Hoy ocupa la embajada en Chile, y dentro de sus posibilidades está haciendo un trabajo importante. —¿Valora a María Eugenia Vidal y a Horacio Rodríguez Larreta al frente del gobierno de sus distritos, el primero y tercero mayor de Argentina? —Claramente. Puedo tener disidencias sobre ciertas prioridades, si es más importante hacer bicisendas que mejorar la educación, que no ha mejorado. En la Ciudad se ve a alguien con capacidad de iniciativa y gestión, y Buenos Aires es varias provincias en una, con características muy distintas, y sujeta a la política nacional. Si el esquema económico nacional no funciona, es relativamente poco lo que la gobernadora puede hacer. —En el capítulo titulado “De rodillas, nunca” de su libro “Construyendo la oportunidad”, hizo una crítica severa a Alfonso Prat-Gay por querer intervenir a favor de los acreedores durante la renegociación de la deuda, siendo el presidente del Banco Central. ¿Cómo evalúa la gestión de Prat-Gay ya como ministro de Hacienda en la renegociación con los holdouts? —Un solo dato. Si bien las circunstancias históricas son distintas, a veces los números valen más que mil palabras. Nosotros pagamos 25 centavos por cada dólar, y eso permitió hacer una renegociación voluntaria en más del 76% de la deuda, lo que es considerado en el mundo un tema cerrado. Con los holdouts, se pagó un 1,50 por cada dólar. Saquen sus conclusiones. —En este mismo capítulo del libro citó a Ortega y Ga-sset diciendo que “uno de los defectos de muchos políticos, o de quienes actúan en política, es la ausencia de vida interior o de personalidad definida, lo que los convierte en un histrión camaleónico”. Por su experiencia, ¿es habitual en los políticos? —Sí, todos lo sabemos. Hay muchas volteretas en la política. —En los Estados Unidos, Bernie Sanders se lanzó como candidato presidencial a los 77 años, y se habla del fenómeno de los millennials socialistas porque Sanders sacó más votos jóvenes en las primarias de 2016 que Trump y Hillary Clinton juntos. ¿Qué comparación hace de usted mismo con Sanders y de los jóvenes votando por “viejos” rebeldes? —Más allá de la edad, hay gente con capacidad de mover un poco el escenario, de luchar contra lo dado. Sanders lo ha hecho, y el Papa cuando nos dice: “Hagan lío” –en el buen sentido de la palabra. Es cambiar algunas estructuras. No las rompan, pero traten de cambiarlas. La rutina no me gusta, no solo en términos personales, sino tampoco de la sociedad. Una sociedad con rutina es una sociedad que no crece. —Hay un tuit de Justin Bieber usando sandalias con medias junto con una foto suya en Cariló. —Me pareció sensacional porque, además, decía nuestro Justin Bieber. Si estoy de vacaciones en mi casa, estoy como me da la gana. —Duran Barba cree que las sandalias con medias fue una estrategia suya pensada para lograr atraer todas las miradas. —Pobre. —¿Qué fue lo que pasó? —Yo ni sabía que hay derecho y revés en las medias, y que hay que poner el logo en un lugar o del otro. Iba a venir a visitarme el senador Pichetto, con quien tenemos buen diálogo y sé que es muy formal, así que estaba en el dormitorio de mi casa con los pantalones largos en la mano cuando mi mujer me dice que ya habían llegado. Entonces, dejé el pantalón y salí a atenderlos. Se armó un sainete. —Lo benefició ese sainete. —Estuvo el grupo Perfil atento a lo que pasaba con la moda. —Buenos Aires tuvo que ser fundada dos veces, este mismo diario precisó dos fundaciones, y decenas de realizaciones importantes de la historia requirieron dos intentos hasta tener éxito. Cuando usted fue candidato presidencial en 2007, se pasó un año sin confirmar que lo sería, y eligió a PERFIL para dar su primer reportaje largo el 28 de mayo de 2006. ¿Qué diferencias encuentra entre aquella oportunidad y esta, 12 años después? —La situación, desde el punto de vista político, es muy distinta. En 2007 teníamos superávit de cuenta corriente, superávit fiscal, tasa de crecimiento del 9%, la deuda estaba reestructurada. Ganar en esas condiciones era muy difícil. Quise mandar un mensaje de consensos porque el gobierno se estaba acercando a la creación de una grieta y se habían producido en 2006 una serie de cambios de orden económico y político importantes. En 2006 se reimplantan los superpoderes presupuestarios que habíamos eliminado, sale un proyecto para el control del Consejo de la Magistratura, se transforma la UIF en un ente unipersonal designado por el Poder Ejecutivo, se había intervenido el Indec al principio de 2007. En lo económico, se había dejado de lado la creación del Fondo anticíclico, se había dejado morir en el Senado una rebaja de impuestos importante para las pymes. Ya no era lo mismo. El presidente tenía derecho a hacerlo, pero uno tiene derecho a dar su opinión acerca de los cambios y la política que instrumenta. El 2007 fue eso: una agitación de bandera diciendo cuidado. En política internacional se llegó al error, desde el punto de vista electoral, de decir que el chavismo iba a terminar mal. Lo único que se logró fue perder algunos miles de votos. Las cosas no habían llegado a su maduración para que se comprendieran. —Habría sido más fácil ser presidente de la Argentina en 2007 de lo que va a ser en 2019. —Infinitamente. Los superávits gemelos que habíamos construido habían empezado a bajar, pero todavía estaban ahí. La deuda estaba reestructurada. Con el agregado que en 2007 se produce suba en los precios internacionales. Se dice que la Argentina salió de la crisis por los precios internacionales. Grosera mentira. —¿Es un poco masoquista querer ser presidente en 2019? —Sin duda. Las circunstancias empujan más que el querer. —¿Qué diferencia hay en su método “paso a paso” o su frase sobre que los problemas se solucionan “con plata o con tiempo”, y el gradualismo de Macri? —La dirección de la política. Yendo paso a paso, poder terminar en el infierno. Terminamos en el infierno, terminamos en el Fondo. Fue una dirección equivocada desde el principio. Punto. —En aquel reportaje me dijo que estaba más cerca de Kirchner que de Macri. Tras 12 años, ¿se siente más cerca de Cambiemos, la evolución de Macri hacia el centro, que del kirchnerismo, la evolución de Néstor Kirchner en Cristina hacia la izquierda? —Los dos fueron hacia los extremos. La vocación que tiene Cambiemos por quedarse con todo, es innegable. La misma vocación con contenido ideológico distinto, o con una praxis distinta, porque a veces darle contenido ideológico a esto es darle demasiado peso. Han creado otra vez en la historia argentina una grieta de profundidad. —En 2006 usted me dijo que estaba más cerca de Kirchner que de Macri. Hoy me dice que está igual de lejos que ambos. —Absolutamente. —Usted citó al primer Premio Nobel, Jan Tinbergen, quien decía que “la calidad de un programa económico, su éxito o su fracaso, debe medirse por los márgenes de maniobra que le deja a quien lo sucede”.  ¿La economía que el gobierno anterior le dejó a Macri el 10 de diciembre de 2015 era peor o mejor que la que Macri dejará para el 10 de diciembre de 2019? —Era muy mala y ahora es peor. El final del gobierno anterior fue de absoluto estancamiento. La inflación ya era alta, la verdadera, no la trucha. Esta inflación es mucho más alta. Ahora tenemos deuda externa, que va a ser un problema en profundidad para la Argentina. —Siguiendo lo que decía Tinbergen, finalmente Kicillof fue mejor ministro de Economía que los ministros de Cambiemos. —Ambos les dejaron al siguiente una situación peor. Las cosas se dan por acumulación. Son igual de malos, son etapas distintas. La política anterior llevó a la recesión, a la perdida de superávit del país, al final había aumentado la pobreza y la inflación. Ahora hay más inflación, más pobreza, es un proceso acumulativo. —En su reunión final con Néstor Kirchner usted escribió que le dijo: “Hacer macroeconomía ortodoxa es fácil. Te ganás el apoyo de los sectores financieros locales e internacionales con solo subir la tasa de interés e, incluso, de los empresarios del sector productivo real, a los que en los 90 les lavaron la cabeza. No tenés que ocuparte de tomar muchas medidas de carácter sectorial. El efecto de la política general termina reflejándose en algún momento en una parte de la economía, pero lleva tiempo”. Pero con la heterodoxa se trabaja más y si se lo hace bien, se crece antes. ¿Se podría decir que quienes practican economía ortodoxa es porque no saben cómo hacer bien la heterodoxa o quieren trabajar menos? —O reflejan intereses. ¿Cuál es la economía actual? Tasa de interés y un dólar planchado. Los elogios son que no subió el dólar, aunque para que no suba el dólar haya que subir la tasa y eso genere sacar de circulación buena parte de la producción. Ochenta años atrás, el economista más importante del siglo, Keynes, advirtió que cuando se desarrolla el sistema financiero, el crecimiento de las actividades especulativas termina desplazando a las actividades productivas. Eso es la Argentina hoy. Elogiar porque el dólar está atrasando sin moverse, con tasas de inflación de entre 3 y 4%, y porque la tasa de interés está en niveles del orden del 50%, con tasa en las tarjetas de crédito de entre 80 y 120%, es muy tonto o hay un interés. —Con esa misma política, en diciembre de 2017 también había dólar planchado y tasas del 40 y pico por ciento, y al Gobierno se le fue de las manos. —El mercado lo corrigió. —Los interesados parece que no le respondieron en la medida de su conveniencia. —Los interesados, cuando huelen que hay riesgo, dan la vuelta y se van. Es lo que pasó desde diciembre de 2017 hasta abril de 2018. Siempre es mejor cambiar porque uno se da cuenta de la situación y la modifica. El Gobierno no lo hizo, el mercado lo corrigió brutalmente, pero eso le dio una oportunidad. Un tipo de cambio más realista, con precios de la economía más acordes, con una economía con un capítulo productivo. Volvió a caer en la tentación: otra vez dólar planchado, tasa a niveles más elevados. —Usted dijo: “Las sociedades se forman por capas, como capas geológicas, cada uno aporta cosas y, en consecuencia, hay que construir sobre lo que existe, corregir las cosas que pueden estar mal, pero siempre hay alguna cosa que está bien”. ¿Qué hizo bien Macri? —Las low cost. Le doy extrema importancia a que hoy Córdoba es un centro importante, que Salta está en condiciones de serlo, que haya vuelos desde Neuquén y de Cataratas a Europa sin pasar por Buenos Aires, y que haya una conectividad interna. Y eso hay que defenderlo. Es posible que haya intento de marcha atrás. —¿Eso es lo más importante que hizo Macri? —Eso y el metrobus. —Su candidatura, ¿le sacaría más votos a Macri que a Cristina? —No lo sé. En este proceso de crear conciencia, tengo cuidado de no dejarme tironear ni para un lado ni para el otro de la grieta. —¿Macri es más, menos o igual de corrupto que Cristina? —Que lo decida la Justicia. —¿Su percepción? —El tema es demasiado complejo y las formas son muy distintas. Es una injusticia que se hable de gente o de empresas o funcionarios. Que lo decida la Justicia. —Para los chinos, toda crisis era una oportunidad. Pero la Argentina cada oportunidad la convierte en una crisis. Se decía que el kirchnerismo le había dejado un plan bomba al gobierno de Macri. ¿Había una oportunidad de que Argentina lo convirtiera en una crisis, o había una crisis realmente cuando asume Macri? —No había nada que implicara una situación de crisis aguda como en 2001 o 2002, pero sí una situación de estancamiento con inflación en lo económico. En lo político, una grieta a punto tal que no pudieron hacer una transmisión del mando en condiciones adecuadas. Cada cual dice que el culpable fue el otro. —¿Pero había una oportunidad que la Argentina malogró? —Sí. Se equivocó el camino de vuelta. La discusión no es sobre el método del paso a paso, el problema es que el Gobierno erró con las políticas claves. Con algunas ingenuidades, como creer que la economía iba a arrancar por la vía de la inversión. En el mundo capitalista, al cual pertenecemos, afortunadamente, la primera pregunta de un inversor es si voy a tener rentabilidad, pero no en 50 o 20 años: al segundo o tercer año el empresario busca rentabilidad. En la Argentina, no había consumo, había dólar atrasado y no había posibilidad de exportar. Entonces, explíqueme usted de dónde sale la rentabilidad. Todo lo demás eran discursos vacíos, por eso la economía no arrancó. Se equivocaron sobre cuál iba a ser el tractor que haría arrancar la economía. —¿Cómo podría haber arrancado? —En primer año de economía uno aprende que el crecimiento depende de tres factores de la producción: recursos naturales, mano de obra y capitales disponibles. Recursos naturales hay. Hay 8 millones de personas que están desocupadas o subocupadas, o están fuera del mercado de trabajo porque buscar trabajo cuesta y no hacen el intento o están en actividades de nula productividad económica y nula protección social. Los países que tienen mucha población en edad de trabajar tienen un bono demográfico. La Argentina tiene 8 millones disponibles y no los usa. Durante los 4 años del gobierno de Macri, no solo no vinieron inversiones, sino que siguió saliendo capital. Se va porque no hay demanda, no hay condiciones para invertir. —¿El capital de inversión es el de los propios argentinos? —Por supuesto. La Argentina es demasiado inestable política y socialmente. En 2002, cuando la economía arranca, los bancos estaban quebrados, en consecuencia, no había crédito y la economía creció 9% durante 4 años; al final, los bancos ya se habían recompuesto. ¿De dónde sacaron el capital de trabajo? —Vinieron los argentinos que tenían dinero en el exterior —Vinieron. Después empezaron a llegar inversiones. El nivel de inversiones extranjeras en 2004/2005 es superior a cualquiera de los períodos de Macri. En general, en la Argentina ha sido baja, pero fue más alta en ese momento que en todos estos años. —Cuando usted deja el gobierno, la soja estaba a menos de 220 dólares la tonelada y durante los cuatro años de Néstor Kirchner, no pasó los 250, mientras que Cristina Kirchner la tuvo en un promedio de 500 dólares la tonelada la mayor parte de sus ocho años de gobierno. ¿Ese doble del precio fue en parte la maldición de la burbuja de los tulipanes en la Holanda del siglo XVII o del petróleo para la Venezuela de Chávez? —Fue una oportunidad excepcional que en la Argentina coincidió con el absurdo conflicto con el campo y no se aprovechó. A veces los diarios dicen que las condiciones internacionales empeoraron y me pregunto de qué estarán hablando. Aun habiendo bajado de esos 500 a 350 dólares, es un precio excepcionalmente bueno. La tasa de interés básica de Estados Unidos, con la cual convivió nuestra política económica, fue de cinco puntos y medio. La tasa básica ahora está en 2,5 y el promedio está debajo de eso. Recién ahora empezó a subir, el promedio debe estar en 1,50. Dejémonos de echar las culpas a los de afuera. Las condiciones son todavía excepcionalmente favorables. Los problemas son locales. —Usted comentaba que querer ser presidente en 2019 es masoquista. Pero más masoquista fue ser ministro de Economía en 2002, porque la situación hoy es mejor que cuando asumió como ministro de Economía. —No es masoquismo. Hay momentos en los que uno dice que sí porque cree en el país, porque quienes somos producto de la educación pública sin pagar un centavo en una sociedad que crecía tenemos una deuda. A veces se paga, a veces no se paga. —¿Sigue teniendo esa deuda? —Hoy más todavía. Mis hijos son absolutamente independientes, son profesionales los tres, están casados. —Por aquellos años, usted sostenía que para un proceso heterodoxo son imprescindible tasas de interés reales negativas y un tipo de cambio muy competitivo. ¿Eso sigue valiendo para 2020? —Sí. Mezclando con el pasado en varias cosas, usted está hablando del futuro. Uno tiene que reordenar todo lo que los economistas llamamos los precios relativos (el salario, el tipo de cambio, la tasa de interés), de los cuales no solo importa el nivel absoluto, sino los niveles relativos. Ese ordenamiento no se hace por decreto. Si la sociedad no es capaz de cumplir con un pacto social que permita reordenar los precios, va a ser muy difícil. Los ejemplos en el mundo son muy distintos. Adolfo Suárez y un comunista que todavía estaba fugitivo, Santiago Carrillo, fueron capaces de hacer lo que se llamó Acuerdo de la Moncloa y hacer de España lo que hoy es. Otros países no lo lograron. Aldo Moro, a quien le costó la vida, y el jefe del comunismo italiano no lo lograron. Los argentinos, si nos alejamos de los bordes de la grieta, podemos hacer el intento de lograr un acuerdo que permita ese reordenamiento que la economía sola no puede lograr. Hace falta un compromiso cultural, social y político para que la economía vuelva a arrancar y movilizar los recursos que tiene durmiendo. —¿Seguiría siendo competitivo un dólar de 50 pesos en diciembre con una inflación de 35% en 2019? —Para poder hablar de un dólar equis, hay que saber cuánto va a ser el salario, cuánto la tasa de interés, cuánto el nivel de presión impositiva. Si usted no me da todos los datos, no le puedo contestar. —Conocida su predilección por un tipo de cambio competitivo, ¿podría suceder que, si usted sube en las encuestas, el dólar también suba? —Muchas cosas que eran heterodoxas ahora no lo son. El punto último de la negociación entre China y Estados Unidos gira en torno a un pedido de Estados Unidos de hacer una relación simbiótica entre el dólar y el yuan para asegurarse que China no saque ventaja competitiva, como lo ha hecho todo el sudeste asiático. No digo que solo por este factor ha crecido tan rápido, pero lo ha hecho con un tipo de cambio muy competitivo que, a medida que la productividad sube, puede ir bajando. Después de la Guerra, el yen japonés cotizaba en 300 y pico de dólares. Hoy está en 103. Pero en algún momento llegó a 102, e inmediatamente el gobierno japonés tomó medidas para no caer en la zona de no competitividad. Aprendamos de eso. A América Latina le lavaron la cabeza en general y los argentinos siempre somos el extremo. —¿A Brasil también? —Sí. —¿Usted cree que Bolsonaro va a generar un dólar más competitivo? —Algo dijo su ministro de Economía antes de asumir. Veremos. —En 2006, mientras las provincias tenían un superávit primario de 0,7%, la Nación tenía 4,4%. Ahora se invirtió, la Nación está peor que las provincias. ¿Macri avanzó en el federalismo? —Creemos en serio en el federalismo con alguna excepción. Lo que lamento es que haya sido fruto de alguna decisión de la Corte Suprema o de negociaciones para obtener una ley en particular en el Congreso, donde el PRO tiene minoría. Si nadie tiene mayoría, si quien más tiene está en el 30/35%, la lógica es un gobierno de unión nacional. Esa negociación uno a uno no sirve. Un pacto social, un gobierno de unidad nacional, no es unanimidad. Siempre hay sectores que quedarán de izquierda y de derecha defendiendo otras políticas. Es su derecho. Un gobierno de unión nacional hoy es esencial, y es bueno que en esa negociación futura que espero que se dé en las provincias, entren más cómodas, no ya rehenes del gobierno nacional. —Hubo conciencia en la sociedad. —Usted lo puso más elegante que yo. Hoy hay bronca de un lado y del otro. El fracaso es tan grande. Del lado del Gobierno, es la tremenda decepción de que todo el marketing no funcionó. Del otro lado, es la decepción con un Gobierno que hacía un discurso populista y también dejó a la situación peor que como estaba. Sobre la bronca, es más difícil construir. De los dos lados van a decir no. No es lo mismo susto, conciencia de la gravedad, que una profunda mezcla de decepción y bronca, como hoy tiene la sociedad argentina. —¿Cómo se corrige eso? —Estas cosas no se arreglan desde abajo. Si el gobierno de turno, sea quien sea, no entiende esto y no llama a un pacto social y no trata de formar un gobierno de unión nacional, es muy difícil salir. —¿La grieta es el problema? —Es el problema. Va a conducir el péndulo al otro lado. No digo que mañana, puede ser en las próximas elecciones. —En el reportaje que le hice en 2006, le pregunté si concluir su carrera como Lagos, un economista que llega presidente de Chile, sería el gran objetivo de su vida. Y usted me respondió: “El gran objetivo de mi vida es mucho más amplio que la política”. Le volví a preguntar si se puede llegar a presidente, si la política no es el principal objetivo de la vida. Y usted respondió: “Buena pregunta, no sé”. ¿Sigue sin saberlo? —Sigo sin saberlo. —También le pregunte qué pensaba su esposa al respecto, y respondió: “Mi señora es muy de acompañarme. Creo que fue la única que me dijo ‘Hacé lo que sentís’ en abril de 2002”. ¿Ahora, en 2019, también le dice que haga lo que siente? —Es consciente de que la edad cuenta y piensa que los riesgos en términos personales, de salud y demás, son más grandes. Esto no quiere decir que no llegue a la segunda conclusión de: “Hacé lo que sientas”. Pero hoy está en la etapa de: “Ya hiciste lo que sentiste y protegete”. —A los 32 años, integró el equipo del ministro de Economía Gelbard en la tercera presidencia de Perón; a los 42, en el Plan Austral con Alfonsín, y dos años después, creando el Mercosur; a los 60, en la renegociación de la deuda con Duhalde y Kirchner; a los 65, fue candidato presidencial del radicalismo, y ahora la historia parece que vuelve a golpear su puerta. ¿Qué relación tiene con la idea de destino? —Creo bastante en el destino. Hay gente que se obsesiona con determinados objetivos, se angustia y angustia a quienes lo rodean. Yo tengo una actitud de que si tiene que pasar pasará, y si no, no necesariamente mi vida y la de mi familia están puestas en que algo pase. —La muerte inesperada de De la Sota, por ejemplo, quien se proponía como candidato de transición por un solo período para unir al peronismo, dejó un lugar vacante. —Yo había dicho, en esta situación en la que me encuentro de eventualmente llenar el vacío que hay en la grieta, que creía que le tocaba a De la Sota. No sé si es el destino, pero las cosas cambian. —¿El día que se enteró de su muerte qué pensó? —Primero, me produjo un gran impacto por lo inesperado. Era un gran dirigente. Pensé que podía ser una derivación del destino. Las películas de la selva tienen sobre un tremendo precipicio un débil puente que se mueve para todos lados. Yo siento más o menos eso con la grieta, y me pregunto cuándo se va a romper la liana. —¿Sigue pensando que le hubiera gustado ser psiquiatra para tener mejores herramientas en psicología social? —Nunca pertenecí, plenamente, a la corriente puramente matemática. Siempre pensé que los factores de orden social y psicológico pesaban mucho. Cuando hice el primer trabajo final de grado, presenté un caso, y en la reunión privada con quien dirigía la tesis me preguntó si pensaba que lo mejor es lo que dan las estadísticas. Le dije que no, que hay algunas variables que no había incluido en las ecuaciones. Estamos hablando, a finales de los 60, 70, de una discusión en la Argentina sobre si era mejor todas las negociaciones salariales hechas en la misma fecha o lo que después ocurrió. Dije que sigo pensando que todos juntos es mejor que todos desparramados, pero estadísticamente no me había dado nada concluyente. —Si las estadísticas no se adaptan a la idea, ¿el problema es de las estadísticas? —No es que el problema sean las estadísticas. Uno tiene que decir que algo no tuvo en cuenta porque sigue pensando, intuitivamente, lo otro. —En otro reportaje le pregunté si esconde, detrás de una vestimenta gris y correcta hasta la obsesión, a un transgresor que le gusta apostar fuerte, y me respondió: “Sí, porque si no, no tiene sentido estar en el sector público”. Diez años después de aquella respuesta, ¿le sigue gustando sentir el viento en la cara? —Se puede ser un burócrata siendo presidente de la Nación. No me interesa, y menos en la situación argentina. —¿Esa imagen de hombre serio, moderado hasta la obsesión, esconde un transgresor que se rebela a lo dado? —Es correcto. Le decía al principio que el cambio para mí es extremadamente importante y el cambio es difícil que se haga sin forzar algo, si no, predomina lo ya adquirido y lo consolidado. Para que nazcan las nuevas ideas se debe tener alguna capacidad de discutir las ideas que ya están instaladas y han regido al mundo. Si la ciencia avanza es porque alguien dice, no que está todo mal, pero que hay algo que está faltando y que hay que producir un cambio. —Su discurso de despedida como ministro de Economía en 2006 terminó con un “Viva Argentina”. ¿Qué es la Argentina para usted? —Es la patria. Tengo un sentido de patria, probablemente sea una antigüedad, pero cuando uno ha crecido en la escuela pública con el guardapolvo blanco, levantando la bandera, cantando Aurora, algo de eso queda. Mucho se ha perdido, pero no significa que yo crea que todo pasado fue mejor, ni mucho menos. Pero sí tengo la impresión de que en éste sálvese quien pueda, que no es solamente de ahora, sino que viene desde hace muchos años, la Argentina entró en una decadencia muy fuerte. No es cierto eso de los cien años, las cifras de investigadores internacionales son muy claras. La caída fuerte es a partir del 74, lo muestran las cifras de Angus Maddison. Antes, les pasó a muchos países. El crecimiento de Estados Unidos fue tan espectacular que cuando la relación se hace en base a su economía, todos caemos. Europa, Australia, la Argentina. A partir del año 74, la caída es propia de la Argentina, no solo en términos relativos a Estados Unidos. El sálvese quien pueda predomina y el sentido de patria queda borroso y hasta suena nacionalista. El concepto, finalmente, termina resurgiendo. El tema es que no resurja de las malas maneras, enfrentando a inmigrantes o queriendo cerrarse. —En 2007, 2011, 2013 y 2015, todos años electorales, usted publicó un libro, este es el primero que no escribe. ¿Hace un año no se imaginaba candidato y la realidad lo sorprendió golpeando su puerta? —Para escribir un libro, hay que tener algo original para decir. Hoy tendría que repetir muchas cosas que ya dije. —Finaliza su último libro con la cita al papa Francisco diciendo “No tengan miedo de ir contra la corriente”. ¿Hay inspiración en ella al rebelarse a la grieta entre Macri y Cristina, que hoy parece monopolizar la política argentina? —Contra el intento de instalar en la Argentina, de parte de muchos medios, la disminución de la importancia del Papa. Yo tengo la sensación de que hay grandes cambios en la Iglesia, algunos geopolíticos, como el acuerdo con China, que espero que dé lugar a un viaje próximo del Papa. Así como Juan Pablo II tenía una visión ligada a Europa, acá hay una visión global y mundial. Alguien que es cuidadoso de la globalización, no la ignora, sabe que está ahí, sabe que si no la administra, termina en crisis como las de Italia, Francia y la asunción de Trump. Hay una genialidad en ver que las fronteras de la Iglesia son expansibles, y el intento de hacerlo, además de toda la limpieza interna que es tan difícil, tanto en lo económico como en el tema de los abusos sexuales, pero en donde está haciendo un tremendo esfuerzo. Yo le tengo una gran admiración. —En la intimidad de Olivos, Bergoglio lo llamaba a usted, y en 2007 estaban emparentados en la crítica al kirchnerismo, cuando la enorme mayoría de los poderes fácticos eran oficialistas. ¿Cómo fueron aquellos años de trinchera compartida con Bergoglio? —No fue de confianza ni mucho menos. Asumí un viernes, el sábado y domingo tuve tironeos con el sistema bancario. El lunes a las ocho, mi primera entrevista como ministro fue con el cardenal. Quería conocer su visión de cómo estaban las cosas. Fue una reunión muy importante, me hizo hablar más a mí de lo que él habló. Otro momento muy importante fue cuando Caritas y la Iglesia pensaban tomar distancia de la Mesa del Diálogo porque habían aparecido algunas irregularidades en la administración de los planes de emergencia. Lo visité para pedirle que por favor no se fueran. No prometió nada, pero dijo que se iba a ocupar y, evidentemente, se ocupó porque continuaron, y se ayudó a que el Programa Jefes y Jefas fuera lo que tenía que ser. —¿Mantuvo contacto con él durante la presidencia de Cristina y luego de ser elegido papa? —No. Y no se me ocurriría. Le asigno tal importancia a lo que el Papa está haciendo que no me animaría a hacerlo perder un minuto. Está en una dimensión global, y uno no tiene derecho a hacerle perder tiempo. —¿Le sorprende, como a la mayoría, que siendo argentino no haya viajado a la Argentina en todos estos años? —No. Aposté que no iba a venir para no profundizar la grieta ni para ser usado por uno de los dos lados. No había condiciones para que viniera. —Si se supera esa grieta, ¿vendrá? —No me cabe ninguna duda. De lo que me cabe dudas es de que seamos capaces de superar la grieta. —Cuando usted se negó a participar de la campaña electoral contra Duhalde en 2007, siendo ministro de Kirchner, dejó de hablarle a Alberto Fernández. Dijo que se había cruzado un límite por ataques a su familia. ¿Cómo fueron esos ataques? —Lo que ahora ha salido en algunos de estos juicios, que tiene que ver con los teléfonos controlados. Supongo que todos los ministros habrán sufrido algo parecido. —Usted tuvo una mala relación con Alberto Fernández, ¿qué reflexión le merece que después de haberse ido del kirchnerismo haya vuelto, y que hoy sea uno de los principales asesores de Cristina Kirchner? —No perdamos tiempo. —¿El kirchnerismo sostiene que usted tiene un “techín electoral” en alusión a que Techint apoyaría su candidatura? ¿Cuál es su relación con el mayor grupo empresarial argentino? —Siempre defendí la industria, no porque esté contra el agro, que sostuve que es una base fenomenal sobre la cual construir y terminar de integrar el aparato productivo. Cuando uno dice integrar el aparato productivo, dice integrar el aparato ocupacional. A la industria hubo que defenderla muchas veces. El atraso cambiario estuvo en el régimen militar, en la convertibilidad, en el gobierno de la Alianza, en el final de Cristina, está en el gobierno de Macri. Cuando uno defiende la industria, la quintaesencia de la industria en Argentina es Techint, la empresa multinacional más grande que tiene la Argentina —Si Cristina Kirchner le propusiera un encuentro para reorganizar el peronismo y unirlo, ¿aceptaría? —No es mi preocupación. En todo caso es cómo uno puede defender las ideas del justicialismo, con una praxis que tenga que ver con esas ideas, no llegar al gobierno con la bandera para después hacer un gobierno de derecha, como fueron los años 90, o un gobierno de izquierda, como fue el anterior gobierno. El justicialismo tiene mucho que ver con un justo medio en las ideas, la praxis ha sido otra. La maquinaria del partido no es mi problema. Sí siento que el justicialismo puede con otros partidos, radicales, socialistas, desarrollistas, hacer un aporte muy grande al país, pero no tiene mucho que ver con la estructuras de partidos. —En el verano de 2008, pocos meses después de las elecciones de octubre de 2007, usted se reunió con Néstor Kirchner y cosechó críticas de todos los sectores. ¿Sucedería lo mismo si se reuniera con Cristina Kirchner? —Seguramente. Pero hay que acostumbrarse a juzgar a las personas por los hechos. Después de esa entrevista con Kirchner, dejé un documento que fue publicado por PERFIL. El resto de los medios también lo recibió, pero nadie tuvo espacio. Yo dejaba en claro para qué había ido y por qué había aceptado la invitación. ¿Cómo no voy a aceptar una invitación del presidente, en este caso, del Primer Caballero, para discutir sobre la Argentina? Si después uno llega a la conclusión de que no hay entendimiento, bueno, lo que importa es eso. ¿Tuve un día de funcionario en cualquier puesto, embajador, o lo que sea, después de esa entrevista? Ya que no publicaron lo que tuvieron que haber publicado, juzguen si hubo alguna relación. No lo vi nunca más después de esa entrevista. Mi postura estaba por escrito. —¿Néstor Kirchner lo usó? —No lo sé. No lo creo. Creo que hubo un asqueroso operativo de prensa posterior. Pero no le asigno eso a él. Hubo muchos y muchas boconas diciendo las tonterías más grandes que se pueden decir y no se podrían probar ninguna. —Beatriz Sarlo escribió una columna en PERFIL comparando a Cristina Kirchner con las sirenas de Ulises, que aniquilaban a quienes no podían resistir su canto. Usted dice que Cristina destiñe, o sea mancha. ¿Resistirá usted el canto de las sirenas? —Creo que sí. Pero de ambos lados. El politólogo Malamud dice que Cambiemos se dedica a la rapiña de dirigentes de otros partidos, y eso es un peligro también: por la tentación de algún puestito o puestazo, ser objeto de la rapiña. Ni de un lado ni del otro. —¿Qué posibilidades le asigna a que Cristina Kirchner no sea candidata a presidenta? —¿Por qué no lo sería? Sé que está de moda si se presenta o no. Por las encuestas, parece que ella está en una posición muy sólida. No tendría demasiados argumentos para no presentarse. —¿Es Duhalde quien tiene que cumplir el papel de reunirse con Cristina Kirchner para no teñirlo a usted? —No estoy en condiciones de fijarle la agenda al ex presidente. En algunos casos, le he dicho que sería bueno bajar el tono de algo. Algún día le van a reconocer un poco más que lo que se le ha reconocido. —En 2007 usted fue candidato presidencial del radicalismo, hoy el radicalismo integra Cambiemos reclamando que haya internas y quejándose del PRO. ¿Imagina a muchos radicales desencantados de Macri pudiendo votar por usted si fuera candidato? —Ciudadanos radicales, sin duda. Lo veo en viajes y reuniones que hago. No se sienten representados, nunca se sintieron muy representados, pero estaba la esperanza. Ahora, como ya no tienen la esperanza y ya saben lo que fue y están profundamente decepcionados, se juntan las dos cosas. —¿Se podría decir que hay dos radicalismos, uno conservador, más habitual en el interior, y otro progresista, de la corriente alfonsinista, y que el primero se siente más cómodo con Macri y el segundo con usted, como hace medio siglo, uno con el desarrollismo de Frondizi y otros con Balbín? —Los grandes partidos nacionales, el radicalismo lo es y el justicialismo también, son tan grandes y abarcativos que tienen corrientes internas. Con todos los problemas que puede traer, lo prefiero antes que al círculo negro que rodea al Presidente y evita que cualquiera tenga un pensamiento distinto. —El actual gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, fue su compañero de fórmula en 2007. ¿Conversó con él últimamente? —Nos vimos hará un año y medio, tuvimos un amable almuerzo. El tiene sus propios problemas y realidades. Cuando la intolerancia es tan grande, es mejor no crearle problemas a nadie. —Su eje es la concertación con un amplio acuerdo entre diferentes sectores políticos. ¿No resulta contradictorio con que no haya internas dentro del espacio opositor? —Lo contradictorio sería ir a internas. Imagínese que yo estoy dentro de la frontera de Alternativa Federal. Entonces, Alternativa Federal, o el Frente Renovador, que es un componente importante de Alternativa Federal, hace una elección, designa a un candidato y les dice a todos los demás: “Acá está mi candidato, vengan a concertar”. Son cosas incompatibles cuando tiene que empezar por la definición de un programa, que no son cientos de páginas, sino cinco grandes acuerdos de fondo que no son solo sobre la economía. También tienen que ser sobre la educación, que, dicho sea de paso, debemos volver a tener una educación nacional. La educación argentina sufrió un tremendo golpe el día que, al estilo papa caliente, se la tiraron a los gobiernos provinciales. —Usted estaba contando que si fuera candidato de un sector… —Primero, entonces, es el programa y en qué consisten los grandes lineamientos, y después ver quién puede ser el que lo ejecute mejor. No simplemente una elección interna que se transforma en imposición para todos los demás. —Si las PASO son obligatorias, ¿no hay ahí un trámite que es ineludible? —En muchos casos las PASO se han hecho con un candidato único. —¿En ese caso usted podría ser candidato único de un solo sector? —De esta concertación. Pero sin haber pasado por internas, que son previas a la PASO. Creo que es de absoluta coherencia, no tiene nada ver con los egos, sino con un modo de construcción. Uno no construye después, sino antes. —Usted mencionó su adherencia al campo en el cual Massa ha sido el candidato en las últimas elecciones, las que ha perdido. ¿Le parece que sería útil para su carrera política futura no correr el riesgo de volver a perder? —No estoy en condiciones de dar consejos, y menos públicamente. A Sergio Massa hay que reconocerlo. Salvadas todas las distancias, es como el caso de Duhalde. A veces, el sistema se ha encargado de disminuir a ciertas personas. Trabajé en 2013 por primera vez con él, cuando fue el único que la enfrentó a Cristina. Así como digo que no se olviden que yo fui el único, estando en el justicialismo, que la enfrentó en 2007. Si no, todo se borra, pareciera que la gente llega sin historia y cualquiera después arma nuevas historias. Sergio tiene en su haber hecho el intento de 2015, cuando la grieta tragó al Frente Renovador, y, sin embargo, el Frente Renovador sigue presente, una parte importante de Alternativa Federal. Sergio es una persona muy joven, y él sabrá lo que tiene que hacer. —Con respecto a los otros candidatos de Alternativa Federal, ¿usted podría aceptar que alguno de ellos pueda ser candidato a vicepresidente siendo usted candidato a presidente? —Sería un poco raro que el vicepresidente sea del mismo partido o de la misma fracción política que el presidente. —¿Y esa fracción para usted es Alternativa Federal? —Sí, claro. —¿Entonces le parece mejor un candidato del socialismo? —Del radicalismo, del socialismo, de la sociedad civil. Esta concertación tiene que tener gente importante de la sociedad civil, que hoy se siente muy decepcionada y no quiere tener que elegir entre lo peor y lo malo. La demanda está, y si la demanda está, parte de la sociedad civil tiene que tener el coraje de tomar el riesgo de entrar en política para generar la unión nacional. —En 2007 me dijo: “Hablé una vez con Duran Barba, porque él me pidió una entrevista, y jamás se me hubiera pasado por la cabeza contratarlo”. Después de tantos triunfos acumulados por sus candidatos, ¿tampoco hoy lo contrataría? —Yo le dije a usted que parte de la grieta tiene de un lado a los marketineros y del otro lado a los seudoideólogos. —¿En una eventual campaña suya no utilizaría el marketing? —El marketing en algún momento tiene que tener algún correlato con la realidad. El primer mensaje del presidente Macri al Congreso fue sobre pobreza cero. Dicen que el mensaje de las próximas horas va a ser la seguridad. Creo que está todo dicho. —También me decía que no creía en las encuestas y con usted los encuestadores estarían sin trabajo. ¿Sigue sin prestarles atención? —Poco. No es una falta de respeto a la metodología o a las personas. Se establecen relaciones comerciales, y a partir de la relación comercial, muchas cosas, por lo menos en las encuestas públicas, que tratan de incidir en la realidad, no en registrarla. —Las “privadas” a las que usted tiene acceso ¿coinciden con las que tenemos acceso los periodistas? —Sin son privadas, es lógico que yo no tenga acceso. Si son privadas, son privadas, no las falsas privadas que se hacen para que aparezcan en los diarios. Como no tengo encuestas propias, no tengo privadas —¿Le parece verosímil que usted tenga 18 puntos de intención de voto y Massa la mitad? —No lo sé. —¿Qué reflexión le merece ver a los empresarios arrepentidos confirmando las denuncias de corrupción de las tres presidencias de Néstor y Cristina Kirchner? —En este tema, usted puede preguntar todo lo que quiera, pero yo voy a dar una sola respuesta. Yo hablé de la cartelización de la obra pública, siendo ministro. Dos semanas después, ya no era más ministro. A lo mejor fue pura casualidad. Valen las cosas en el debido momento. Después no tengo más nada que decir, eso lo dirá la Justicia en miles de expedientes y en miles de declaraciones. Yo lo dije en el momento en el que había que decirlo. —Usted podría, por ejemplo, decirnos, ya que denunció la cartelización de la obra pública y bautizó al sistema como “capitalismo de amigos”, si se imaginó en aquel momento que era tan extendido como lo que hoy aparece en la Justicia. —No lo sé. Cuando hice la denuncia, seguí el camino que corresponde. El mismo día, di una instrucción a uno de los secretarios de Estado para que le pidiera a la Comisión de Defensa de la Competencia, que es el organismo legalmente encargado de analizar los casos de cartelización, que haga un estudio, con carácter de urgente, y se expida. Cosa que el secretario hizo el mismo día. —Usted había denunciado un 25% de costo adicional, que, después de acuerdo a lo que habrá visto en la Justicia, aumentó. —Sobre todo, en el área de rutas y de Vialidad Nacional. El Banco Mundial, que financiaba parte de este programa, hizo después un estudio y llegó a conclusiones similares. Fue a la Comisión de Defensa de la Competencia, que es la que debió haber concluido y hecho la denuncia en la Justicia. —¿Usted dejó de ser ministro para que pudiera existir el capitalismo de amigos? —Uno puede argumentar varias cosas. Una es ésta. Otra es una diferencia muy importante con Kirchner sobre lo que había ocurrido en la Cumbre de las Américas en Mar del Plata. Fui extremadamente crítico de lo que la Argentina hizo y el costo que eso iba a tener para el país. La tercera gran posibilidad es mi actitud respecto de concurrir o no al coloquio de IDEA. El presidente hizo saber que ninguno de los ministros podía ir. Yo creo que ser ministro, como es ser fusible, también es tener cierto grado de autonomía. Si al presidente se le ocurre que el ministro de Economía no puede ir a una reunión empresarial, donde hay gente de la sociedad civil y de los sindicatos, y a pesar del compromiso el ministro no va, no es un ministro, mejor que se vaya. Elija o haga una mezcla de estas tres cosas. —Las tres cosas están completamente conectadas. —Sí. La conclusión fue que el presidente Kirchner quiso retomar el control de la economía. —Cuando usted entró a ver a Néstor Kirchner, el día de su renuncia, vio que salía Eskenazi de su oficina. Cuando tiempo después conoció el formato de la venta de parte de Repsol-YPF a Eskenazi, ¿qué pasó por su cabeza? —De la misma manera que le criticaba que el aumento de tarifas tuviera una magnitud que no era solo para dar una rentabilidad, sino también para proveerles fondos para que las empresas inviertan, se hicieran más grandes y les cobren a los consumidores, que es lo que está pasando ahora. ¿Por qué iba a tener yo una actitud distinta en aquel momento que la que tengo ahora? —Usted compara la venta de las acciones de YPF a Eskenazi con los… —Los excesos en materia de tarifas del actual gobierno. Conducen a lo mismo, alguien que se apropia, con la complacencia del gobierno, de fondos que salen de los bolsillos de los argentinos. Es eso. —Sé que a usted lo entristece que Lula esté preso en Brasil. ¿También lo entristecería que Cristina Kirchner fuera presa? —Cuando todo el mundo estaba embelesado con el presidente Lula, durante muchos años yo siempre fui muy crítico de su política económica. —Era ortodoxa. —Y condujo a la desindustrialización de Brasil. Usted conoce Brasil y sabe que terminó concentrado en mineral de hierro, en la soja. No me gustaba parte de su política exterior. Me parecía excesivamente inclinada hacia un lado. No es que yo tuviera un embeleso con Lula, pero tengo la impresión de que hubo un cuasigolpe de Estado detrás de todo lo que ocurrió. —¿Cree, como Pichetto, que le hace mal a la imagen del país un ex presidente preso? —Hay una mezcla de temas. Hay casos, como el del dólar futuro, que todos sabemos cómo va a terminar. Hay una mezcla de realidades e instrumentación política. —¿Qué piensa del Lava Jato en Brasil? —La respuesta es un poco más larga. En esos casos, no en todo, pero hay una parte muy importante de mal financiamiento de la política. Hace muchos años, cuando la Suprema Corte de los Estados Unidos decidió permitir los aportes empresarios, pensé qué locura, esto es poner la democracia en manos de grandes grupos empresarios. Y con el tiempo dije que fueron muy sabios, permitieron hacer arriba de la mesa lo que, si no, se hubiera hecho debajo. Italia, Francia, España, Brasil, Argentina. O la política reduce sustancialmente los costos de las campañas y lo que se puede hacer, y además se permite un financiamiento explicito arriba de la mesa, o está generando las condiciones para que esto ocurra. —Una parte. —Una parte. Porque eso fácilmente facilita la otra corrupción. —Y justifica, disimula la otra. —Exacto. Empecemos por remover una de ellas, que es el financiamiento de la política. Y en lo otro, la ejemplaridad es esencial. —¿Le ve diferencias con el Cuadernogate de la Argentina? En el Lava Jato, son todos los partidos políticos, acá pareciera irse por uno solo. —No quiero opinar. —¿Ahora hay capitalismo de amigos, pero con los amigos de Macri? —Hay sectores beneficiados. El sector de la energía, las finanzas. Eso puede ser por la naturaleza de la política que se quiere seguir, o porque la naturaleza de la política que se sigue tenga que ver con intereses. No lo sé. —Que en San Juan haya estado con referentes del kirchnerismo ¿les da la razón a quienes dicen que los peronistas terminan todos juntos? —Que miren objetivamente y desapasionadamente, que no mezclen todo, que no confundan todo. De la misma manera que les podría decir, casi en defensa del PRO, que esta decepción no termine generando una percepción incorrecta sobre los comportamientos personales. —Una parte de la sociedad que está buscando una tercera vía reclama de los actores de la tercera vía, de usted en particular, una crítica contundente a la corrupción. En líneas generales, lo que se percibe en quienes están en un espacio cercano a las ideas del peronismo es que tienen una especie de comportamiento solidario dentro del partido y tratan de minimizar la importancia de este tema. —¿Usted quiere que haga campaña con la corrupción? Yo dije lo que tenía que decir en el momento en el que tenía que decirlo. No voy a hacer campaña en torno de la corrupción en un país en el que está por discutirse todo. La educación, la seguridad… Hasta también en la seguridad hay un péndulo. Pasamos de la mano floja y no hacer nada, al gatillo fácil. Yo tengo un punto en el medio: puño cerrado para defenderse cuando hace falta. —En 2014 le pregunté si el peronismo es más poroso a la corrupción que el radicalismo, y usted respondió que la diferencia “es, simplemente, cuestión de tiempos en el ejercicio del poder”. ¿No se debe una autocrítica por haber subestimado el problema de la corrupción? —Ya está. Si no, le tendría que decir muchas cosas que exceden al peronismo. —En 2014 me dijo: “Estuve conversando con el PRO con la idea de formar un centro grande para lo que era estratégico y central en ese momento: evitar la posibilidad de una reforma constitucional y una perpetuidad en el poder del actual gobierno”. ¿Se puede negociar con aquellos que, si pueden, modifican la Constitución para tener reelección indefinida? ¿No es la alternancia en el poder uno de los requisitos de la democracia? —Sí, por supuesto. Pero no llego a entender. —Si ese no es un elemento que les pone un límite a las personas en su concertación, a la parte del kirchnerismo que estuvo promoviendo la modificación constitucional para la reelección indefinida. Usted dice que la concertación no es la unidad de todos, ¿hay una parte del kirchnerismo que no entraría nunca en su concertación porque atentaron contra la democracia o porque cometieron delitos? —Le puedo dar dos ejemplos de la grieta. Uno es el que usted da. Del otro lado de la grieta, le puedo dar otro. Los medios de comunicación, casi masivamente, que a veces transmiten en cadena, dijeron que el justicialismo había logrado colocar dos personas en el Consejo de la Magistratura, y que esto es antidemocrático. No señores, están muy equivocados. Lo antidemocrático es que alguien del Gobierno que tiene el 35% de los votos, en el mejor de los casos, quiera apoderarse de las dos terceras partes del Consejo de la Magistratura. Usemos la misma vara. Si no nos gustan las re-re-reelecciones, el Frente Renovador y Sergio Massa fueron los que impidieron las re-re-reelecciones, mientras que algunos que están hoy en el Gobierno fueron socios de Cristina Kirchner. Con argumentos institucionales, qué bueno, las relaciones entre los gobernadores y sus equivalentes con la presidencia de la Nación. Siempre se pueden conseguir excusas. Entonces, así como criticamos esa actitud del kirchnerismo, sean capaces de decir que quien tiene el 35% de los votos no puede designar jueces de la Corte por decreto, y no puede apoderarse del organismo que designa a los jueces. Una grosera maniobra antidemocrática. No me hagan enojar. —Mejor que se enoje. —No. Me hace enojar. Un sueño es que algún día en la Argentina hagan algo como lo que hizo esa mujer notable, la señora Graham (Katharine), la dueña del Washington Post, cuando, a pesar de su amistad con McNamara (Robert, secretario de Defensa estadounidense entre 1961 y 1968), y su relación con el gobierno americano, a pesar de que se jugaba la vida del medio, fue capaz de ir a la Suprema Corte americana y ganarle 6 a 3 al gobierno americano, lo que permitió que se conocieran esos papeles secretos, por los que se reveló que ya muchos años antes el gobierno sabía que lo de Vietnam iba a ser un desastre, y sin embargo, jugó la vida de muchos miles de americanos y de vietnamitas, además, en una guerra absurda. El día que yo vea que alguien es capaz de llevar un caso de la fuerza que la señora Graham llevó a la primera plana, frente a un gobierno poderoso, lo que hasta ahora no he visto. PERFIL no es igual, pero todavía no es Graham. —Prepárese si llega a ser presidente, ya verá las críticas de PERFIL. ¿Su tercera vía tiene algún punto de contacto con la tercera vía de Tony Blair en Inglaterra y la modernización del Partido Laborista, tras perder varias elecciones con Margaret Tatcher? ¿Hay alguna comparación entre la modernización del Laborismo y la que precisa el peronismo? —Sí, por qué no. Entre las muchas reformas que hay que hacer, está cómo se logra hacer un sistema de flexiseguridad, donde, frente a un mundo donde todas las condiciones laborales cambian, sea capaz de dar simultáneamente seguridad con mayor flexibilidad. Los cambios son terribles. Unilever tiene valor en Bolsa mundial del orden de 170/180 mil millones de dólares y tiene 120 mil empleados. Las tecnológicas valen tres veces más, 400 y pico de miles de millones de dólares y tienen 17 mil personas. Eso implica un cambio en el sistema laboral fenomenal. Podría dar diez ejemplos más. Está claro que hay que hacer algo, sin desconocer los derechos de los trabajadores en esto de flexiseguridad. A veces, hablando con los sindicalistas, dan la idea de que Menem ya lo hizo y no funcionó. Y tienen razón. Hubo una flexibilización cuando la economía estaba en proceso de parate, y nadie toma más gente porque usted le dé al dueño de la empresa la posibilidad de despedir un poco más barato, o de conseguir flexibilidad interna. Tomás gente cuando hay demanda y estás creciendo. La flexiseguridad hay que hacerla en el momento en que la economía está creciendo y para que tenga sentido. El Gobierno y los sindicatos lo hicieron en Vaca Muerta, y lo aplaudo en eso, pero con una expansión fenomenal. Alguien está poniendo muchos millones de dólares, está creando puestos de trabajo y entonces tiene sentido. En medio de una economía paralizada, que es el caso de la Argentina, ¿para qué lo voy a hacer? —Ya que estamos llegando al final, la pregunta que reclama su respuesta. ¿Va a ser candidato a presidente? —Si la demanda está, y yo he comprobado que está. El tema es que seamos capaces de construir una oferta que sirva para cerrar la brecha. No tiene sentido que nos tironeen de un lado o del otro. Tampoco tiene sentido estar indefinidamente arriba del puente. Tiene que ver con que seamos capaces de construir. En eso estamos, en eso estoy, y para mí eso ya tiene un valor. Si eso se logra, podría ser. —¿Qué haría falta para que se decida? —Hay muchas cosas todavía. Hay sectores radicales pensando en la Convención, hay muchos gobernadores del justicialismo que tienen elecciones ahora y que a veces necesitan ser un poco más laxos para lograr su objetivo. Hay gente de la sociedad civil que duda, sobre todo si uno le dice cómo es la realidad. Todo eso, y en última instancia redactar esos puntos. Yo acabo de hablar de la necesidad de centralizar la educación, no estoy seguro que todos piensen lo mismo, en todo caso habrá que hablarlo. Yo acabo de hablar de un puño cerrado y fuerte, que no sea ni la mano fofa ni el gatillo fácil. —Voy a apelar al economista. Es evidente que hay una relación entre la demanda y la oferta. Una demanda crea una oferta. Usted está percibiendo que hay una demanda. ¿No hay una obligación de la oferta de ayudar a que la demanda se construya? —Estamos ayudando. No estoy sentado acá porque me siento bien con usted y porque aprecio lo que es PERFIL. Estoy por otra cosa. Si tuviera 50 años, la actitud sería distinta y la oferta se tiraría al vacío. Ahora soy más prudente. —¿No le haría bien al país que usted se decidiera rápido? —No lo sé. Tampoco quiero. Soy de los que nunca creen que es el ombligo del mundo. Por ahí empiezan todos los dramas de la gente que hace política. —Lo veo sin corbata, y no sé si el reloj que tiene es de esos que marcan los pasos. —Estoy en 2.631 pasos, para llegar a los 10 mil voy a tener que caminar toda la tarde porque estamos sentados hace rato. —Está entrenando para la campaña. —Me lo regalaron mis hijos para Navidad. —Será un mensaje de que tendrá que mejorar la performance física. —No sé. Es fachero. —Nunca lo vi sin corbata, salvo en su casa de Cariló. Es un mensaje. —No lo sé. —¿Hay algo que no le haya preguntado que usted quiera agregar? —Insistir. La Argentina tiene una tremenda capacidad de salir de esta grisura en la que estamos, de este estancamiento. Tiene una tremenda posibilidad de crecer a un ritmo sostenido de 4,5% por año. Eso significa mucho. Estoy convencido de que hay la posibilidad de recrear un momento de progreso, de orden, de paz y de justicia social. Jorge Fontevecchia Cofundador de Editorial Perfil - CEO de Perfil Network. SEGUÍ A JORGE FONTEVECCHIAVER MÁS ARTÍCULOS DE JORGE FONTEVECCHIA TEMAS LO MÁS VISTO 1 2 3 4 5 YUMBLA MX Los pueblos más bonitos de la Toscana YUMBLA MX Conoce los 10 pueblitos más preciosos de Europa YUMBLA MX Destinos para viajes largos por muy poco dinero PERFIL.COM Quién es el empresario con el que Natacha Jaitt… Guillermo Rigoni es el dueño del complejo Xanadú, en Villa La Ñata, donde apareció el cuerpo sin vida de l PERFIL.COM Un exsoldado de Malvinas quiere recuperar su casco… El excombatiente Jorge Altieri pide ayuda para obtener el instrumento, que apareció en venta en eBay 37 años PERFIL.COM Lo conoció por redes sociales y la sometió con golpes… La mujer pudo ser rescatada de esa situación luego de que los vecinos alertaran a la Policía sobre los grito PERFIL.COM Video | Una inauguración obvia del oficialismo y la… El jefe de Redacción de Diario Perfil, Javier Calvo, brindó su opinión respecto de la apertura de las sesio PERFIL.COM Se reactivó la causa de los cuadernos con la detención de dos… Bonadio volvió a darle impulso al caso. 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El presidente Mauricio Macri inauguró el 137° Período de Sesiones Ordinarias del Congreso Nacional.

 

El presidente Mauricio Macri convocó a los argentinos a “lograr acuerdos que necesitamos para proyectar nuestra Argentina a 30 años”, ratificó que “estamos mejor parados que hace tres años” y sostuvo que “somos la generación que está haciendo un cambio muy profundo y verdadero”.

En su discurso de apertura del 137° Período de Sesiones Ordinarias del Congreso Nacional, el Jefe de Estado subrayó que “hoy tenemos una mejor calidad democrática, instituciones más sólidas y transparentes, una mejor infraestructura y una mejor relación con el mundo que en 2015”.

Recalcó que “se está acabando la impunidad” en la Argentina sobre la base de un gobierno que “respeta la independencia de la Justicia”.

Puntualizó que ahora existe “un Estado que combate las mafias y previene la corrupción” y pidió que “cada quien que se oponga” a la recuperación por ley de los bienes malhabidos “diga dónde está parado y a quién quiere proteger”.

Macri puso de relieve, también, entre los logros alcanzados, la inserción del país en el mundo, la baja del déficit fiscal y la apertura de nuevos mercados en el exterior, que fortalecen la creación y crecimiento de las PyMEs y representan fuentes de trabajo genuino.

Anunció, además, un aumento del 46 por ciento, a partir de este mes, de la Asignación Universal por Hijo (AUH), que ya tiene 4 millones de beneficiarios.

En la parte final de su discurso de casi una hora, Macri enfatizó que “no dejemos que los predicadores de la resignación y el miedo le ganen a la esperanza”.

“Argentinos, nuestro tiempo es hoy. Porque nuestra esperanza es fuerte”, puntualizó.

Este es el texto completo de las palabras del presidente Mauricio Macri en la apertura del período 137 de las sesiones ordinarias del Honorable Congreso de la Nación:

Señores gobernadores, embajadores, miembros del Congreso, invitados especiales, queridos argentinos.

Hablarles hoy para inaugurar el último año de este mandato es para mí igual de emocionante que aquella primera vez que les hablé en diciembre de 2015.

Ese día les dije que a la Argentina la íbamos a sacar adelante entre todos. Y esa fue la decisión más valiente que tomamos juntos: nos propusimos cambiar nuestro país en serio.

Decidimos dejar de patear los problemas para adelante para empezar a mirar la realidad de frente. Entendimos que el país depende de nosotros y de nadie más.

¿Cuántas veces en nuestra historia elegimos el camino del atajo? ¿Cuántas? Y, ¿siempre terminamos pagando las consecuencias?

Y, no hablo sólo de la herencia recibida. Hablo de algo más profundo: de la imposibilidad que tuvimos los argentinos durante décadas de hacernos cargo de nosotros mismos.

Todos entendimos las consecuencias de no cambiar, de seguir tapando agujeros sin enfrentar los problemas estructurales de fondo. Por eso, tomamos la decisión de hacer juntos lo que durante muchos años ninguna generación se animó a hacer.

No es tarea sencilla, todos lo sabemos muy bien. Cambiar en serio implica atravesar dificultades.

Y, hablando de dificultades, el año pasado nos puso a prueba en muchos sentidos: cuando estábamos empezando a crecer y ver resultados concretos, asomando la cabeza, cambiaron las condiciones y surgieron nuevos desafíos que tuvimos que enfrentar. Todavía estábamos frágiles.

Y parte de las transformaciones que estamos haciendo tienen que ver con eso: con no ser tan vulnerables, con estar preparados y fuertes para enfrentar nuevas tormentas.

En ese camino estamos. Juntos estamos construyendo los cimientos más profundos. Con obras que empiezan y terminan, que valen lo que cuestan; con rutas y autopistas más seguras; con trenes, puertos y aeropuertos que conectan al país; con conectividad en hogares, escuelas y municipios donde antes no llegaba Internet; con debates que nunca habíamos dado como sociedad y que muestran que los argentinos maduramos.

Los cambios profundos requieren paciencia. Muchos van a pensar “pero yo estoy peor que hace unos años”, o “todo me cuesta más”. Y, algunos me van a recordar que el año pasado, aquí, dije que lo peor ya pasó. Y tienen razón.

Pero, también les quiero decir que lo que estamos logrando los argentinos es enorme, enorme, porque estamos haciendo crujir estructuras viejas y oxidadas. Estructuras muy arraigadas que seguían beneficiando a los de siempre. Y, todos los días batallamos para cambiarlas con honestidad y determinación.

Lo que estamos haciendo no tiene vuelta atrás porque el paso que dimos implica pensar y vivir de una nueva manera. Ya no nos da todo lo mismo.

Ya no aceptamos que nos mientan, que nos oculten datos relevantes o que pongan en jaque la institucionalidad de nuestra democracia.

Ya no creemos en las soluciones mágicas porque sabemos que las transformaciones profundas llevan tiempo.

Y, no es casual que hoy yo esté acá. Si estoy liderando este camino de largo plazo es porque los argentinos elegimos avanzar. Si hoy estamos donde estamos, si pudimos dejar atrás momentos malos como los que pasamos, es gracias a todos ustedes.

Hace poco recibí un mensaje de una mujer que decía: “Quería contarles que este año, con mi esposo, no nos fuimos de vacaciones, pero conectamos las cloacas e instalamos el agua corriente. ¡No se imaginan lo que se siente!” Claro que no se imaginan lo que se siente con algo tan simple, agua limpia. Cloacas y agua limpia. Algo tan básico.

Pero, era necesario empezar por lo más básico. Por los cambios profundos. Los cambios de fondo.

Y hoy podemos decir que la Argentina está mejor parada que en el 2015. Mejor no significa que ya estamos donde queremos estar, sino que hemos salido del pantano donde estábamos.

Que sea difícil y que lleve más tiempo no quiere decir que sea imposible. Quiere decir que lo que estamos haciendo es importante, es de verdad y es para siempre.

Son las bases que nos permiten pararnos con firmeza y construir el futuro.

La base del país que queremos disfrutar todos nosotros, con nuestros hijos y nuestros nietos.

Cuando les hablo de los resultados que ya se pueden ver, hablo de un cambio profundo en el ejercicio del poder, que es la base para vivir en un país serio.

Hoy, hay un equipo que gobierna pensando en el largo plazo, que dice la verdad, que pone los problemas sobre la mesa, que transparenta el valor de las cosas, y que asume la inflación, la pobreza y la inseguridad.

Que le devolvió al INDEC su prestigio y credibilidad, y que rinde cuentas.

Un Estado que combate las mafias y previene la corrupción. La Ley del Arrepentido se volvió una pieza clave para el avance de las causas judiciales; la Ley de Defensa de la Competencia combate los casos de cartelización; el proyecto de Ética Pública y los decretos que regulan los casos de conflictos de interés son todos claros ejemplos de un cambio muy profundo que es la base para todo lo demás.

Ahora, hay un Estado más sano que lucha contra los comportamientos mafiosos. El Decreto de Necesidad y Urgencia de Extinción de Dominio es un reflejo de la postura clara que los argentinos tomamos: queremos recuperar los bienes de las mafias, el narcotráfico y la corrupción.

Y, que cada quien que se oponga diga dónde está parado y a quién quiere proteger porque se acabó, se acabó el tiempo en que los delincuentes se salgan con la suya mientras la enorme mayoría trabajamos para sacar este país adelante.

Hablo de un gobierno que respeta la independencia de la Justicia. Y si la Justicia pide que se rindan cuentas todos tenemos que rendir cuentas: políticos, empresarios, sindicalistas, los mismos jueces, periodistas, inclusive la familia del Presidente y el Presidente.

Se está acabando la impunidad y en este sentido estamos mejor que en el 2015.

Para seguir avanzando necesitamos que se aprueben reformas importantes como el Código Penal, un código que tiene cien años, lleno de parches y que no nos sirve para los tiempos en que vivimos. Trabajó una comisión de gente calificada y espero que lo aprobemos en el corto plazo.

Lo mismo se puede decir del proyecto de Régimen Penal Juvenil que es mucho más que la baja de un año en la edad de imputabilidad para algunos delitos graves.

El proyecto le da una respuesta del Estado a muchos chicos que van camino de convertirse en delincuentes. Y, hay que contenerlos, darles una oportunidad de hacerse responsables de sus actos y ayudarlos a tener un rol positivo en la sociedad.

También, hay un gobierno que promueve la pluralidad de voces, que no usa los medios públicos para imponer un mensaje único, con un Presidente que no pretende imponer abusivamente su voz por sobre los demás.

Hay gobernantes que damos conferencias de prensa y reportajes, respondemos preguntas como lo hicieron nuestros funcionarios 577 visitas en el Congreso, y respondemos pedidos de informes de los legisladores como lo hicimos 815 veces. Y, como también lo hizo el Jefe de Gabinete respondiendo preguntas como nunca antes. Y nunca más dejará de pasar.

Hay un gobierno que trabaja en base al diálogo, que promueve la cultura del acuerdo, que resuelve los problemas sentándose a la mesa con todos los actores, que debate con disidencias pero con buena fe.

Esta casa es un claro ejemplo de lo que pudimos lograr. Somos el primer gobierno en 100 años que pasa todo su mandato en minoría, y aun así generamos consensos. Insisto, somos el primer gobierno que en 100 años pasamos todo nuestro mandato en minoría, y aun así logramos consensos.

Y, si miramos los desafíos que les propuse en la apertura de sesiones del año pasado, verán que a pesar de las dificultades logramos avances concretos.

Avanzamos en la lucha contra el narcotráfico, en modernizar el Estado, en darle impulso al turismo, en la conexión a Internet; hicimos obras para mejorar la seguridad vial y logramos la creación de parques nacionales.

Lanzamos programas para trabajar por la calidad educativa; logramos debatir de forma madura sobre temas como el aborto e impulsamos una mayor conciencia y un plan de acción para la prevención del embarazo adolescente.

Los argentinos estamos haciendo cambios profundos para no volver atrás nunca más.

Uno de los mandatos más claros que nos dieron los argentinos fue que gobernáramos con responsabilidad.

Desde 2012 nuestro país no crecía. Hoy estamos resolviendo problemas que no son coyunturales, son estructurales. Si no hubiésemos tomado las decisiones que tomamos la economía hubiese colapsado.

Para normalizarla propusimos un camino gradual que fue exitoso durante dos años y medio: creció la economía, bajó la inflación, aumentaron la inversión y las exportaciones, bajó la pobreza y creamos 700 mil puestos de trabajo.

Cuando empezábamos a crecer y a asomar la cabeza como país, tuvimos tres shocks imprevistos: la salida de capitales de mercados emergentes, la sequía que afectó como nunca en 50 años al campo argentino, y la causa de los cuadernos. Todo nos agarró a mitad de camino, porque recién estábamos saliendo, porque estábamos llegado en ese momento a terminar de cambiar los cimientos podridos y descuidados por décadas.

Señores, los gritos, los insultos, no hablan de mí, hablan de ustedes, señores. Yo estoy acá por el voto de la gente. Yo estoy acá por el voto de la gente, señores.

Y, por primera vez, como país enfrentamos las dificultades sin apelar a soluciones demagógicas ni que comprometiesen el largo plazo, sin default, sin cepos artificiales. Hubo, sí, la necesidad de terminar cuanto antes con el déficit fiscal que la Argentina padece desde hace 70 años.

Estoy convencido, realmente convencido, de que lograr un equilibrio fiscal sin parches en los presupuestos del 2020 y 2021 será el hecho, el acto de justicia social más importante que hayamos hecho en 70 años, porque el déficit fiscal es el causal principal de la inflación, y la inflación es el causante de la pobreza y el estancamiento de este país.

Desde el primer momento, les dije que mi objetivo era reducir la pobreza. Y, les pedí que mi mandato fuese evaluado según cómo avanzamos en el cumplimiento de este objetivo.

‘Pobreza cero’ es un horizonte, es lo que nos guía, el rumbo hacia dónde vamos. Y, lo primero que hicimos fue poner la verdad sobre la mesa. La pobreza no desaparece porque se deje de medir.

Recuperamos el INDEC y volvimos a ver la realidad: teníamos una pobreza del 32,2 por ciento.

Pero, ni siquiera ese dato era real. Reflejaba una realidad que había sido maquillada, manipulada, con una inflación contenida por cepos y prohibiciones, con tarifas irreales, con un Estado que despilfarraba recursos para hacernos creer que podíamos vivir en una realidad que no era, como si los problemas desaparecieran al no prestarles atención.

Desde el momento en que empezamos a medir la pobreza, comenzamos a ver una tendencia a la baja durante dos años seguidos en los cuales casi 2 millones de argentinos pudieron superarla.

Pero, lamentablemente, producto de lo que describí recién, la pobreza ha vuelto a los niveles de antes. Pero, insisto, si hoy tenemos estos datos es porque medimos y decimos la verdad.

Lamentablemente, los chicos son los más golpeados por la pobreza. Como respuesta a esto y usando la cláusula del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, que nos permite reforzar el apoyo del Estado cuando es necesario, hemos decidido aumentar a partir de este mes un 46 por ciento la Asignación Universal por Hijo que hoy tiene 4 millones de beneficiarios.

Este año esperamos una baja sustancial de la inflación, que será un alivio para todos.

Pero, no se es pobre solamente por lo que se gana a fin de mes. Esa es sólo una de las dimensiones de la pobreza, la del bolsillo, por supuesto muy importante.

La pobreza, y ese núcleo duro de pobreza estructural tiene que ver también con la libertad y la dignidad perdida.

En estos tres años fuimos a las raíces del problema para que la pobreza estructural que nuestro país multiplica hace décadas empiece a bajar.

Y, empieza a bajar cuando hay un Estado que se propone cambiar en serio.

Se cambia en serio cuando se termina el clientelismo y el uso político de los pobres, la denigrante costumbre de pedirles que vayan a marchar o a votar a cambio de un favor.

Se cambia en serio cuando se vive en un barrio popular y se tiene una oficina del Estado a la que se puede acudir a hacer cumplir sus derechos y no se es sometido al puntero o al narcotraficante.

Se cambia en serio cuando la ambulancia puede entrar al barrio porque se pavimentaron más de 4 mil cuadras.

Se cambia en serio cuando un millón y medio de personas consiguen acceso a cloacas y cuando 817.000 personas pueden ahora abrir la canilla y ver salir agua limpia.

Se cambia en serio cuando gracias a la reparación histórica que aprobó este Congreso más de 1 millón de jubilados reciben más de 6000 pesos adicionales por mes.

Y, se cambia en serio cuando más de 114 mil chicos son cuidados en 1.614 espacios de primera infancia construidos en todo el país, mientras sus familias, especialmente sus madres, salen a trabajar o estudiar.

Y, digo “especialmente sus madres” porque todavía son ellas las que más se ocupan del cuidado de sus hijos. La verdadera igualdad de oportunidades entre varones y mujeres requiere profundizar ese cambio cultural hacia una verdadera crianza compartida.

Se cambia en serio cuando en las zonas más vulnerables el Estado se acerca con información, educación y herramientas para que los adolescentes puedan tomar decisiones libres e informadas sobre su proyecto de vida.

Se cambia en serio cuando empezamos a restituir los derechos de las miles de niñas víctimas de abuso sexual. De las muchas formas de violencia contra las mujeres la violación es la más ultrajante de todas. Es un acto despreciable y la violación a una niña es doblemente despreciable. Las víctimas no deben ser objeto de ninguna disputa y el Estado que no pudo protegerlas antes debe estar ahí para garantizarles sus derechos.

Se cambia en serio cuando ordenamos, transparentamos y reformulamos los programas sociales porque el 63 por ciento de los que lo recibían no habían terminado el secundario. Hoy, el 86 por ciento de las personas que reciben un plan estudian o se capacitan en un oficio para tener herramientas y acceder a un trabajo.

Se cambia en serio cuando el Estado reconoce que la inseguridad no es una sensación y trabaja de forma federal para bajar la violencia en los barrios, asociada en gran parte al narcotráfico y al crimen organizado. También estamos frenando la entrada de las bandas por nuestras fronteras como la frontera norte que ahora, con el apoyo del Ejército, fortalecemos la lucha contra el narcotráfico.

Se cambia en serio cuando, antes, un barrio que era tierra de nadie, hoy, con la presencia del Estado, de la Gendarmería como en el caso de la villa 1.11.14, en tres años se redujeron los homicidios de 28 a 2.

Se cambia en serio cuando la droga no llega a los barrios porque la incautamos y quemamos como nunca antes, cuando desarticulamos bandas y detenemos narcotraficantes y cuando enfrentamos otras mafias como la de trata de personas.

Entonces, es cierto que la pobreza está volviendo a los niveles de antes, pero poco a poco estamos generando las condiciones para que cada argentino, no importa el lugar donde haya nacido, pueda proyectar su camino de vida sin sentirse maltratado, ni sometido, ni negado.

El único camino genuino para salir verdaderamente de la pobreza es el trabajo. El trabajo se basa en la calidad de la educación.

El año pasado les pedí, e insistiré este año enviando un proyecto de Ley, que modifiquemos un artículo de la Ley Nacional de Educación, aquel que no nos permite informar globalmente, totalmente, sobre las evaluaciones de calidad de las pruebas que hacen nuestros hijos. Los padres merecen saber la verdad de la calidad de educación que reciben los chicos para poder actuar e involucrarse, y asegurarse de que sus hijos, el día de mañana, accedan a un buen trabajo.

Para crear trabajo de calidad tenemos que crecer como país; tenemos que generar movimiento y hacer que la rueda gire y gire cada vez más y más rápido.

Necesitamos más fábricas que produzcan, más pymes que contraten más empleados y se transformen en grandes empresas.

Necesitamos seguir potenciando la economía del conocimiento, esa que genera valor y trabajo a partir del saber y las ideas. Hoy, ya se exportan 6.300 millones de dólares, y tiene aún un enorme potencial de crecimiento.

Necesitamos productores que exporten por primera vez, emprendedores que lleguen con sus productos a mercados que jamás habrían imaginado. Todo eso genera más trabajo.

Insisto que sus insultos, sus gritos, no hablan de mí, hablan de ustedes, señores. Hablan de ustedes. Vivir en democracia es educación, es respetar al otro, es escuchar y dialogar, y estoy acá porque me votaron los argentinos, señores. Estoy acá porque me votaron los argentinos.

Desde el Estado estamos creando las condiciones para lograr ese crecimiento que necesitamos. En ese camino, hay obras fundamentales que había que hacer y que nadie hacía porque demoraban tiempo y tenían por lo tanto poco rédito político.

Estoy hablando de las obras clave para el desarrollo energético, de caminos y puentes, de puertos y aeropuertos que modernizamos e inauguramos, de los 2.800 kilómetros de autopistas construidas y en construcción, y 20 mil kilómetros de rutas pavimentadas, cifra equivalente a lo que se había hecho en los 65 años anteriores.

Cada obra que se termina genera una nueva oportunidad. Esa ruta o autopista que se inaugura permite que lo que se produce sea transportado bajando costos y reduciendo tiempos, además de generar seguridad y evitar accidentes.

Ese puente que antes no existía y hoy conecta ciudades antes desconectadas, y gracias a ellos cientos de miles de argentinos pueden vincularse en menos tiempo y con más seguridad. Ese puerto y ese aeropuerto que inauguramos permiten que miles de productores puedan exportar más barato, y que el turismo tome impulso como nunca antes.

Ese impulso genera además nuevas oportunidades en restaurantes, en hoteles, en parques nacionales, en comercios de pueblos y ciudades.

En estos tres años logramos avances inéditos. Para poner algunos ejemplos, hicimos una renovación integral de la línea Belgrano Cargas, algo que no se hacía hace 70 años, y gracias a esto cerramos 2018 con un 147 por ciento más de toneladas transportadas que en 2015. Además, estamos renovando 67 puentes. Entre el 2008 y el 2015 se renovaron sólo 2 puentes. Y, después de tanta desatención, nuestros trenes vuelven a tener un rol central en nuestro desarrollo.

Y, para facilitar el comercio y reducir los costos logísticos en los puertos, redujimos en promedio un 50 por ciento la tarifa de contenedores de exportación y estamos haciendo nuevas inversiones para mejorar los accesos ferroviarios y viales a los principales puertos del país.

Por primera vez, exportar desde el puerto de Buenos Aires es más económico que hacerlo desde el puerto de Santos de Brasil.

Y, gracias a que el tren de cargas está en un viaje ascendente, hay empresas que volvieron a cargar en tren como Siderar e YPF, y esto es también más trabajo para los argentinos.

Estas obras las estamos haciendo con licitaciones públicas transparentes, y a un costo promedio 40 por ciento más barato que en 2015, y este ahorro nos permite hacer más obras para la gente.

También, estamos creando las condiciones para crecer en energía porque no hay futuro posible sin energía.

Estábamos en un callejón sin salida. Nos hicieron creer que la energía no valía nada, entonces nadie la cuidaba. Y si seguíamos así, el que no tenía gas ni conexión a electricidad, jamás la iba a tener.

Y, después de mucho trabajo y de un proceso de cambio cultural estamos entendiendo que la energía vale, y que sin energía un país no crece y que es importante cuidarla.

La energía renovable es un sector con un potencial enorme y más teniendo en cuenta lo privilegiada que es nuestra tierra. El noroeste argentino tiene una radiación solar única en el mundo, y la Patagonia tienen una potencia récord, los ríos pueden generar energía hidráulica y las actividades agrícolas son fuentes de biogás y de biomasa.

Desde 2016, hay 27 proyectos nuevos de energías renovables en marcha, y al día de hoy hay 98 en construcción. En total son 126 proyectos en 19 provincias. Esto es un programa federal, un verdadero programa de desarrollo federal.

También, es muy importante que firmamos con los gobernadores un acuerdo para que los subsidios a la energía y también el transporte ahora sean responsabilidad de las provincias ya que son las que conocen mejor a sus habitantes.

Además, el mundo habla del litio y tenemos Catamarca, Salta y Jujuy enormes reservas de litio; el mundo habla del gas no convencional y nosotros tenemos Vaca Muerta, un tesoro energético que se está despertando.

Y, esto recién comienza y va a multiplicar las oportunidades en cada provincia. Al igual que el turismo que no para de crecer. En 2017, fuimos el primer destino de Sudamérica, en el 2018 llegaron 7 millones de turistas extranjeros, un 3,4 por ciento más que el año anterior, y en los últimos tres años llevamos registradas inversiones turísticas privadas por más de 71.000 millones de pesos.

Esto es gracias a que hicimos obras de infraestructura y a mejoras en el transporte, y al impulso que les dimos a los parques nacionales.

El año pasado alcanzamos un récord histórico con la creación de seis áreas naturales protegidas, incluyendo los primeros dos Parques Nacionales Marinos. En total, sumamos 10 millones de hectáreas protegidas, y vamos a seguir hasta posicionar a nuestro país como destino de la naturaleza a nivel internacional.

Queremos que todo el mundo conozca las maravillas de nuestro país. Y, ahora, con la revolución de los aviones esto es cada vez más posible.

La cantidad de pasajeros en vuelos de cabotaje lleva 28 meses consecutivos de récords interanuales. Enero de 2019 fue el mes con mayor cantidad de pasajeros desde que se tiene registro.

Mejoramos la competencia en el sector y se crearon nuevas empresas. Habilitamos a las líneas aéreas a ofrecer promociones sin una tarifa mínima, mejoramos la infraestructura de 19 aeropuertos que al final de la gestión van a ser 31, y estamos en la lucha para que Aerolíneas Argentinas sea sustentable, con más aviones, más puntualidad y con rutas que antes no existían.

Los resultados están a la vista, hoy sacar un pasaje de avión es cada vez más barato y más argentinos pueden hacerlo.

Cada día vemos más vuelos que conectan provincias sin pasar por Buenos Aires, y esto es un paso enorme hacia una Argentina más federal.

En comparación con 2015, un 57 por ciento más de rutas nacionales ya no pasan por Buenos Aires y de las internacionales, un 300% más.

Y, lo que más me entusiasma es que el año pasado cerca de medio millón de personas volaron por primera vez. Hace poco me escribió una mujer que trabaja en Palomar y me dijo que ellos se dan cuenta, los empleados, cuando alguien viaja por primera vez, por la emoción, los nervios, y por la felicidad que expresa.

Algo que para muchos es común, para muchos otros es un hito en su vida, y hoy son muchas más las personas que pueden vivirlo.

Todo esto es parte de cambiar nuestro país en serio. Y, también es libertad. Es darnos cuenta de lo que podemos lograr cuando nos ponemos a trabajar. Aun lo impensado. Es salir del encierro en el que estábamos y ver que tenemos otras posibilidades.

Esa libertad también se logra modernizándonos, dejando atrás el caos y la burocracia de los papeles y llevando conectividad a todo el país, para que la información y el mundo digital estén al alcance de todos.

Lo digital crea puentes, nos une entre nosotros y con el mundo, y genera oportunidades concretas.

Así pasó en cada una de las 1.400 escuelas rurales que conectamos a través de ARSAT. Como dijo una maestra chaqueña orgullosa: “Ahora los chicos tienen la información del mundo en sus manos”. Esa misma maestra tenía que hacer 80 kilómetros para abrir un mail. Ahora, desde el aula, los chicos pueden aprender más allá de los libros con herramientas de este siglo.

Lo mismo pasa en los 400 Puntos Digitales en todo el país, espacios de aprendizaje para acercarse a las nuevas tecnologías. En Esquel, el año pasado, se capacitaron más de 5 mil personas. Hubo que extender el horario de 7 de la mañana a 8 de la noche. E iba de abuelos que no sabían prender la computadora y querían conectarse con sus nietos, a emprendedores que querían capacitarse para desarrollar sus empresas.

Avanzamos en el despliegue de infraestructura de comunicaciones, llevando a ARSAT a más de 700 localidades, que a fin de año serán 1.300, todos lugares donde el mercado no llegaba.

Con la conexión 4G, en el 2015 teníamos un 16 por ciento de cobertura nacional, hoy tenemos el 70 por ciernto y, a fin de año, tendremos más del 90% con 4G.

También, mejoramos la velocidad promedio de Internet: en 2015 era apenas 4,5 megabits por segundo, hoy la triplicamos.

No hay revolución más grande y más seria que esa. La innovación digital es un motor cada vez más importante del desarrollo humano y económico.

También lo es el enorme trabajo que hacen nuestros científicos y tecnólogos para generar soluciones innovadoras de alcance global, como el satélite SAOCOM 1A que pusimos en órbita el año pasado, y como será nuestro Plan Nacional de Inteligencia Artificial que nos va a poner en un rol de liderazgo en la región.

Nos propusimos que desde el Estado nuestro rol sea facilitar, abrir caminos, tender puentes. Basta de trabas y límites innecesarios.

Reemplazamos los expedientes en papel por electrónicos. Todos sabemos lo que era ir a una oficina del Estado en la que los expedientes, hasta hace muy poco, se movían en carretilla. Y, sin exagerar.

Detrás de algo que parece tan simple, como lo es tener la licencia de conducir en el celular, hay una profunda transformación del Estado.

Cuando llegamos, 1 de cada 10 municipios tenía herramientas digitales. Hoy, el 90 por ciento las tiene y el gobierno nacional ya ofrece 1.300 trámites a distancia que pueden hacerse en forma digital, segura y ahorrando más de la mitad del tiempo.

Esperamos que todos los municipios y provincias impulsen el programa de gobierno abierto para que todo lo que se hace con la plata de los argentinos se pueda ver y seguir en la web.

Cada minuto que pierde un emprendedor o una PyME haciendo un trámite es menos tiempo y dinero invertido en crear empleo y en ser más productivo e innovador.

Antes, si alguien quería poner su propia empresa, tenía que tener un socio sí o sí, pasar por hasta 10 dependencias públicas y esperar meses para ser aprobada. Hoy, con la Sociedad por Acción Simplificada, en 20 minutos, en línea y a distancia. Y, así se crearon más de 11 mil empresas.

Esto ya lo hicimos en Capital Federal, provincia de Buenos Aires, Córdoba y Corrientes. Espero que las demás provincias se adhieran pronto.

También, decidimos hacerles las cosas más fáciles para los que quieren exportar. Parecía que estaba todo armado para impedirlo. Creamos Exporta Simple, y 660 PyMes ya hicieron más de 3.700 operaciones de exportación a casi 100 países.

Casi el 40 por ciento de esas PyMEs exportaron, por primera vez, gracias a esta iniciativa. Son cientos de empresas argentinas que crean valor y lo envían al exterior porque entendimos que el mundo es nuestro aliado y creamos las herramientas para hacerlo simple.

Trámites que llevaban meses ahora llevan semanas; y los que llevaban semanas llevan un par de días.

Por ejemplo, la Ventanilla Única de Comercio Exterior le permite al exportador reducir los tiempos de trámites en un 75 por ciento.

Ya no hay más papelerío, todo es digital.

Logramos estos avances porque trabajamos con mesas sectoriales. Hoy tenemos 55 mesas, donde participan 228 cámaras empresariales y 142 sindicatos, todos sentados alrededor de una mesa, viendo qué potencialidad podemos desarrollar.

Y, esto es parte del cambio cultural, entender que el mundo es una oportunidad para exportar nuestro trabajo. Las exportaciones crecieron 15 por ciento el último año sin contar los productos afectados por la sequía.

Y, juntos, nos comprometimos con Argentina Exporta a exportar 200.000 millones de dólares en 2030.

Todo esto es posible porque nos estamos integrando al mundo de forma pragmática e inteligente.

En 2015, los ejes de la política exterior de nuestro país eran la alianza con Venezuela y el pacto con Irán. ¿Cómo puede ser que hayamos condecorado a Maduro cuando hace rato que no respetaba la democracia ni los derechos humanos, ni las libertades? ¿Cómo puede ser?

Hoy, recuperamos el rol positivo de la Argentina en la región y en la escena global. Ese rol incluye el trabajo con el Grupo de Lima para condenar las violaciones a los derechos humanos en Venezuela y el reconocimiento del presidente encargado, Juan Guaidó.

Venezuela está en una profunda crisis política, económica, humanitaria y sanitaria, que sólo se resolverá con más democracia y con el apoyo de los países comprometidos con el pueblo venezolano.

En 2015 también se negociaba la impunidad con el régimen iraní sobre las heridas abiertas de los atentados terroristas más graves de nuestra historia.

Se construían enemigos ficticios, apelando a un nacionalismo cobarde que evitaba hacerse cargo de los problemas domésticos. Se profundizaba nuestro aislamiento y el mundo nos daba la espalda.

Pero, los argentinos elegimos cambiar. Sí, los argentinos elegimos cambiar. Entendimos que tenemos un rol importante para desempeñar en la comunidad internacional y que necesitamos de los otros para crecer. La integración internacional nos obliga a ser mejores, y nos abre un universo de posibilidades.

En estos tres años tuve 130 reuniones con Jefes y Jefas de Estado de 48 países. Construimos confianza y recibimos un nivel de respaldo internacional inédito. Sí, un nivel de respaldo internacional inédito en nuestra historia.

Y, una muestra del liderazgo global que hemos alcanzado los argentinos es que nuestro país haya sido elegido como sede de la II Cumbre Mundial de Discapacidad, y es también un reconocimiento a los avances que logramos con nuestra política pública sobre el tema.

Y, este apoyo del mundo quedó especialmente claro en la Cumbre de Líderes del G20. Y, estoy seguro de que muchos de ustedes se sorprendieron y emocionaron tanto como yo viendo lo que los argentinos podemos lograr.

La responsabilidad fue enorme porque fue la primera vez que se organizaba una cumbre del G20 en Sudamérica.

Demostramos estar a la altura, trabajando con profesionalismo y demostramos de qué estamos hechos los argentinos.

Durante esos días tuve 17 reuniones bilaterales con los principales Líderes del mundo en las que les hablé de nuestro potencial y de nuestros talentos. Les conté que hoy estamos en un proceso de cambio de verdad.

El apoyo del mundo al cambio que estamos impulsando ha sido unánime. Hoy, todos los países nos dicen "queremos acompañarlos, queremos hacer cosas juntos”, y ya nos han abierto más de 170 mercados para que exportemos nuestros bienes y servicios.

Así, ya llegamos con nuestras cerezas y arándanos a China, con nuestra carne a Japón y China, con nuestros limones a Estados Unidos, con aceite de soja a India; con nuestras pickups a Colombia, con nuestro ajo a Taiwán, China; vendemos langostinos y biodiesel a Europa, cajas de cambio a China, aluminio a Japón, piletas a Chile, medicamentos a Pakistán y a Corea del Sur, carne a Israel, yerba mate a Siria y también ahora a la India, y software a Estados Unidos, la Unión Europea y América latina.

Esto significa que llegamos con trabajo argentino a las góndolas del mundo, y eso no es otra cosa que más oportunidades para nuestras economías regionales, nuestras PyMEs y para los argentinos.

Todo esto me llena de entusiasmo porque habla del enorme futuro que tenemos por delante.

Y, en ese futuro, en esta nueva Argentina, todos somos parte. Hace un año y meses los convoqué a toda la sociedad a construir consensos básicos para trazar un camino de futuro y lograr entre todos una Argentina más justa e integrada. Hoy, lo vuelvo a hacer.

Hoy, quiero convocarlos otra vez a lograr acuerdos que necesitamos para proyectar nuestra Argentina a 30 años, acuerdos en serio, sin oportunismos ni ventajas, donde todos cedamos algo pensando en el conjunto, especialmente los que tienen privilegios. Sólo así vamos a lograr un país con más libertad, con más igualdad y con más justicia para todos.

Veo el potencial que tenemos. Veo una Argentina creciendo, despertándose, con ganas de hacer, una Argentina que se sabe capaz y que toma iniciativas, que vuelve a ser parte del mundo y que es recibida como un ser querido que vuelve después de un largo viaje.

Veo argentinos con esperanza, con fuerza, bien plantados y que, a pesar de las dificultades, dan batalla porque saben que vale la pena, porque hay un camino trazado, saben que no estamos a la deriva ni poniendo parches, sino que nos hacemos cargo de lo que nos toca con una clara visión de futuro.

Veo chicos que merecen que sigamos adelante con esta transformación, veo una juventud que forma parte de un mundo nuevo y distinto, que nos desafía a evolucionar, y a cuestionarnos muchas de nuestras prácticas y formas de pensar que ya están quedando en el pasado.

Todas las semanas visito personas, familias, pymes que se sienten vivas y capaces de torcer esta tendencia que tuvimos durante décadas, la de evitar los problemas que tenemos que enfrentar.

Si hubiésemos elegido el camino del atajo como tantas veces se hizo en nuestra historia, estaríamos parados en relatos. Y no. Estamos parados sobre bases sólidas, sólidas.

Y, como dije al principio, los argentinos estamos mejor parados que hace tres años. Empezamos por lo básico, creamos los cimientos, generamos las condiciones y estamos listos para avanzar.

Y, tan importante como todo lo anterior es que los argentinos maduramos. Hoy, tenemos una mejor calidad democrática, instituciones más sólidas transparentes, una mejor infraestructura y una mejor relación con el mundo que en el 2015.

Y, que sea difícil, que lleve más tiempo, no significa que no lo estemos haciendo. Quiere decir que esta vez es de verdad, es a conciencia y es para siempre.

Y, hoy les digo a los argentinos, a no aflojar, a no tirar la toalla. El futuro está en cada uno de nosotros.

Está en todos los que se levantan todos los días y van a trabajar y, con su esfuerzo, logran que un producto llegue a cada rincón del mundo.

Está en los parques solares del norte, en los molinos del sur, en cómo crece la energía y el gas que ya alimenta a nuestras casas, nuestras fábricas y a los países vecinos.

Está en las mujeres que denuncian un abuso, y que con su valentía inspiran a otras para visibilizar algo que tiene que terminar.

Está en el universitario que es el orgullo de sentir que es el primero en su familia.

Está en todas las mujeres que combaten contra la droga en su barrio, pero ahora saben que el Estado está ahí para combatir con ellas.

Está en los policías que entran a los barrios peligrosos arriesgando su vida, porque hoy se sienten apoyados, respaldados y respetados.

Y, está en todos los argentinos que siempre le tienden la mano al que tienen al lado, con esta solidaridad característica de los argentinos.

Y, está en todos aquellos que se tienen fe, que conducen su pyme contra viento y marea, que toman gente, que abren una nueva empresa porque decidieron creer. Está en todos los que decidieron creer.

Por eso, les digo, argentinos, el tiempo es hoy. Nuestro tiempo es hoy. No dejemos que los predicadores de la resignación y el miedo le ganen a la esperanza. Porque nuestra esperanza es fuerte. Está basada en lo que sabemos que podemos hacer. Y, yo soy el primero en saber lo que han sido estos meses, cuánto dolor, cuánta angustia, y me he hecho cargo de ella.

Pero, estoy seguro de que esta es la generación que, con valentía, decidió encarar lo que nunca se había hecho. Decidió hacer una reforma profunda, de verdad, de nuestro país. Hacer cambios de verdad en nuestro país, esos cambios que necesitábamos y esperábamos.

Y, juntos, nos hemos comprometido a hacer una sociedad en serio, y juntos lo estamos haciendo. Por eso les digo, ¡vamos, argentinos! ¡Vamos con fuerza, vamos en serio, vamos con coraje, vamos con pasión! Este es nuestro país y, juntos, lo vamos a sacar adelante. ¡Vamos, Argentina! ¡Vamos, Argentina!  

Dejo oficialmente inauguradas las sesiones del Congreso de la Nación. Muchas gracias”. (CasaRosada)

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